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Los jugadores del CD La Granja Lázaro, Terleira y Juli tratan de quitar el balón al delantero de la Cebrereña Perd’. / NEREA LLORENTE
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El CD La Granja y la Cebrereña llegaron al partido de El Hospital empatado a puntos y obligados a ganar. Dos equipos que quieren despegar de la zona baja y buscan asentarse en una posición más tranquila. Sin embargo, las pretensiones de ambos conjuntos, a los que les faltó dar un paso al frente para amarrar la victoria, chocaron por necesidad hasta el punto en el marcador no sufrió ninguna alteración a lo largo de los 90 minutos (0-0). No hubo movimientos, ya que el encuentro tuvo pocas ocasiones, escasa propuesta de juego y se dirimió de forma áspera, sin un claro dominador.

El plantel de José Luis Segovia intentó tomar el peso del enfrentamiento, y así lo logró por algunos momentos, aunque lejos de imponer su criterio. El cuadro de Cebreros aprovechó los balones divididos por alto como base de su juego, gracias a su fortaleza física, pero no planteó excesivos problemas a la zaga local, principalmente al acusar la ausencia de su goleador David Terleira. La oportunidad que más llegó a tambalear el electrónico corrió a cuenta del delantero granjeño Dani Lázaro prácticamente en el desenlace; que, tras aprovechar un balón largo de Truji, se plantó frente a frente con el guardameta Alberto y a la hora de definir cayó en el área ante la intervención del portero visitante. El balón se marchó fuera y los componentes del Real Sitio pidieron pidieron un penalti, que a juicio del árbitro y de los rivales no fue. Al final reparto de puntos, que, pese a no dejar conforme a ninguna de las dos plantillas, puede servir para que adelanten en la clasificación a un rival directo por la permanencia como es el CD Bupolsa, puesto que los burgaleses se miden el domingo al Zamora, candidato al ascenso.

La Cebrereña llegó con el rebufo de la victoria del derbi ante el Ávila y con la importante baja de su delantero. En los primeros compases mostró su físico para dibujar un esquema ofensivo apoyado en las ayudas entre compañeros y en el toque fácil, pero sin todavía acercarse al perímetro de Truji, que ayer fue el encargado de defender los palos tras los últimos partidos en el que el habitual era Lorenzo.

Por otro lado, Segovia resolvió sus destacadas ausencias en el centro -Berrocal y Pau, por sanción, y Velasco, por lesión- con Juli en el pivote defensivo y la colaboración, de forma escalonada, de Alberto Terleira y Guty. La primera línea estuvo definida por los fijos Pluma, Kike y Mateos, y David; y la parcela de ataque fue cosa de Gabi, Koby y Lázaro, rotando sus posiciones. Precisamente este último delantero puso en liza su potencial, arrancando desde la banda izquierda y causando problemas al rival, pero aún sin determinación.

La dinámica del encuentro fue bronca, predominando los balones divididos. Los bajaban al suelo los visitantes, aunque a la hora de emprender camino a puerta el campo parecía tener pendiente, ya que ni se asomaron. Se consumió la primera media hora del duelo y no se contabilizó ningún disparo por ninguno de los dos equipos. El primer tiro fue a cuenta de Albín para los de Cebreros a consecuencia de una falta escorada, pero se marchó por encima del larguero. Koby cobró la ocasión con más peligro para los locales por el momento, aunque a la hora de encarar al guardameta Alberto se le apagó la mecha. De forma casi continuada, el propio atacante de La Granja se erigió como encargado de rematar un libre indirecto dentro del área, que se estrelló en la barrera. De esta manera, se llegó al final del primer tiempo.

Tras el ecuador, el duelo siguió siendo áspero y las líneas pronto comenzaron a romperse. Muchos espacios y poco criterio. Faltó ahínco ganador por ambos bandos y los dos entrenadores dieron cabida a sus hombres de banquillo con la intención de cambiar el rumbo. Segovia introdujo a Choflas y Mario arriba y a Aguirre en el centro, mientras que por la Cebrereña salieron Juanma y Víctor, bastante activos en la zona de ofensiva, y Súper.

En el tramo final Terleira se sacó un disparo tarascado para imprimir un ápice de emoción, que atajó Alberto; y Perdi reprodujo la réplica, hasta en dos ocasiones: una con un tiro seco y otra con un remate de cabeza que fue fuera. Le faltó mordiente a la contienda para desnivelar la balanza y se llegó al descuento. Un pase en largo orientado de Truji terminó en la ocasión más trascendental del enfrentamiento que encontró en Lázaro su mejor destinatario. El ‘9 granjeño’ persiguió el triunfo de los suyos y dio lugar a la jugada que pudo ser penalti. No lo decretó así el colegiado y se terminó con el inicial 0-0 y su posterior reparto de puntos.