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Ocho semanas. Ese es el plazo máximo que tiene Mondo Ibérica para finalizar la obras de sustitución del campo de hierba artificial ‘Mariano Chocolate’, que llevaba pidiendo a gritos una reforma en su césped desde hace varias campañas, aunque quizá el momento elegido para la sustitución del terreno de juego (como sucediera como el parquet del Pedro Delgado) no haya sido el más adecuado.

Porque la realidad es que, como sucediera con el Naturpellet y otros conjuntos de fútbol sala que usan el Pedro Delgado, la reforma en el Mariano Chocolate ha provocado el ‘exilio’ de no pocos equipos de fútbol base. El CD Quintanar, la Gimnástica Segoviana, el CD Claret… han tenido que buscarse la vida para que sus futbolistas y técnicos, que suman casi dos centenares entre todos los equipos, puedan seguir entrenando y jugando los partidos de competición.

Dos campos han sido los principales acomodos que han encontrado los clubes segovianos, sin olvidar el Velódromo de Madrona, donde también ha ido a parar uno de los equipos. En el caso del CD Quintanar, el convenio firmado con el CD La Granja le ha permitido utilizar el campo de hierba artificial ‘Pablo Alejandro Simal’ para un buen número de sus conjuntos, aunque no para todos, teniendo que utilizar también los campos de fútbol de La Lastrilla, a los que también se han dirigido la Gimnástica Segoviana y el CD Claret.

La gestión del complejo deportivo Los Escobares de La Lastrilla, donde se ubican el campos de fútbol 11 y el de fútbol 7, corresponde a la empresa Sima Deporte y Ocio, que ha sido con quien han tenido que gestionar los clubes segovianos la posibilidad de realizar allí sus entrenamientos y sus partidos, con el consiguiente coste económico plasmado en un acuerdo.

PAGOS SEMANALES

Tanto es así que, en el caso de la Gimnástica Segoviana, el pago de la instalación deportiva de La Lastrilla se realiza de manera semanal, abonando alrededor de 100 euros, “aunque en las próximas semanas tendremos menos actividad, porque las competiciones se paran, y los chicos tendrán días de vacaciones. Pero tenemos que pagar religiosamente al final de cada semana, para poder entrenar en la siguiente”.

El Quintanar, por su parte, abonará alrededor de 400 euros por la utilización de los campos de La Lastrilla. Las cifras, si bien no parecen importantes, sí lo son para clubes que miran el céntimo, y de hecho la Segoviana ya ha trasladado al IMD un escrito en el que se señala que el club no es culpable de la situación generada por la sustitución del césped del Mariano Chocolate, que está generando un perjuicio económico a los clubes de base de Segovia.

Además, siendo este aspecto importante, no lo es menos el hecho de que los horarios de entrenamientos y partidos obligan a hacer encaje de bolillos a los técnicos, a los futbolistas y por supuesto, a los padres que ejercen de ‘chóferes’ de los jugadores. Aún quedan seis semanas (como mucho) para que el Mariano Chocolate vuelva a estar en condiciones. Mientras tanto, el costoso éxodo para los clubes continuará.

AMISTOSO BENÉFICO EN LA GRANJA

Desde que se inició el año 2019, las asociaciones de La Granja de San Ildefonso han realizado diversas actividades con el fin de poder adquirir una silla especial para Alicia, desde hace varios años participante de los talleres de la Asociación de discapacitados de San Ildefonso (Adisil), que necesita de esa silla, que tiene un coste de 8.000 euros para mejorar su calidad de vida.

El CD La Granja quiso sumarse a las iniciativas, y por ello ha organizado un encuentro amistoso que disputará en el campo de El Hospital el conjunto granjeño, reforzado con varias jugadoras del equipo del CD Quintanar-La Granja, frente a una Selección de Segovia, que dirigirá Javier Jadraque. El partido dará comienzo a las cinco y media de la tarde, y tendrá una entrada única de tres euros.

El club ha encontrado la colaboración de la Delegación de Fútbol de Segovia, cuyo Comité de Árbitros no pasará el recibo por dirigir el encuentro, que ahora está pendiente de la autorización de la Federación Española de Fútbol, ya que el CD La Granja es un equipo que juega en una categoría que gestiona directamente la RFEF. El club confía en no encontrar problemas para que la Federación dé su permiso, y se pueda celebrar el encuentro que recaude la cantidad que falta para que Alicia pueda tener su silla especial.