Cuando la calidad no basta

La Segoviana se adaptó mejor a las difíciles condiciones de La Albuera para doblegar al Valladolid B.

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La lluvia, cuando cae en abundancia, es vista con mucho recelo por los futbolistas, conscientes de que un terreno de juego embarrado y con charcos anula la técnica individual de los jugadores, e iguala los encuentros, obligando a sus protagonistas a fajarse en el cuerpo a cuerpo y dejarse de exquisiteces que no suelen llevar a ninguna parte en campos casi impracticables.

Ayer, el terreno de juego de La Albuera no estaba impracticable, pero intentar jugar el esférico a ras de hierba era una tarea ciertamente complicada. Y por ello esa lluvia que cayó impenitente sobre la ciudad vino a echar una mano a la Gimnástica Segoviana, que posiblemente ante otro rival menos técnico hubiera torcido el gesto, pero que ante el Valladolid B, líder de la Liga y uno de los equipos con más calidad de la categoría, vino a echar una buena mano, porque llevó el choque a un plano físico en el que el conjunto azulgrana puso más de su parte, y fue quien más lo intentó frente a un oponente maniatado por el terreno de juego, pero también por la intensidad que pusieron los de Santi Sedano.

Desde el primer momento, con ganas pero sin florituras ni riesgos innecesarios, los locales se hicieron con el mando del encuentro, con Dani Calleja protagonizando las dos ocasiones más claras. En la primera de ellas, estuvo a punto de llegar en condiciones a un buen servicio de Mariano, pero su remate forzado se marchó fuera. En la segunda hizo gol, pero el asistente se quedó tan sorprendido de ver al azulgrana rematar tan solo un despeje de Facundo a cabezazo de Mariano, que se imaginó un fuera de juego “raro raro” que invalidó el gol.

Del Valladolid B pocas noticias se tuvieron en el plano ofensivo. Con Chema muy acertado en el marcaje sobre Rubén Díaz, las alternativas pucelanas eran escasas, aunque el delantero blanquivioleta dispuso de una buena ocasión que Iván logró despejar. Poco bagaje para el líder de la Liga

El partido era claramente de desgaste, y tras el esfuerzo de los jugadores en los primeros cuarenta y cinco minutos, se temía el cansancio de la segunda parte. Sedano movió ficha para la reanudación, situando de nuevo (y van…) a Ricardo en el lateral derecho, y dando entrada a un Roberto que siempre aporta saliendo desde el banquillo.

Quizá temiendo ese cansancio, la Segoviana salió al empapado terreno de juego con bastante menos intensidad, intentando regular su esfuerzo, pero bastaron un par de acelerones de Asier para que el equipo azulgrana volviera a ponerse en órbita, y el Valladolid B encajara el 1-0. No llegó en un remate de Mariano tras una buena acción de Asier, pero sí lo hizo en la segunda opción prácticamente seguida, cuando Mariano acertó con la meta visitante después de otro buen servicio de Dani Calleja, en una acción en la que el lateral Pesca estaba tendido en el suelo, aparentemente sin que hubiera recibido golpe alguno.

Poco más tarde, llegó una nueva acción polémica en el área del Valladolid B, donde Calleja cayó al suelo ante la entrada de Rubén Sanz. Pareció penalti desde todos los puntos de vista… menos desde el del colegiado, que optó por el “sigan sigan” antes de meterse en camisas de once varas. La acción fue iniciada por un Dani Arribas que volvió a realizar un trabajo excelente, y más sobre un terreno de juego que invitaba bastante poco al juego.

En la recta final del encuentro había una cierta inquietud en la (despoblada) grada por cómo aguantaría el conjunto azulgrana el derroche físico realizado durante el choque. Pero pronto se vio que el Valladolid B tampoco estaba para demasiadas carreras, porque apostó por un juego bastante más vertical y directo del que acostumbra, lo que dio más opciones a la zaga local para despejar el balón.

La última ocasión del encuentro la tuvo Colino, que en el lanzamiento de un saque de esquina empalmó con mucha intención. Pero apareció Iván para salvar la victoria de la Segoviana, que sigue manteniendo su gran racha de resultados en La Albuera, y a la que solo le falta un poco más de acierto fuera de casa para dejar de “hacer la goma” con respecto a los mejores en la clasificación.