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Los protagonistas del partido que enfrentó a Viveros Herol Nava y al Balonmano Torrelavega posan una vez finalizado el choque. / AMADOR MARUGÁN
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El Viveros Herol Nava está preparado para afrontar el exigente inicio de la temporada que comenzará el próximo fin de semana con la visita al frontón municipal del Fertiberia Puerto Sagunto, uno de los principales candidatos al ascenso a una Liga Asobal que se ha convertido en el oscuro objeto de deseo del conjunto navero, al que aún no se le ha olvidado (y tardará en hacerlo) el disgusto de la final de la fase de ascenso celebrada en el pabellón Pedro Delgado.

Con una plantilla, a priori, más fuerte que la de la pasada campaña, buena parte de los focos volverán a iluminar al conjunto de Dani Gordo, pero lo cierto es que en la División de Honor Plata van a encontrarse un buen número de equipos de mucho nivel que querrán alejarse lo más posible del papel de favorito para no llenar de presión de su plantilla.
Uno de esos conjuntos que tiene mucho que decir en la competición es el Balonmano Torrelavega, que de la mano de Álex Mozas, quien logró el ascenso directo a Asobal con el Alcobendas en la pasada campaña, buscará una plaza en la zona noble de la clasificación, y que en la jornada de ayer fue el invitado del club segoviano en la disputa del Trofeo Viveros Herol, devolviendo así la visita que el Balonmano Nava realizó a Cantabria hace algunas fechas.

LA PRIMERA, DE COLOR CÁNTABRO

El encuentro, pese a su carácter de amistoso, no estaba exento de interés, y ciertamente no defraudó las expectativas, porque si bien durante muchos minutos del encuentro el equipo cántabro manejó el partido, y llevó la iniciativa en el electrónico, en el tramo final del choque fue el Viveros Herol Nava quien le dio la vuelta al partido, llevándose el triunfo tras dejar a su rival un parcial de 14-8 en los últimos quince minutos de encuentro.

Ni Dani Gordo ni Álex Mozas iban a mostrar todas sus cartas en un partido de pretemporada, por lo que ambos técnicos apostaron por repartir los esfuerzos entre sus jugadores, y no enseñar más de lo estrictamente necesario. La diferencia estaba en la portería, porque en el Torrelavega el brasileño Murillo Araújo demostraba la calidad que atesora, bajo los palos de la meta local había cambios, entrando Yeray a jugar sus primeros minutos de la campaña 18/19. Hay que ir poco a poco, que el guardameta ha pasado por una lesión ni mucho menos sencilla.

La primera parte tuvo color visitante, si bien es cierto que mediado el primer período, y coincidiendo con las exclusiones de Oliver y Rodríguez, que llevaron al Torrelavega a jugar una doble inferioridad, hubo una ligera reacción local que le dio un efímero mando en el marcador. Pero la realidad fue que la defensa cántabra se impuso al ataque navero, algo más atascado que de costumbre.

LA RECTA FINAL, DEFINITIVA

Tras el descanso, no cambió demasiado de decoración el encuentro, con el Balonmano Torrelavega controlando el ritmo del partido, y el Viveros Herol Nava tratando de darle la vuelta. El 15-19 con el que se llegó al ecuador de este segundo período no parecía augurar nada bueno, pero dos exclusiones prácticamente consecutivas para Oliver cambiaron el signo del partido, porque el equipo navero aprovechó los minutos de superioridad numérica para terminar sus ataques con más acierto, teniendo en cuenta también el cambio en la portería cántabra, con Marco Krimer entrando en juego marcando un porcentaje de acierto menor.

Nava comenzó su reacción hasta llevar el partido al empate a 22 goles a falta de diez minutos para la finalización del choque. El partido, que de amistoso tuvo sólo sus prolegómenos, se metió de lleno en el plano de la intensidad, con los ataques encontrando los espacios en unas defensas más cansadas en el tramo definitivo del choque, que terminó decantándose del lado del equipo segoviano, que destacó en los siete metros, con siete tantos marcados de ocho lanzamientos. Lógicamente quedan muchos aspectos por pulir, pero el camino es el correcto.