David Llorente se clasifica para las semifinales del Mundial de Brasil

0

Que, en un día de contratiempos, David Llorente terminara en el decimoquinto puesto de la primera clasificatoria en slalom K-1 del Mundial Sub-23 de Brasil es algo esperanzador. El palista de Palazuelos de Eresma necesitó un masaje del fisioterapeuta para aliviar su contractura en la espalda, apenas 20 minutos antes de comenzar su descenso. Estuvo poco más de un minuto esperando en la piragua, y aún así, sin tomar riesgos, registró un tiempo de 92.37 que le dio holgadamente el paso a semifinales. “No he dado el 100%, pero he cumplido el objetivo, que era estar entre los 30 primeros”, explicaba el palista.

Llorente, de 18 años, describía la principal dificultad del circuito en un rulo, entre las puertas 5 y 6, que obligaba a desplazarse de izquierda a derecha, pero consideraba “relativamente fácil” el recorrido. Si la competición permitía ayer una segunda oportunidad para los que no se clasificaran en el primer turno, mañana presenta una sola bajada que dejará a 40 semifinalistas en 10 finalistas. Compitiendo contra palistas cinco años mayores que él que ya han competido en categoría absoluta, Llorente lo ve como una oportunidad: “Al ser una sola bajada, puede haber gente mejor que quede detrás”.

El segoviano describe un nivel muy parejo. “Opciones tengo, pero como yo hay otros 25 palistas que si les sale la bajada buena se clasifican. Los dos segundos de penalización por tocar una puerta te hacen bajar de la quinta plaza a la decimoquinta. Tengo que demostrar que tengo ese nivel”. Aunque viajó en la primera semana de abril, las condiciones de las instalaciones no le permitieron entrenar todo lo que habría deseado. “Siempre viene bien llegar antes por el clima y el ambiente, ya me siento como en casa”.

El viernes, desde las 14.57 hora española, Llorente volverá al mismo escenario, pero no tendrá nada que ver. “Cambiarán el circuito, será más complicado, y te lo juegas a todo o nada”. Con todos los imprevistos, ayer tuvo que dejar la alegría para el final. “No he disfrutado hasta que no me he bajado de la piragua, ha ido todo muy rápido”, Y aun así, decimoquinto.