Amantes del fútbol, huyan

La Segoviana jugó el peor encuentro de la temporada en casa, y se vio superado por un Lemona que puso más ganas sobre el campo que los azulgranas.

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El final de temporada para la Gimnástica Segoviana se está convirtiendo en un vía crucis en el que no sólo está penando el equipo, sino también los aficionados, que en la tarde de ayer ya no pudieron aguantar más, y durante el encuentro ante el Lemona hicieron constar su descontento, centrando sus críticas en determinados jugadores. Y, después de ver el partido, a ver quién les dice a los seguidores más críticos con el equipo que no tenían razón en sus comentarios. Ojo, comentarios, que el insulto nunca está justificado.

Porque el partido que ayer perpetró la Gimnástica Segoviana frente a un rival que no había ganado un solo partido fuera de su campo en toda la temporada es para hacérselo mirar. Ya tiene su guasa decir que el Lemona derrotó ayer a la Segoviana porque, simplemente, le echó más intensidad (en otros ámbitos más intelectuales lo suelen llamar huevos) que su oponente, que realizó posiblemente el peor encuentro que se le recuerda en el campo de La Albuera. Que una cosa es que los puntos en juego sirvan para bien poco, y otra muy distinta que el rival (al que los puntos tampoco le servían para nada) gane porque corra más.

El encuentro comenzó de cara para la Segoviana, porque a poco de iniciarse el choque, y cuando algunos aficionados ya habían ensayado la música de viento ante el quinto pase fallado por los locales, el portero del Lemona quiso echar una mano a los de casa, dejando de echársela a un balón fácil para despejarlo en la frontal, que dejó pasar esperando a poder detenerlo dentro del área, consiguiendo el gracioso efecto de pase torero para que Fran Dorado, escoltado por Pino, marcara el 1-0.

Una vez conocidas las razones por las que el Lemona ocupaba la última plaza de la clasificación, la Segoviana empeñó en mostrar las suyas, con un juego extraordinariamente escaso de movilidad, en la que los desmarques brillaban por su ausencia, y los centrales se las veían y se las deseaban para encontrar a un compañero centrocampista a quien pasarle el balón en condiciones. Tan sólo Ricardo se ofreció para subir el esférico, con un acierto bastante escaso hasta que, cuando la primera parte aún no había entrado en su ecuador, el mediocentro azulgrana perdió una pelota en la zona ancha del campo, y la rápida contra del Lemona terminó con el balón, impulsado por Suárez, colándose entre las piernas de Iván.

El equipo visitante de Alfonso Barasoaín frenaba en seco las acciones ofensivas de la Segoviana, siempre llevadas por la banda derecha, donde Fran trataba de poner algo de profundidad, aunque sin conseguirlo del todo. Un lanzamiento lejano de Pino que casi se come el portero visitante, y un par de remates del propio Fran y de Víctor Pérez tras el saque de una falta fueron el bagaje ofensivo de una Segoviana que se marchó al descanso con empate a uno, pero con 0-0 en lo que a fútbol se refería.

Salió mejor el conjunto gimnástico en el segundo tiempo, aunque el Lemona tenía clara la forma de encontrar los huecos en una defensa local en la que Chema no podía con la velocidad de Seguín. Un par de acciones rematadas por Pino que no se convirtieron en gol por poco parecieron dar nuevos bríos a una Segoviana en la que Anel, ayer de nuevo de central (?), optó por descolgarse en busca del ataque, sembrando algo de desconcierto en la zaga vizcaína.

Pero el partido cambió de manera radical cuando, en una acción de ataque visitante en la que hasta tras jugadores del Lemona se plantaron ante Iván sin poder marcar, el colegiado consideró como penalti un despeje con el pecho de Anel. Y, como la ocasión era manifiesta de gol, pues la Segoviana acabó con Anel expulsado, y encajando el 1-2 tras marcar Orbegozo el lanzamiento del penalti.

El resto del partido es más conocido que el cuento de Caperucita. La Segoviana que lo intenta, y que incluso dispone de algunas ocasiones, como una de Font que sacó Iñaki en buena intervención, el Lemona que busca la sentencia a la contra, con mención especial para el error de Orbegozo, que totalmente solo ante Iván lanzó el balón fuera, y el partido languideciendo con la mínima derrota local. Aderece esto el lector con unas gotas de pases fallados, con un buen chorro de balones divididos siempre ganados por los jugadores visitantes, y acabará tan enfadado como aquellos aficionados que se marcharon del campo cuando al partido aún le restaban quince minutos para su conclusión. El cierre de temporada para la Segoviana no está siendo el que merece la entidad.