Los jugadores del Viveros Herol Nava festejan la victoria contra el Barcelona B con su afición. / A.MARUGÁN
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Tan solo un paso en forma de punto separa al Viveros Herol Nava del título de Liga en la División de Honor Plata, y evidentemente del ascenso a la Liga Asobal. En un encuentro que fue la esperada montaña rusa, teniendo en cuenta que el joven Barcelona B no sabe jugar a otra cosa (aún), el conjunto navero aguantó el chaparrón que le cayó durante buena parte del encuentro, y aprovechó la oportunidad que le dio su oponente para meterse en el partido, y obligar a su oponente a tomar unos riesgos que terminaron llevándole a la derrota.

El choque se inició algo descafeinado, aunque la afición navera no desaprovechó la ocasión para dejarse la garganta desde el primer minuto, porque el Vestas Alarcos había hecho los deberes en Zarautz, logrando los dos puntos que impedían el ascenso directo de los naveros. Pero como quiera que Dani Gordo había aleccionado a sus hombres para que hicieran lo que estuviera en su mano, y no se preocuparan del resto, el equipo salió con muchas ganas a la pista, y un buen número de variaciones tácticas para tratar de tomar ventaja.

Así, con Álvaro Seabra formando parte del 6:0 defensivo, y Llopis atacando desde el lateral derecho, el Viveros Herol tomó la iniciativa en el marcador, ante un Barça B al que le parecía costar el arranque de encuentro. Pero bastó con que el alemán Knorr encontrara su espacio a metro y medio de los centrales, y que Klein cogiera su distancia en los nueve metros, para que los problemas se empezaran a acumular a los naveros, que pasaron del 5-3 al 5-7 que obligó a Dani Gordo a parar el partido.

UN CASTIGO PARA CADA ERROR

La defensa segoviana comenzó a sufrir desajustes por la zona en la que percutía Pau Oliveras, y cuando la defensa se cerraba sobre él, era Klein quien entraba con toda la fuerza para superar a un Ernesto que parecía impotente por momentos. Curiosamente, con Carlos Villagrán y Agus Casado en el ataque, el equipo se mostró bastante más atascado que cuando Oleg o Toma flanqueaban a Agus junto a Llopis, y de esta manera el filial blaugrana conseguía mantener la renta en el electrónico. Ciertamente los 2-3 goles de diferencia no parecían insalvables, pero sí ponían en evidencia lo incómodos que se encontraban los naveros en la recta final del primer tiempo, pendientes de algunas decisiones arbitrales algo controvertidas, y buscando la resolución individual de las jugadas, cuando el partido demandaba bastante más pausa.

El 13-16 con el que se llegó al descanso fue el fiel reflejo de lo que había sucedido en la cancha, con el Barcelona B logrando su objetivo de meter en su ritmo al Viveros Herol. Cierto es que el líder de la Asobal suele jugar mejor las segundas partes que las primeras, pero la realidad era que el filial tenía el mando, y había que elevar mucho el nivel para arrebatárselo.

AGUANTANDO EL CHAPARRÓN

Los minutos iniciales de la segunda parte vivieron el espejismo de una primera reacción segoviana, que con un parcial de 2-0 parecía de nuevo en disposición de pelear por la victoria. Pero el filial cuajó entonces sus mejores momentos en el partido, con Gerard Forns muy acertado bajo los palos, mientras que el Viveros Herol cometió errores en sus ataques que propiciaron las acciones rápidas a campo abierto de los catalanes, que son insuperables en esa faceta.

En un abrir y cerrar de ojos, Dani Gordo había tenido que volver a parar el partido, porque el 16-20, que pasó a ser un 17-22, amenazaba con romperlo. Pero el técnico no abroncó a los jugadores, sino que les dio la confianza suficiente como para volver a atacar a la defensa blaugrana con acierto, frenando la sangría en un primer momento.

EL MOMENTO DECISIVO

Una exclusión de Robert Rosell marcó el principio del fin para el Barcelona B, y el comienzo de una reacción del Viveros Herol que le llevó a protagonizar una remontada extraordinaria. Para ello hacía falta que la defensa sujetara mejor a los lanzadores blaugranas, y en ese aspecto el equipo elevó mucho el nivel, consiguiendo cortocircuitar por momentos al ataque rival sin sumar exclusiones que le habrían hecho la vida más fácil a los jóvenes jugadores de Roi Sánchez, que intentó frenar la hemorragia todo lo que pudo, pero sin conseguirlo.

El Viveros Herol se asomó al partido con un primer parcial de 4-0, pero no tardó en elevarse sobre él gracias, en buena medida, al precipitadísimo ataque blaugrana, incluso con la portería desguarnecida, que provocó nada menos que ¡seis! goles a portería vacía del conjunto navero. Agus Casado machacó una y otra vez el marco del Barça B, y se encontró con la colaboración de Ernesto Sánchez, que elevó el porcentaje de paradas hasta unos números más que decentes, y el de acierto de cara al gol de costa a costa en una increíble racha que puso a la grada al borde del éxtasis.

Con el filial en pleno eclipse, el líder de la liga alargó sus ataques, encontrando los espacios por donde encontrar el lanzamiento, con especial mención a Antonio Llopis, que demostró la importancia que tiene en el equipo un lateral derecho capaz de suponer una amenaza tan letal como lo puede ser el izquierdo, amén de un ejecutor implacable desde los siete metros. El madrileño se merecía un partido así. En realidad, Nava de la Asunción se merece una temporada como la que está viviendo.

El último arreón del Barcelona B le llevó a recortar la desventaja hasta solo un tanto, pero emergió Nicolo para dar la tranquilidad desde el extremo, Ernesto guardó la puerta con acierto en los ataques finales, y el equipo pudo celebrar con su afición una victoria que le pone (ahora sí) tan cerca de la Liga Asobal que la pueden rozar con los dedos. Si no será en Galicia frente al Novás, será en casa frente al Torrelavega. Es lo que tiene hacer las cosas muy bien.

DANI GORDO

«Estos chavales tienen un mérito increíble, tienen a todo el pueblo volcado, y ahora toca agradecer»