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Normalmente los partidos de balonmano suelen tener muchas lecturas en las que apoyarse para desentrañar sus misterios. Que si los sistemas defensivos, que si los ataques en busca de lanzador, que si porteros en estado de gracia, o momentos clave en los que cualquier decisión, sea de jugadores o árbitros, influye de manera sustancial…

Pero después hay otros partidos en los que, sólo con mirar el marcador parcial cada cinco minutos, se descubre su secreto. Y el que jugaron en Nava de la Asunción el Viveros Herol y el Handbol Bordils apenas tuvo un par de incógnitas en el primer tiempo antes de quedar resuelto en diez minutos de la segunda parte, cuando los locales apretaron el acelerador de una manera que su oponente no pudo acertar a responder, ya que a un primer parcial de 6-4 en la reanudación del choque, que abría la brecha a tres tantos para los de casa, le siguió un incontestable 8-2 en los siguientes diez minutos, que dejó visto para sentencia un partido que en su primera parte apuntaba a complicado para el conjunto de Nava de la Asunción.

UN PLANTEAMIENTO VALIENTE

Sin Adrián, sin Álvaro y sin Toma Brakocevic, además de con Darío sin estar al cien por cien, el Viveros Herol llegaba al partido con un déficit de hombres en su primera línea, porque alguno de ellos como Oleg Kisselev tenía que centrar su trabajo, junto con Andrés Alonso, en la defensa de Oriol Márquez en el pivote. Así, todo el peso de la ofensiva recaía en principio sobre Agus Casado y Carlos Villagrán. Con muy buen criterio, el técnico Sergi Catarain buscó secar aún más la producción ofensiva de ambos con una defensa 5:1 que en el primer tiempo funcionó muy bien, porque el equipo de casa apenas encontró opciones claras de lanzamiento, varios de ellos bien leídos por Jordi González.

Pero en el área contraria sucedía poco más o menos lo mismo, ya que salvando un par de lanzamientos marca de la casa de Palahí, la 6:0 del Viveros Herol obligaba al Bordils a circular la bola al borde del pasivo en no pocas ocasiones. Pese a ello, Reixach encontraba encontraba soluciones para que su equipo se fuera al descanso con una mínima desventaja en el electrónico.

MANTENERSE ERA LA CLAVE

Ambos equipos llegaban al partido con un problema de bajas, y tras el descanso a quien más se le notó fue al Bordils, que se fue viniendo abajo poco a poco en los primeros diez minutos de la segunda mitad, y de manera mucho más clara en los siguientes, entre otras cosas porque la defensa del Viveros Herol estuvo a un muy alto nivel, y aunque hubo otros jugadores que se llevaron el (merecido) aplauso, el trabajo que realizó Alonso Moreno en esa faceta fue más que destacado. Otra vez.

Además, hubo otro hecho diferencial en el encuentro, éste más evidente para el espectador, ya que el cambio táctico que ordenó Dani Gordo, metiendo a Llopis en el extremo diestro, y dando a Paco Bernabéu todo el protagonismo en el lateral, propició unos minutos de auténtica locura, en el que el extremo del Viveros Herol, que en la primera parte no estuvo en exceso brillante, aprovechó de manera perfecta los espacios que dejaba la defensa visitante para encarar una y otra vez, y superar en el uno contra uno a su par.

La defensa 5:1 que planteó el equipo visitante funcionó bien en la primera parte, pero tras el descanso se vino abajo

Así, lo que en la primera parte era un camino de espinas para el Balonmano Nava, se convirtió en el segundo tiempo en una autopista. Así, del 10-9 del descanso, se pasó al 16-12 siete minutos después, con el Bordils dando claros síntomas de no poder sujetar lo que se le venía encima, con Reixach desaparecido, y Palahí sin poder armar el brazo.

La defensa 5:1 del Viveros Herol fue la sentencia para el equipo catalán, porque los robos fueron constantes, a Yeray se lo pusieron sus compañeros muy fácil, y las exclusiones en el Bordils se traducían en goles en contra. Así, a diez minutos para el final el partido se había terminado con un 24-15 que dejaba la recta final del choque para la celebración en la grada, para la reivindicación de Ernesto Sánchez como goleador, (marcó uno de costa a costa y no estuvo lejos de marcar otro), y la entrada en la pista del juvenil de primer año Javier Gómez, al que buscaron sus compañeros para que marcara. El Bordils, agotado después de un primer tiempo de mucho desgaste, bastante hizo con intercambiar goles en este tramo final. Su valiente propuesta le funcionó treinta minutos, pero el Viveros Herol, aún sin tres de sus jugadores, sigue teniendo mimbres más que suficientes como para seguir haciendo un cesto de lo más interesante, y le dejó sin aliento tras el descanso.