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El Naturpellet Segovia cayó ante el Osasuna Magna en un encuentro en el que los segovianos no tuvieron suerte de cara a puerta y en el que pagaron caros sus errores. Excesivo castigo el sufrido ante un rival que supo manejar sus armas y que lo pasó mal por momentos.

Con la firme intención de dejar aparcados los problemas extradeportivos que esta semana han azotado al club, salió el Naturpellet a una cancha en la que prácticamente no cabía un alfiler. El ambiente en el Pabellón Anaitasuna, con cerca de 3.000 almas apoyando a su equipo, fue sin duda un elemento más al que tratar de superar. Digno de elogio que ante la visita del farolillo rojo de la Primera División una hinchada responda como lo hizo ayer la navarra, pero la posible clasificación copera bien valía el esfuerzo. La grada fue testigo del buen hacer en muchas fases de los segovianos.

Y es que el conjunto dirigido por Diego Gacimartín saltó a la cancha sin complejos ante un rival como Xota que antes de caer en la última jornada ante el Barcelona, encadenaba una brillante racha de resultados. Y el K.O. ante los culés llegó de la manera más cruel posible y, seguramente, sin merecimiento. Pero el fútbol sala tiene estas cosas. También, que nadie puede fiarse de la teórica inferioridad de un rival. Por mucho que la clasificación diga una cosa. Y en ese sentido, el Naturpellet Segovia quiso desdecir su condición de colista.

El comienzo del envite fue muy intenso, con intercambio de golpes incluido y dos escuadras sabedoras de la trascendencia de los puntos en liza. Rafa Usín fue el primero en avisar el marco defendido por Thiago Soares, uno de los responsables de que al descanso el casillero blanquirrojo solo sumara un tanto en contra. La respuesta llegó en forma de disparo por parte de Alvarito que también se topó con Asier. Y de nuevo a los tres minutos, nuevamente Usín trató de abrir la lata con un lanzamiento que tampoco encontró el camino del gol.

SIN VOLVERLE LA CARA

El Naturpellet no estaba por la labor de dejarse dominar, incomodando a un rival que con el balón en su poder hace mucho daño. Raya, que había salido instantes antes, probó fortuna en la que fue la antesala del primer gol de la noche. Fue a los siete minutos cuando Roberto Martil acertó entre los tres palos para avanzar a su equipo con un remate al que no pudo responder Soares. El tanto propició la tranquilidad en un Osasuna Magna, que a continuación dispuso de varias situaciones de peligro que no tradujo en la segunda diana y que podrían haber dejado encarrilado el duelo.

Así, Thiago evitó con una magnífica intervención el 2-0 ante Dani Saldise en el minuto 12. Acto seguido sería Rafa Usín y después Eric Martel quienes tratarían de ampliar la renta, pero finalmente no lograron materializar sus ocasiones. Los de Diego Gacimartín, demasiado imprecisos tras el tanto recibido, tuvieron en las botas de Quevedo una nueva intentona por igualar la contienda. Y es que Xota, superior pero sin puntería, permitió que la posibilidad de las tablas antes del descanso no fuese una utopía para los segovianos, que finalmente no lograron su cometido.

Seguramente conscientes de la necesidad de sacar el partido adelante y, por qué no, sacar algo positivo de su visita a tierras navarras, el Naturpellet salió con otro cara tras el paso por los vestuarios. Intimidando al rival, generando ocasiones para firmar el empate y mostrando una actitud distinta a la que había ofrecido en el tramo final del primer capítulo. Así, hicieron trabajar a Asier, que detuvo todo y cuanto se le puso por delante para salvar a los suyos. Álvaro Quevedo, de los más activos de los visitantes, vio como el meta despejaba su ‘zurriagazo’ nada más empezar.

CERCA DEL EMPATE, PERO…

Dos minutos después sería Álvaro el que en un mano a mano tuviese el 1-1 muy cerca, pero esta vez mandó el esférico fuera ante la salida de Asier. En el 26 sería Iago Rodríguez quien marró una nueva oportunidad y tras tanto perdonar, lo que terminó llegando fue el segundo de los de casa. Bynho sí tuvo el acierto que le faltó al cuadro blanquirrojo durante muchos minutos y, al filo de la media hora, anotaría el 2-0. No bajó los brazos ni mucho menos el Naturpellet como demuestra que en el 33 Chus mandó un remate al larguero. El balón, definitivamente, no quería entrar.

Del posible 2-1 se pasó al 3-0. La suerte sonrió a un Osasuna Magna que sentenció por medio de Araça, que batió a Thiago a seis del epílogo. El Naturpellet entonces jugó de cinco, con Álvaro de portero-jugador, y fue Álvaro Quevedo el que pudo recortar distancias en el 35. Hasta el final achucharon los segovianos, que se toparon con el entramado defensivo pamplonés y con el buen hacer bajo palos de Asier, que volvió a ser clave en los instantes finales. En conclusión, buen partido y excesivo castigo que debe servir para seguir remando.