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Dos murallas, y un cañón. Eso fue lo que necesitó el Viveros Herol Nava para imponerse al Sant Martí Adrianenc en el encuentro de la decimoséptima jornada de liga que acogió el Guerrer@s Naver@s de la localidad segoviana, que reafirma al conjunto de Dani Gordo en la primera plaza de la clasificación, y aumenta la racha de victorias hasta las cuatro consecutivas. Ernesto y Yeray Lamariano echaron el cerrojo en la portería local, Andrés Alonso y Álvaro echaron una buena mano en la zona central de la defensa, y Antonio Llopis se dio un homenaje en la visitante, firmando su mejor encuentro de la temporada, y abriendo un más que interesante abanico de posibilidades ofensivas para el equipo.

Corría el líder de la liga el peligro de caer en la autocomplacencia frente a un rival que sabe explotar perfectamente sus virtudes, como demostró en el primer tiempo, cuando encontró la manera de restar las diferencias que el Viveros Herol lograba abrir jugando a tirones, enlazando acciones positivas con un buen número de errores no forzados.

No resulta sencillo en una categoría tan igualada como la Plata, romper los partidos en la primera parte. Y a punto estuvo de hacerlo el Viveros Herol, que a partir del décimo minuto de partido, y después de que Llopis y Francesc Laliga mantuvieran un bonito duelo goleador en los primeros compases del duelo, aprovechó una inferioridad del conjunto catalán para marcar tres goles de diferencia, y obligar a Lorenzo Rueda a salir del 6:0 para pasar al 5:1.

UNA DEFENSA QUE VA A MÁS

Pero los problemas del Sant Martí no estaban principalmente atrás, sino delante. La defensa del Viveros Herol ha alcanzado unos automatismos más que destacados, y con Álvaro saliendo a los nueve metros para frenar a Laliga, la renta no solo se mantenía, sino que aumentaba hasta el 15-9 que colocó Paco Bernabéu desde los siete metros. El joven extremo ha visto cómo Nicolo D’Antino le está robando el protagonismo, y trató estar más participativo sobre la cancha, sumando más aciertos que errores, todo lo contrario que Toma Brakocevic, que sigue sin encontrar su mejor versión. Sólo cuando el serbio salió de la pista, entrando en ella el siempre motivadísimo Oleg Kisselev, el equipo local pudo mejorar sus prestaciones ofensivas.

Una serie de errores en cadena en el tramo final del primer período (una mala entrega por aquí, un lanzamiento al palo por allá, un contragolpe que frena el árbitro sin querer…) llevaron el partido del plácido 15-9 y oportunidad para poner siete goles de diferencia, al 15-12 con el Sant Martí respirando a través de las grietas ofensivas que ofrecía el equipo de casa. Y aún pudieron las diferencias quedarse en los dos tantos, pero en el último ataque de la primera parte, y el inicial de la segunda, la defensa navera volvió a dar muestras de solidez, dejando la diferencia en tres goles.

TANTO MONTA, MONTA TANTO

En el segundo tiempo Ernesto dejó su sitio bajo los palos a Yeray, y solo volvió a la portería para amargarles la vida a los lanzadores catalanes desde los siete metros. Hasta tres rechazó el guardameta del Balonmano Nava, más otro que también consiguió Yeray. El nivel de los porteros del conjunto segoviano fue tan elevado que la defensa del Viveros Herol no tuvo que forzar demasiado arriesgándose a las exclusiones, ya que por momentos tanto Ernesto como Yeray parecían una auténtica pared para desesperación de los visitantes.

Bien asentados en defensa, entendiendo perfectamente los cruces de la primera línea den Sant Martí, a la que obligaban a alargar mucho sus acciones, a la hora de atacar el marco contrario Dani Gordo llevó al equipo a apoyarse en el brazo izquierdo de Antonio Llopis, que una y otra vez machacó la portería defendida tanto por Guzmán como por Costa, incapaces de frenar los lanzamientos del lateral navero que, siempre con medio metro libre para armar el brazo, encontraba una y otra vez las escuadras de la portería del Sant Martí, marchándose hasta la decena de goles.

La más que relevante aportación de Llopis al partido abrió una vía hasta ahora desconocida para el Viveros Herol a lo largo de la temporada, porque en pocas ocasiones el lateral derecho ha creado tanto peligro como llevó en la tarde de ayer. Así, contar con dos alternativas ofensivas tan productivas obligaba a la defensa a fijarse tanto en los laterales que terminaban aparecían los espacios, y por ellos se colaron tanto Filipe como Darío Ajo, que siguieron castigando la meta rival.

SIN PARTIDO

A un cuarto de hora para que el partido concluyera, éste ya se encontraba prácticamente roto con el 24-16, con Ernesto sumando su tercer siete metros detenido, el Sant Martí haciendo rotaciones constantes que de poco le servían, y el Viveros Herol buscando los diez goles de renta, que logró ya en la recta final del encuentro. Los compases finales sirvieron para que los espectadores pudieran deleitarse con algunas acciones espectaculares, como la que terminó con gol de Darío Ajo Martín desde el extremo tras pase por la espalda de Carlos Villagrán, con un par de ejercicios de contragolpe del Sant Martí, con los que demostró ser mejor equipo de lo que enseñó en el municipal navero, y con un último tanto de Darío Ajo Villarraso que cerró el marcador con el 33-23 final.

El Viveros Herol Nava suma y sigue, mantiene la distancia con alguno de sus perseguidores como el Barça B o el Vestas Alarcos (a cuatro puntos el filial blaugrana, a cinco con un partido menos el manchego que se ha convertido en el principal rival para el ascenso directo) y la aumenta con respecto a otros como el Balonmano Torrelavega (a siete con un partido menos), o el Palma del Río (que ya queda a ocho). Aún siendo el balonmano un deporte coral, en la jornada de ayer al conjunto segoviano le bastaron dos murallas y un cañón para doblegar al Sant Martí, y demostrar que el líder de la Plata es bastante más que Agus Casado, aunque éste siga siendo el jugador más determinante del equipo.