Nicolo se lanza a culminar un contragolpe sobre la portería del Agustinos. / AMADOR MARUGÁN
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El ritmo es bueno, los rivales se van quedando poco a poco atrás, y sopla el viento a favor después de haber visitado las canchas más exigentes de la competición en la División de Honor Plata. Pero la meta queda aún lejos, y de nada valdrá haber ganado partidos importantes si no se sigue la línea de regularidad. Así que el Viveros Herol Nava quiere huir de la euforia y seguir ganando partidos, el primero de ellos el que le medirá a partir de las seis media de la tarde de hoy al Sant Martí Adrianenc en la cancha del pabellón Guerrer@s Naver@s.

Aunque el conjunto catalán está inmerso en la pelea por la permanencia en la categoría, es uno de los cuatro equipos de la liga que ha conseguido no perder con el conjunto navero, al que le arrancó un empate en el partido de ida en un sprint final de encuentro en el que remontó en menos de un minuto el 27-29 con el que se puso el Nava muy cerca del final. Con un balonmano de ritmo muy alto, con mucha movilidad en sus hombres, el Sant Martí ha sido capaz de sorprender hace pocas jornadas al Palma del Río en Córdoba, lo que da una buena muestra de la peligrosidad del cuadro que dirige Lorenzo Rueda.

La ausencia de novedades físicas es la mejor noticia para un Balonmano Nava que después de la lesión de Rosales necesita de todos sus efectivos para que la maquinaria funcione a plena satisfacción del cuerpo técnico. La defensa, con un recuperado Ernesto, más el buen trabajo que hacen en el reparto tanto Agus como Carlos Villagrán son aspectos para destacar, pero tampoco se puede olvidar el acierto que están mostrando los extremos, con Bruno y Nicolo a un muy alto nivel.

TRABAJO EXTRA

Precisamente los extremos tendrán trabajo extra en el encuentro ante el Sant Martí, que cuenta con jugadores muy rápidos para culminar las transiciones sobre los que habrá que estar muy atentos, al igual que lo deberá estar el 6:0 defensivo con lo que pueda aportar un Francesc Laliga que siempre destaca en los partidos. Y es que el Sant Martí cuenta con recursos para complicar cualquier encuentro a cualquier rival, y más si éste se confía mirando solamente la clasificación, y no la calidad del oponente que tendrá sobre la cancha.