Publicidad

Después de una derrota ajustada, la primera de la temporada, tocaba volver a ganar, y el Viveros Herol Nava lo consiguió de manera brillante en el Quijote Arena, superando al Vestas Balonmano Alarcos en un encuentro marcado por la arriesgada defensa local, que con un 5:1 durante todo el choque llegó a la recta final con el físico muy justo, y lo pagó en unos minutos postreros en los que el conjunto segoviano, con un enorme Carlos Villagrán machacó una. y otra vez la portería manchega.

Últimamente, todos los conjuntos que se enfrentan al Viveros Herol Nava se la juegan desde el principio, colocando un 5:1 en la pista para dificultar la circulación de balon visitante, y secar la producción ofensiva de Agus Casado. El Balonmano Alarcos no quiso ser una excepción, y desde el inicio situó esta defensa, con los laterales apoyando en sus salidas a Asier Urain que se colocaba como avanzado, con lo que el equipo segoviano debía ser muy preciso en sus entregas.

Lo fue el cuadro visitante en sus primeras acciones, que terminaron en gol, aunque las ventajas comenzaron a fraguarse en defensa, donde el 6:0 del Viveros Herol se imponía con mucha claridad al ataque del Alarcos. Además, Ernesto Sánchez leía perfectamente los lanzamientos locales para colocarse allá donde la defensa no podía llegar con sus bloqueos, y de esta manera el Nava tenía la posibilidad de atacar con la defensa rival descolocada y marcar con relativa comodidad.

VIENTO A FAVOR… Y EN CONTRA

Así, los primeros minutos de partido fueron de viento a favor para el equipo de Dani Gordo, que encontraba los espacios para que Toma o Llopis consiguieran ver portería en sus primeros lanzamientos. Pero donde se estaba ganando el partido era en la defensa, porque no fue hasta el décimo minuto de encuentro cuando el Alarcos marcó su segundo gol en el encuentro, mientras que la producción del Balonmano Nava era constante, llegando hasta el 2-8.

No era normal la diferencia entre ambos conjuntos, y menos que ésta llegara en el arranque del partido en favor del equipo visitante, así que lo normal fue que pasara lo que pasó, que el Alarcos elevó un poco más su nivel defensivo, tanto como el Viveros Herol bajó la intensidad de su ataque, para que los robos de balón de los locales se convirtieran en una constante en el ecuador de este primer tiempo. Tanto fue así, que un parcial de 4-0 en apenas dos minutos volvió a meter a los ciudadrealeños en el partido, sembrando de dudas el ataque segoviano, obligando a Dani Gordo a parar el partido con 9-10 en el electrónico, y el equipo de casa marcando la mayoría de sus goles a la contra.

La actuación de Ernesto Sánchez bajo los palos fue tan destacada como la de Carlos Villagrán en los momentos clave del encuentro

La solución para tener una mejor circulación de bola, y más amenazas exteriores para fijar un poco más a la defensa, fue la de meter a Toma Brakocevic en el extremo izquierdo. El serbio cuajó el mejor encuentro de la temporada, pero un paso por detrás de un Carlos Villagrán que estuvo soberbio, sobre todo tras el descanso, al que se llegó con 12-14 favorable a los jugadores naveros.

Los diseñadores del segundo tiempo no quisieron cambiar el dibujo del partido, con el Alarcos desgastándose en su 5:1, y el Viveros Herol Nava alternando buenos momentos ofensivos, con otros repletos de imprecisiones. Pero había una circunstancia que siempre aparecía a favor del equipo segoviano, y era su iniciativa en el marcador, con diferencias que por momentos alcanzaron los cuatro goles en las primeras acciones de la reanudación, pero volviendo a encajar parciales en contra, cuando Beret conectaba bien con Curtis en el lateral diestro, para meter el partido en un inquietante empate a 17 goles en el minuto 42 que obligó de nuevo a Dani Gordo a reconducir las acciones de sus jugadores en un tiempo muerto.

EL CAPITÁN, AL RESCATE

Llegaba uno de los momentos decisivos del partido, y suele ser en esos momentos cuando Carlos Villagrán asume la responsabilidad, tanto para lo bueno como para lo malo, sucediendo lo primero en muchas más ocasiones que lo segundo. Así, el capitán del Viveros Herol Nava colocó de nuevo a su equipo por delante en el electrónico con dos acciones rápidas, la primera de ellas en conexión con un Agus que poco a poco iba entrando más en juego, y la segunda culminando una buena acción defensiva, y forzando los dos minutos para José Candeleda. Así, el conjunto segoviano volvió a colocarse el partido de cara, llegando a los diez últimos minutos con los cuatro goles de renta (18-22).

Sería equivocado afirmar que el Alarcos alzó la bandera blanca en ese momento, porque el esfuerzo que realizaron los jugadores de Javier Márquez fue inmenso, pero la realidad es que ese esfuerzo pasó factura al conjunto local en ese último tramo del partido, en el que es cierto que los errores fueron constantes por los dos bandos, pero sin pesar lo mismo en el ánimo, ya que cada pérdida navera era, simplemente un contratiempo, mientras que los fallos ciudadrealeños pesaban como una losa, porque eran una oportunidad menos para reducir unas diferencias que se elevaron hasta los cinco goles después de que Toma quisiera ejecutar un ‘fly’, y acabara ejecutando sin querer la nariz de Manu Díaz, que se tuvo que marchar al banquillo.

Ese fue el momento en el que los de casa entendieron que ya no podrían hacerse con la victoria, y los jugadores del Viveros Herol Nava supieron que el trabajo de desgaste sobre la defensa abierta de su rival había dado sus frutos. Paco Bernabeu echó una buena mano desdoblándose desde el lateral, Alonso Moreno puso los seis goles de renta a tres de la conclusión, y el final del partido fue uno de los más plácidos para el conjunto segoviano, que sumó un gran resultado en una cancha de la que nadie había salido indemne. No hay nada mejor para calmar el escozor de una derrota, que una victoria en el partido siguiente.