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Los jugadores del CD La Granja Cristian Rivas y Alfonso Berrocal tratan de parar a un contrincante. / KAMARERO
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El CD La Granja firmó un ambicioso partido ante un gran rival como es el Real Ávila, que lucha por el objetivo del play off. El plantel de José Luis Segovia ofreció una buena imagen y pudo incluso empatar, pero terminó cayendo 3-1.

Sin prisas se presentó La Granja en el Adolfo Suárez, dispuesta a sacar el balón jugado desde su portero. Propuesta tan ambiciosa como arriesgada. Presionó alto el Real Ávila, recuperó Javi De Mesa y no llegó el pase de la muerte a Vila. Primer aviso de los encarnados. El segundo, de manos de Rubén Ramiro, que vive en las últimas jornadas en un estado de forma espectacular. Recuperación, eslalon y derribo en la frontal. El madrileño la estrelló contra la barrera.

Imponía el conjunto de Segovia su plan. Y su plan pasaba precisamente porque no pasara nada. Pero pasó. Pasó que Mateos falló en el despeje, que el balón cayó a los pies de Vila y que el vasco le puso una asistencia al hueco maravillosa para que Rubén Ramiro encontrara el gol. La controló con el pecho, encaró a Truji y batía al portero de La Granja –minuto 19– para poner el 1-0. Encontraba el gol el equipo abulense apenas unos minutos después de que Lázaro hubiera rematado por encima del marco de Alberto. Pudo encontrarlo poco después –minuto 25– cuando un centro con mucha rosca se alejó de Alberto y se acercó al ‘9’, que no llegó por unos centímetros. Era la segundo del equipo granjeño, que debía cambiar el plan. Y dio un paso adelante en una tarde en la que el balón estaba siendo suyo.

Se complicaba el Real Ávila. Con el gol de Rubén Ramiro le dio la pelota y el campo a La Granja. Fueron los minutos de Alberto Díaz, que se tuvo que multiplicar. Pudo llegar el gol en un saque de córner de los visitantes. No despejó Sergio Ramos en el primer palo. Falló, algo extraño en el salmantino, y peligroso. Porque junto al palo el balón quedó suelto sobre la línea de gol. Reaccionó bien Díaz, como lo haría poco después cuando un gran pase de Koby al segundo palo lo quiso rematar Lázaro. Se lanzó el madrileño a los pies del ‘9’. No escatimó en riesgos y la apuesta le salió bien. Le quitaba al ‘9’ el gol y le birlaba a La Granja un empate del que empezaba a ser merecedor tanto por sus oportunidades como por los deméritos de los encarnados, tan nerviosos como fallones en un partido que no terminaban de controlar, algo ya usual en este equipo cuando mandan en el marcador.

El equipo de Jonathan Prado entró en un profundo bache. Intranquilos, la primera parte se escapó entre los pelotazos de los encarnados y dominio de La Granja, que quiso pero no pudo. El toque de atención en vestuarios fue evidente.

Porque el Real Ávila arrancó con una marcha más en la segunda mitad. Quiso liderar la reacción Rubén Ramiro. No hay balón que no pelee el madrileño, que pudo encontrar el segundo de la tarde. Él la robó, él la puso al hueco para que corriera Mayorga y él la remató al lateral de la red –minuto 52– cuando Vila se resbalaba en el centro de Llorián y el extremo llegaba al remate. El ‘7’ encarnado estaba desatado. En un movimiento se fue de tres, arrancó desde el centro del campo, dejó por velocidad a Terleira y dejó a Mayorga el cuero en la frontal. que se la quiso colar a De Mesa. No llegó por un palmo.

Si la tranquilidad es una virtud, no la tiene este curso los encarnados. Volvieron los errores entre los locales y de un error en la salida pudo llegar el empate de La Granja. Esta vez el fallo fue de Koby. Sólo tenia que empujarla cuando –minuto 58– tras una recuperación en banda Lázaro se la ponía en largo para rematar ante Alberto Díaz. Sólo tenía que empujarla, pero la remató mordida.

Merecía La Granja el empate. De nuevo. Porque no era la primera ocasión de los de José Luis Segovia, que se encontraron con Rubén Ramiro, que desniveló el partido. Porque en una arrancada por banda le puso un centro delicioso –minuto 63– para que De Mesa rematara de cabeza al fondo de la red. Era el 2-0 y un jarro de agua fría para los granjeños.

Se durmió el Real Ávila. Olvidó la tensión y le dio vida a La Granja, que encontró en el gol de Koby el aliciente que necesitaban. No despejo la defensa encarnada, que se encontró con Koby entrando por banda, Recorte hacia adentro y remate pegado al palo –minuto 72– para colocar un 2-1 con el que el partido volvía a estar vivo.

No terminó de matar el partido el Ávila. Vio posible empatar La Granja, que quiso buscar el segundo. En los errores de los encarnados siguió viva La Granja, que apuró el descuento en busca de un empate que no llegó, para alivio de los encarnados, que mientras pedían la hora encontraron el 3-1 en un raro tanto de Peli, que tras rematar al larguero, veía cómo en el tumulto el balón caía de nuevo a plomo para terminar para acabar convirtiéndose en gol.