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Desde hace más de tres lustros Vicente Calle es el alcalde de La Lastrilla. Bajo su mandato, la localidad ha pasado de no contar apenas con instalaciones deportivas, a contar con un buen número de ellas, la mayoría ubicadas en la zona de Los Escobares, que no solo son usadas por los empadronados en La Lastrilla, sino también por un buen número de habitantes de la capital.

– Cuando llegó por primera vez a esta zona de Los Escobares, y vio el secarral que había, ¿qué se le pasó por la cabeza?
– Una de las cosas que por fortuna tenemos en este municipio es que hay muchos niños, y tienes que pensar en ellos, porque cuando yo entré de alcalde la media de edad del pueblo era de 30 años. Lo primero que pensé es ver cómo podíamos hacernos con un terreno grande para poder crear infraestructuras deportivas. Estudiamos varias opciones, expropiar, negociar… pero la realidad es que necesitábamos una parcela de al menos 20.000 metros cuadrados para construir un complejo polideportivo. No había nada, ni una pista polideportiva, a excepción de lo que había en las instalaciones del colegio. Nos fijamos en esta zona, y a través de un convenio con Leopoldo Moreno nos pudimos hacer con un terreno, y empezamos a ver qué podíamos hacer.

– ¿Hubo que pensar mucho?

– Y mirar mucho también. Nos fuimos a ver instalaciones deportivas por España, aunque ya teníamos en mente hacer la piscina cubierta, que era un reto. Yo era más partidario de hacer un complejo deportivo con la piscina descubierta, pero había compañeros míos que eran más ambiciosos. El mantenimiento de esta piscina cubierta nos representa alrededor de medio punto de IBI que recaudamos, pero finalmente la hacemos, como también hacemos el campo de fútbol de hierba artificial que tenemos en mente.

– Eso fue lo primero.
– Después construimos la pista de juegos autóctonos, las de tenis, una de voley playa que también usan los chicos para jugar al fútbol playa, y en la actualidad se está construyendo una pista polideportiva, que era lo que nos faltaba construir en campo abierto.

– No se olvide del pabellón.
– Ese era otro de nuestros retos, que planificamos en la primera legislatura, y llevamos a cabo en la segunda. Como no podemos olvidar que esto es La Lastrilla y El Sotillo, nos planteamos en la primera legislatura el poder hacer una gran plaza, y dotarla de una pista polideportiva con su vestuario, abierta a los vecinos y que fuera grande. Pero aquí en invierno hace mucho frío, y los niños necesitan hacer deporte también en invierno.

– ¿Fue difícil llevarlo a cabo?
– Cuando le hicimos teníamos un gran problema, porque debíamos adaptarlo a la parcela de alrededor de 3.000 metros cuadrados que teníamos, con la que ya contaba el Ayuntamiento cuando yo llegué, porque esa gestión ya se había hecho, y debíamos aprovechar la subvención importante de 600.000 euros que nos dio la Consejería de Educación, que representaba más del sesenta por ciento del coste total, con la obligatoriedad de que el pabellón no podía estar más de 150 metros alejado del colegio. Se nos fue 180, pero conseguimos la subvención. Hemos construido muchas instalaciones, y de la que más enamorado estoy es del polideportivo.

– Y todo esto… ¿cuánto le cuesta al municipio?
– En números redondos, en estos dieciséis años hemos invertido entre cinco y siete millones de euros. Hay subvenciones, y el Plan E nos ayuda a hacer la inversión suficiente para hacer el frontón de El Sotillo, y el campo de fútbol. Pero el resto se financia con inversión propia, en buena medida gracias a los terrenos que recibimos para poder vender. En esa época todos los terrenos que ponías a la venta los vendías, y ahí se recauda un buen dinero, sobre todo con el polígono 17, que son seis parcelas que nos pertenecen, más otras que tenemos gracias a la donación de Pedro Marazuela. Además, teníamos un millón de euros de deuda que teníamos que pagar a proveedores, pero gracias a la venta de una parcela 6.000 metros cuadrados pudimos quitarla. Entre medias, pedimos un crédito de 1.700.000 euros que ya finiquitamos. Así que terminamos la pasada legislatura con un remanente en cada de 500.000 euros, para poder empezar a trabajar en estos cuatro años.

– ¿Es una cuestión de gestión?
– Lo que hemos hecho en este tiempo ha sido controlar siempre el dinero. Poder ser realistas para poder mantener nuestras instalaciones. Tuve un compañero en la segunda legislatura que quería hacer un polideportivo como si esto fuera San Sebastián de los Reyes, y eso no se podía hacer. La piscina cubierta, que pensé que no podía hacerse, dejo claro ahora que estoy orgullosísimo de ella, porque pocos pueblos en la provincia pueden mantener esa instalación como hacemos nosotros con nuestros 4.000 habitantes. Hay que tener claro siempre lo que puedes hacer. Si en tu casa entran 1.500 euros, no puedes gastarte 2.000, y lo importante es ser realista y ver las necesidades del pueblo, y hacer instalaciones para la mayoría, no para una minoría. Estoy orgulloso de cómo se han hecho las cosas. Yo siempre he estado de cara al público, y de ahí siempre hay cosas que aprender.

