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Dentro del piragüismo, la modalidad de slalom es la más complicada, repleta de trampas que obligan al deportista a encontrar el equilibrio entre la velocidad imprescindible para terminar las bajadas en el menor tiempo, y la precisión para superar las puertas sin dejarse ninguna, y sin que ningún elemento, ya sea la embarcación, el remo o el propio cuerpo, toque alguna de las barras que definen las ‘puertas’ que hay que superar.

David Llorente es uno de los mejores de Europa en una especialidad en la que los centroeuropeos son maestros. El palista segoviano, que defendía en el canal de Liptovsky Mikulas el título de campeón continental sub-23 en K-1, volvió a demostrar su maestría en una final a la que accedió sin más problemas que una bajada de más, la de repesca tras una mala primera manga, y una semifinal en la que consiguió el octavo mejor tiempo para meterse en la final de quince.

Pero, cuando el título volvía a estar al alcance de la mano, cuando parecía que había pasado lo peor en un descenso siempre complicado, pero que había sabido manejar con mucha veteranía (si se puede hablar de veteranía cuando tu carnet de identidad revela que estás aún mucho más cerca de los 20 que de los 30), un toque con una de las puertas le supuso dos segundos de penalización, dejándole momentáneamente con una medalla de plata que también tenía buen sabor, aunque con la amargura de ver que, sin ese toque, la primera plaza sería suya, y no de Tomas Zima, hasta entonces marcando el mejor crono, y ni siquiera de Jakub Grigar, a la postre ganador final.

LOS ÚLTIMOS FUERON LOS PRIMEROS

Saliendo en orden inverso a su clasificación en las semifinales, David sabía que no iba a ser fácil mantenerse en el podio. Y la realidad se empeñó en poner su toque de crueldad con el segoviano, puesto que después de que los cinco siguientes en afrontar la bajada tras el palista de Río Eresma no pudieron mejorar su tiempo, fueron los dos últimos competidores quienes lograron sacarle de los puestos de honor. El ruso Sergey Naimistov completó el descenso en un crono de 89.40, que mejoraba en 27 centésimas el tiempo de Llorente, que a falta del descenso del eslovaco Jakub Grigar era bronce.

Que el palista de casa fallara en su recorrido era posible, pero no demasiado probable, teniendo en cuenta la fortaleza que había venido mostrando en las rondas previas. Y no falló, marcando un tiempo de 87.80, que habría sido superior al de David Llorente si éste no hubiera cometido un error, un ínfimo error que en una modalidad como el slalom castiga la imperfección haciendo descender de la primera hasta la cuarta plaza a quien lo cometió. Aún así, la actuación del segoviano fue más que satisfactoria, demostrando el buen momento de forma que espera hacer valer en otro campeonato sub 23, pero en esta ocasión frente a los mejores del mundo, en la competición que se celebrará en Polonia los próximos 16 al 21 de julio. Allí volverá a medirse a Grigar, a Zima, a Naimistov, a Leitner… a todos aquellos llamados a dominar el slalom en los próximos años. Y el segoviano de Palazuelos de Eresma está entre ellos.