Alonso rescata cuatro puntos

El Renault del español no rinde al nivel esperado, pero el ovetense concluye quinto tras resultar favorecido por una sanción impuesta a Trulli.

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La escudería Brawn GP entró ayer en la historia de la Fórmula Uno al conseguir un doblete en el Gran Premio de Australia, en el día de su debut, gracias a la victoria del británico Jenson Button y al segundo puesto del brasileño Rubens Barrichello.

Fernando Alonso (Renault) logró limitar los daños y concluyó quinto, por lo que sumó cuatro puntos. La carrera se le puso muy cuesta arriba desde la primera curva, y se demostró que, al menos en este circuito, el KERS, un acumulador de energía cinética, solo sirve para tirar un montón de dinero.

Button y Barrichello eran los grandes favoritos de la cita, porque el sábado ya habían dominado la sesión de clasificación.

El primero de ellos no tuvo ningún problema. No abandonó en ningún momento el liderato y nadie le inquietó.

Peor lo pasó el ‘carioca’, quien pulsó el botón de anticalado del motor al darse la salida. Eso le hizo perder siete posiciones, y además se vio implicado en un accidente junto al australiano Mark Webber (Red Bull), el alemán Nick Heidfeld (BMW) y el finlandés Heikki Kovalainen (McLaren).

Barrichello, con un coche con el alerón delantero roto y el difusor trasero ‘tocado’, necesitó remontar, y al final tuvo la suerte de que el germano Sebastian Vettel (Toro Rosso) y el polaco Robert Kubica (BMW), que marchaban segundo y tercero, se eliminaron mutuamente.

La carrera fue neutralizada para retirar los restos de los monoplazas, y Button pudo cruzar victorioso de esta manera la línea de meta, por delante de su compañero de equipo.

Alonso, que partía desde la décima posición, se encontró con que el KERS en la salida no le ayudó apenas, porque los coches que empezaban por delante también lo llevaban. Para colmo, se produjo un ‘tapón’ en la primera curva, y tuvo que pasar por la arena para poder seguir, lo que le dejó bastante rezagado.

Entre que el R29 no funcionaba como cabía esperar, y que el KERS no le permitía adelantar a nadie, su remontada se convirtió en una misión dificilísima.

El piloto asturiano, gracias a su quinto puesto, consiguió al menos ‘salvar los muebles’, en una jornada en la que los Ferrari del brasileño Felipe Massa y del finlandés Kimi Raikkonen no concluyeron el recorrido. Tampoco puntuaron los BMW de Kubica y Heidfeld.

El podio lo completó el actual campeón mundial, el inglés Lewis Hamilton (McLaren-Mercedes), quien realizó una carrera extraordinaria, ya que comenzó desde la posición 18 y ganó muchísimos puestos. Eso sí, el KERS, al igual que le ocurrió a Alonso, no le sirvió prácticamente de nada en los adelantamientos.

Por otro lado, el italiano Jarno Trulli confirmó el potencial de Toyota. En principio, iba a quedarse en el ‘cajón’, ya que era tercero cuando entró el último coche de seguridad a la pista, a falta de dos vueltas. Sin embargo, se salió de la pista y eso permitió a un atento Hamilton superarle.

El transalpino recuperó su plaza y alcanzó la meta el tercero. Desafortunadamente para él, los comisarios le impusieron una sanción de 25 segundos, que le relegó al duodécimo lugar.

Su compañero, el alemán Timo Glock, acabó cuarto, en un Gran Premio en el que Toyota sufrió el peso de la Ley, ya que a la sanción de Trulli hay que sumar que, el sábado, ambos competidores fueron descalificados de la sesión de clasificación, por llevar un alerón extremadamente flexible. Iniciaron el evento desde la calle de garajes, una vez solucionado el incómodo problema.

Sebastian Vettel fue el único que pudo seguir el ritmo de Jenson Button durante la carrera, y sorprendió a propios y extraños. El coche de seguridad que salió a la pista tras el accidente del japonés Kazuki Nakajima permitió a Kubica acercarse al alemán, y a tres giros para la conclusión, intentó un adelantamiento. Los dos coches se ‘tocaron’ y terminaron eliminados.

Después de que se cerrara la prueba en la pista, los comisarios consideraron a Vettel causante del percance, por lo que le penalizaron con la pérdida de 10 puestos en la formación de salida del próximo Gran Premio, el de Malasia, que se disputará el próximo fin de semana. También le impusieron una multa de 50.000 dólares, por mantenerse en la pista con el monoplaza seriamente dañado.

Ferrari volvió a tener un comienzo de temporada desastroso, ya que sus dos coches terminaron abandonando por averías mecánicas. En todo caso, su táctica de tres paradas ya les había hundido en la clasificación.

Vivido el capítulo en el circuito de Albert Park, que siempre genera carreras locas, ahora el Mundial se trasladará a Malasia, donde los Brawn partirán como favoritos para repetir el éxito de ayer.