¿Algún psicólogo en la sala?

La Segoviana continúa sumida en un mal momento, y no pudo pasar de la igualada ante el Almazán.

La Segoviana tiene un entrenador, un preparador físico, un segundo entrenador, un fisio, un delegado, un director deportivo, un presidente, varios directivos, un par de utilleros, alrededor de 300 aficionados que suben al campo… pero no tiene un psicólogo que determine qué (puñetas) le está sucediendo a un equipo que hace un mes parecía destinado a ocupar uno de los puestos altos de la clasificación, y que cuatro semanas más tarde no solo languidece en la zona media, sino que tiene que hacer un esfuerzo sobrehumano para sumar un punto frente a equipos como el Almazán, con todos los respetos para el conjunto de Luis de Miguel, que hasta la fecha solo había puntuado fuera de casa en el campo del Cristo Atlético, curiosamente donde comenzó el penar azulgrana en la Liga.

Que el problema no es físico resulta evidente teniendo en cuenta el derroche que hicieron los jugadores de Santi Sedano para conseguir igualar un partido que se le había puesto muy cuesta arriba después del gol conseguido por Nacho, cumplida la media hora de primera parte, al rematar totalmente solo en el segundo palo una prolongación tras un saque de banda que llevó el balón al área local.

Pensará el lector que debe de ser fácil comenzar una crónica en el minuto 30. Y a lo mejor es cierto, pero porque lo complicado fue ver esos 30 minutos primeros en los que lo más peligroso (en ambas áreas) fue un remate desde la frontal de Calleja que el portero visitante recogió del suelo sin mover un pie. Claro que los siguientes 15 hasta el descanso no fueron mejores, con los de casa mostrando la misma escasísima claridad de ideas ofensivas que en anteriores partidos, intentando superar la poblada defensa soriana con remates desde la frontal que, en el mejor de los casos, se fueron dos metros por arriba del marco defendido por Diego.

Tan atenazado vio Sedano a su equipo en el primer acto del choque, que para el segundo decidió echar el resto, dando entrada a Ricar y Miguel por Quique y Manu. El mensaje que lanzó el técnico era muy claro, y los jugadores de la Segoviana entendieron perfectamente que necesitaban darle un nuevo aire a su juego si querían tener opciones de puntuar.

La segunda, de ida y vuelta

El Almazán, sorprendido no por la entrada de Ricar, sino por la de Miguel dinamizando el centro del campo gimnástico, retrasó un poco más sus líneas, pero sin despreciar el contragolpe, como el que terminó con una mano de Xavi al borde del área que tenía tanta pinta de tarjeta roja (era el último defensor) que el colegiado decidió cambiar de color la amonestación, mostrando la amarilla al lateral zurdo.

La Segoviana necesitaba que se agitara el partido para buscar sus opciones, y éstas no tardaron en llegar, aunque no en remates claros, y sí en acercamientos peligrosos. Un centro chut de Rubén que se marchó fuera por poco, otro de Calleja dentro del área que no encontró rematador… hasta que Dani Arribas recogió un balón en la banda derecha, se fue hacia el centro, y desde la frontal enganchó un disparo imparable para Diego, ya que el balón le botó a un metro y se marcho ajustado al palo.

Que la apuesta azulgrana tenía sus riesgos era algo evidente, pero había que hacerla, por lo que el equipo continuó intentando percutir sobre la defensa del Almazán a base de balones largos sobre Ricar, aún a riesgo de volcarse demasiado, y recibir las contras. El centro del campo local, con Ricardo casi como único integrante, comenzó a verse desbordado, y la defensa azulgrana pasó casi por tantos apuros como problemas se generó ella sola debido a la ansiedad por llevar el balón cuanto antes a la zona de ataque.

Este hecho, más el paso adelante que dio el Almazán en busca del 1-2, llevó a que el encuentro fuera de ida y vuelta en sus últimos minutos. Xavi y Calleja tuvieron el 2-1 en sendos remates dentro del área del Almazán, pero no se puede negar que, en el otro área, Facundo salvó un lanzamiento cercano que tenía toda la pinta de convertirse en el 1-2. Así que el reparto de puntos ha de calificarse como justo, con todas las lecturas que le quiera dar el aficionado optimista (dos partidos sin perder), y el pesimista (cuatro seguidos sin ganar). Aunque existe una certeza: Esta Segoviana, aún con los mismos jugadores, no es la misma de hace un mes. Y el problema parece más mental que físico. ¿Hay algún psicólogo en la sala?

FuenteJavier Martín 
Compartir