El pivote del Agustinos intenta lanzar sobre la portería de Ernesto en la imagen correspondiente al encuentro de ida jugado en Nava. / AMADOR MARUGÁN
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Una cosa es que tengas los deberes hechos, y otra bastante diferente que dediques las últimas tres semanas de clase a pasearte por las aulas. El Viveros Herol Nava firmó en Alicante su peor partido (de largo) del curso, y solo compitió de verdad durante los últimos quince minutos de la primera mitad frente a un Agustinos que, necesitado de puntos, se encontró con un oponente que los luchó bastante poco.

Los primeros quince minutos que jugó el campeón de la División de Honor Plata en el pabellón del colegio San Agustín fueron manifiestamente mejorables. Con un ataque previsible, con errores en los lanzamientos, incluyendo uno de siete metros de Llopis, y con una defensa en la que no había la suficiente movilidad de piernas como para llegar a tocar a los lanzadores locales, el Viveros Herol Nava no fue ni de lejos el equipo que pretendía Dani Gordo, que en el minuto diez de partido, con 5-2 en el electrónico para el Agustinos, se vio obligado a pedir un tiempo muerto para aclarar conceptos.

Sin embargo, estos no debieron quedar aún del todo claros, porque en el ecuador del primer tiempo el electrónico señalaba el 7-3 favorable al Agustinos, que crecía a través de la buena actuación de Francisco Padilla, y seguía encontrando los espacios para lanzar cómodamente ante Ernesto, aunque el portero fue poco a poco elevando su nivel.

A MEJOR, HASTA REMONTAR

También lo consiguió el equipo segoviano, que con Carlos Villagrán en el central mejoró en la ofensiva, con Filipe Martins encontrando más espacios en el pivote, porque Nava comenzó a leer mejor la defensa abierta con la que iniciaban los locales. La reacción segoviana no se hizo esperar, y del 7-3 pasó al 8-8, con los alicantinos más presionados en defensa, y sufriendo la roja de Adrián Santamaría por un golpe sobre Nicolo.

El Balonmano Nava se enchufó al partido a tiempo, y con una mejor actitud defensiva puso los cimientos de la remontada. Los goles de Llopis y Bruno colocaron el 9-11 en el marcador, aunque al Agustinos le dio tiempo a reducir la desventaja a un gol con la llegada del descanso. Filipe Martins, con cinco tantos, se mostraba muy motivado y suponía todo un quebradero de cabeza para los locales, amén de toda una bendición para los segovianos.

EL HUNDIMIENTO

Pero el reinicio del choque mostró de nuevo todas las carencias que había enseñado el Viveros Herol en la primera parte. Aunque Ernesto quiso mantener al equipo con un primer lanzamiento rechazado desde los siete metros, era evidente que el equipo no estaba por la labor, al principio en ataque, con un evidente abuso de los ‘flys’, y posteriormente en defensa, sobre todo por el centro, con Dídac Villar moviéndose a su antojo, y Sergio Guijarro como Pedro por su casa en los seis metros, no había manera de evitar que el Agustinos marcara gol prácticamente en cada ataque. Y cuando no lo conseguía, en la portería de enfrente tampoco pasaba gran cosa, con muchos lanzamientos muy previsibles para el portero, cuando no con pérdidas de bola propias de la falta de concentración. Tan solo Agus Casado mantenía el nivel, porque el resto del equipo estuvo tremendamente desdibujado.

Tan bajo nivel mostró el conjunto segoviano, que a cinco minutos para el final sucedió lo que no había sucedido en toda la temporada, que el partido ya estaba acabado con los cinco tantos de renta a favor del Agustinos, que se dedicó a hacer que los minutos pasaran hasta el bocinazo final. La imagen ofrecida por el campeón de Liga no fue la adecuada, y aunque pueda haber un buen número de razones por las que el Viveros Herol Nava no rindió en Alicante al máximo, la realidad suele ser bastante tozuda. Hay que competir al cien por cien hasta el final, y lo que hizo el equipo navero en el colegio San Agustín distó mucho de eso.