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Dice el refrán que la caridad bien entedida comienza por uno mismo, pero hay pocas cosas más reconfortantes que ayudar a los demás. Por esa razón, la llamada de Cáritas para tomar parte en una Corazonada que ya suma nueve ediciones, suele encontrar una buena respuesta, y en esta ocasión no iba a ser menos.

Con el fútbol sala femenino como protagonista, el pabellón Pedro Delgado volvió a vivir las tardes deportivas y solidarias que caracterizan las acciones de la institución cuando de corazonadas se trata. La colaboración del Segosala, del Unami, del Futsi Atlético Navalcarnero… pero también de otros clubes y de no pocas personas, contribuyeron a que en la jornada de ayer hubiera mucho corazón en la cancha, casi tanto como en la grada.

Comenzaron la tarde las jóvenes, en algunos casos jovencísimas, jugadoras de la escuela del Segosala, que derrocharon ganas frenta a uno de los conjuntos del Futsi. Ateniéndose a la calidad de uno y otro, la victoria madrileña fue lógica. Pero en cuestión de ganas… quedaron empate.

Finalizado el encuentro de las sub 15, llegó el turno de las mayores. Así, el Futsi Atlético Navalcarnero y una selección de jugadoras procedentes del Segosala y del Unami disputaron un choque de lo más amistoso en el que los aficionados pudieron comprobar las evoluciones de uno de los mejores conjuntos femeninos del mundo en lo que a fútbol sala se refiere, que obligó a las segovianas a realizar todo un ejercicio defensivo.

En el descanso del partido, el sorteo de regalos puso la nota de emoción en la grada, y unos buenos euros en la hucha de Cáritas. Porque la caridad podrá empezar por uno mismo, pero la bondad y la solidaridad no deberían conocer de fronteras, ni de tiempos.