Bilardo cuando falla Menotti

La Segoviana supera al Ávila por la mínima, haciendo gala de su habitual solvencia defensiva.

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Hay partidos de fútbol en los que la brillantez queda para las previas rimbombantes, la buena entrada de aficionados en la grada, o la tarde repleta de colorido. Hay partidos de fútbol más dignos de Bilardo que de Menotti, en los que prima más el conseguir los tres puntos que la forma de sumarlos. Ayer en La Albuera, la Segoviana fue Bilardo, quizá porque una temporada reluciente en lo que a juego y resultados se refiere, está ocultando una preocupante realidad en forma de lesiones que más pronto o más tarde comenzarán a pasar factura.

Aunque en las previas de los partidos Abraham García siempre trata de dar pocas pistas en lo que a las bajas se refiere, no cabe duda que la procesión va por dentro, y así durante la semana a las ausencias ya conocidas de Fernán y Calleja, más la de Pablo en la portería, estuvo muy cerca de unírsele la de Ayrton, titular a última hora porque quiso ayudar pese a no estar en las mejores condiciones, y un Víctor Pérez con gripe que al final también quiso echar una mano. No fue de extrañar que hasta última hora estuvieran preparados varios jugadores juveniles por si tenían que entrar en la convocatoria.

Finalmente no fue así, y el cuerpo técnico azulgrana puso en liza un equipo tan sólido como el de las últimas jornadas, pero quizá con menos imaginación a la hora de crear juego. De ello se aprovechó el Ávila, que con una presión hombre a hombre sobre los cuatro defensores gimnásticos, más los dos pivotes, obligaba a Facundo a jugar en largo buscando la cabeza de Ayrton, porque las dos primeras veces que arriesgó un poco jugando en corto, el rival le dio un par de buenos sustos, con un remate blando de Javi Mesa en buena posición, y otro cruzado en exceso por Isma en mejor posición todavía, muy cerca de la portería segoviana.

La lesión de Ayrton en el minuto seis de partido vino a cambiar la dinámica del choque. El delantero azulgrana sufrió un problema en el tobillo, y durante varios minutos intentó seguir en el campo. Pero finalmente tuvo que ser sustituido por Víctor Pérez, con lo que Abraham García tuvo que cambiar la disposición de sus hombres, pasando Kike a ser la referencia ofensiva, con Dani Arribas desplazado a la derecha. Curiosamente este obligado cambio le vino bien a la Segoviana, que comenzó a coser algunas jugadas, con Víctor Pérez mostrando su calidad y enlazando con Quino.

Un poco de fútbol bastó El Ávila, muy cómodo sobre el campo en los primeros minutos, comenzó a achicar agua en cuanto el mediapunta azulgrana comenzó a contactar con el balón, y solo las carreras de Edu le ponían en disposición de inquietar a Chema y Javi Marcos, que solventaron la papeleta con la solvencia habitual. La defensa abulense confirmaba los rumores acerca de su escasa contundencia, y en un gran balón filtrado por Quino hacia Kike, el ‘7’ gimnástico batía por debajo de las piernas a Chispi.

El 1-0 llegó en la primera acción de peligro real de la Segoviana sobre el marco contrario, y fue el preludio de unos buenos minutos locales, con el Ávila pasando por apuros ante la movilidad de los gimnásticos, que durante un cuarto de hora estuvieron cerca de marcar el segundo tanto. Javi Marcos no llegó por un pelo a rematar un gran envío al área de Víctor Pérez, el zurdo azulgrana probó a Chispi con un lanzamiento lejano que el meta visitante envió a saque de esquina, y Chema también se encontró con la buena respuesta del cancerbero abulense en su remate cercano y algo forzado.

Del Ávila ofensivo apenas se tuvieron noticias hasta el tiempo de descuento, en el que Isma lanzó por encima del larguero un balón servido al área tras un saque de falta en el centro del campo. Así intentaba el equipo de la ciudad amurallada llevar peligro ante Facundo, pero se notó la ausencia de su centrocampista Jesús, porque la mayoría de esos balones parados no terminaron de estar bien centrados.

Si la primera parte había sido algo irregular por parte azulgrana, con un puñado de minutos de buen juego que habían puesto en ventaja al equipo, el segundo tiempo fue bastante más espeso. José Manuel Jimeno, entrenador del Real Ávila, apostó por quitar a un desacertado Mamadou dando entrada a Rubén Ramiro, jugador de corte ofensivo, pasando a Josito al centro de la defensa, con lo que centró bastante más a su equipo en esa faceta, y con un hombre de refresco, más algunos cambios posicionales, volvió a maniatar las acciones ofensivas de la Segoviana, que se adentró en la espesura de un partido demasiado denso e incómodo para los azulgranas.

Anel para evitar problemas Sin llegar a sufrir un asedio brutal, ya que el Ávila solo dispuso de una ocasión clara que abortó Facundo ante la llegada de Edu, al que Chema molestó lo justo para que no pudiera rematar con comodidad sin hacer penalti, el equipo local no fue el de siempre, teniendo que recurrir a las faltas más que evidentes para frenar los ataques rivales. Hasta cinco tarjetas amarillas vieron los azulgranas, y todas ellas fueron justas.

A veinte minutos para el final, y viendo que el partido podía ponerse peligroso de verdad después de que un defensor abulense sacara el remate a puerta casi vacía de Quino, Abraham García puso en el campo a Anel por un Domingo que corría el riesgo de ver la segunda amarilla. El triángulo Anel-Chema-Javi Marcos pasó a convertirse en infranqueable, y la entrada de Ivi vino a ‘matar’ al Ávila a base de contragolpes, que volvieron a poner bastante más cerca del 2-0 que el 1-1. Al final, con un poco de sufrimiento y haciendo un partido más práctico que estético, la Segoviana se hizo con los tres puntos en el Clásico de Castilla. Las victorias sin brillo también valen tres puntos.

GOL: 1-0 (m.22) Kike.