– Dicen que es más sencillo vencer que convencer. ¿El pueblo estaba convencido de que debían realizarse estas infraestructuras?
– Lo que más tenía claro el pueblo era que quería una piscina cubierta. Para ellos esto era lo más importante. Creo que todos estábamos convencidos de que las instalaciones deportivas eran, y son, fundamentales para el desarrollo de nuestros hijos. Era algo que tenía que hacerse, y que se ha hecho.

– Teniendo en cuenta la idiosincrasia del pueblo, ¿es difícil contentar a los de La Lastrilla, sin enfadar a los de El Sotillo, y viceversa?
– Es difícil. Si hablas con los de La Lastrilla, te reprochan que todo lo estás haciendo en El Sotillo, y si hablas con los de El Sotillo, te dicen que todo va para La Lastrilla. Y yo digo que no es verdad. En El Sotillo no hay un pabellón cubierto, pero sí hay un frontón cubierto donde se puede jugar los 365 días del año. No tenemos el Complejo de Los Escobares, pero sí hay una plaza preciosa con más de 20.000 metros cuadrados con jardines, pista polideportiva, una plaza y un chiringuito. Tenemos un centro médico y un centro cultural y un montón de jardines que no tiene La Lastrilla. Esas envidias, que yo creo que son sanas, creo que no son realistas. En La Lastrilla tenemos unas grandes instalaciones, y en El Sotillo también.

– Más Espacio Tierra.
– Estuve hace poco en Espacio Tierra, y una vecina me comentó que debíamos estar orgullosos de lo que teníamos aquí, y yo le comenté que hay compañeros de corporación que no estaban de acuerdo, y que consideraban que estos señores deberían estar pagando una renta por esta instalación, cuando se gastaron 400.000 euros en acondicionar una parcela que al Ayuntamiento solo le servía para dar cargo. Tuvimos la suerte de sacarla a concurso, y que aparecieran estos socios para invertir en ella. El Padel Festival ha sido todo un éxito, y la gente acabó muy contenta del desarrollo de la jornada.
Si lo pusiéramos en una balanza, posiblemente por metros cuadrados pesaría más lo de La Lastrilla. Pero quizá por categoría de instalaciones, la balanza estaría muy equilibrada.

– Y ahora, llega el turno de una pista polideportiva.
– Fue una petición que me hicieron el Día de Reyes, aunque nosotros ya teníamos prevista la partida de inversiones. A pesar de estar en minoría, con el Partido Socialista siempre hemos coincidido. Con Pedro (Piñero, portavoz del PSOE en La La Lastrilla) podemos tener un problema de colores, porque él dice rojo, y yo digo azul, pero a la hora de trabajar por el pueblo, mezclamos un poco el rojo con el azul, y salen las cosas bien. La pista polideportiva descubierta, a la que pondremos una pequeña grada, debería estar terminada a mediados del mes que viene.

– ¿Qué porcentaje de personas de Segovia capital usa las instalaciones de La Lastrilla?
– Hay que darse cuenta de que no todos los habitantes de La Lastrilla hacemos deporte, porque si lo hiciéramos, estas instalaciones se quedarían pequeñas. Pero no es así, y hay que darles uso. Tenemos a Segovia muy cerca, y por esto firmamos convenios con el Ayuntamiento, para que los habitantes de la capital puedan venir aquí, y los nuestros ir allí.

– Además, el pueblo cuenta con un club deportivo.
– Que funciona muy bien. Lo pusimos en marcha un grupo de personas, y tras un par de juntas directivas que han ido trabajando, el club se ha consolidado. Nadie puede decirle a un chico que no juegue en un equipo para que juegue en el otro, pero al igual que hay chicos que quieren irse a jugar al CD Quintanar, por poner un ejemplo, hay otros que se vienen aquí. Es normal.

– ¿Es evidente que las instalaciones no tienen una rentabilidad económica, pero sí una rentabilidad social?
Es que es lo más importante. Los impuestos los pagamos para algo, no para que el alcalde vaya en un Mercedes, sino para que haya buenas instalaciones. Hace tiempo subimos el IBI, que luego lo volvimos a bajar, y un vecino me llamó muy enfadado. Cuando le expliqué para qué lo hacíamos, me dijo que “visto así, casi estoy de acuerdo con usted”. Entiendo que hicimos una subida muy importante, aunque ahora lo hemos bajado al cinco y poco. Pero es que el mantenimiento de las instalaciones nos supone más de un punto de ese IBI. Tenemos mucha juventud en el pueblo, y necesitamos esas instalaciones para que puedan practicar deporte.
Tenemos un municipio del que podemos presumir, pero no porque yo lo diga, sino porque me lo dicen. Y por supuesto que estoy orgulloso de lo que hemos hecho, pero sobre todo porque son instalaciones equilibradas y que podemos sostener.

– ¿Queda algo por hacer en lo que a instalaciones se refiere?
– Hay una propuesta que no es deportiva, sino de ocio, y que queremos hacer en El Sotillo. Se trata de un circuito de alrededor de dos kilómetros en el río Ciguiñuela, aprovechando el puente que ya existe, y construyendo otro para que las personas puedan caminar por allí. Ésta es uno de los proyectos que más me va a gustar ver cómo queda. Es una obra barata, y bonita.