Adrián, en la hora del adiós: “Este año ha sido horrible”

El jugador deja el CD La Granja por motivos laborales, “pero agradecido por todo lo que este club me ha dado en todo este tiempo”.

Después de toda una vida deportiva dedicada al CD La Granja, “al que le debo mucho, y es para mí una familia a la que siempre estaré agradecido”, Adrián Velasco puso el punto y final a su trayectoria en el conjunto del Real Sitio con la tristeza de no haber podido salvar al equipo, “y estoy seguro que con un poco de suerte en algunos partidos hubiéramos logrado la permanencia”, pero también con la sensación de haber realizado un tremendo esfuerzo para conseguirlo.

Después de visitar en el hospital a su compañero David Martín, recién operado de su rotura del ligamento cruzado anterior, Adrián reconocía que “este año ha sido horrible. Las lesiones de compañeros, los cambios de entrenador, el tema del mal estado del campo… la verdad es que pocas cosas nos han salido bien tanto en el plano colectivo, como en el mío individual, porque debido a mi trabajo hubo días en los que no pude ayudar a los compañeros, y lo pasé fatal”.

El tema laboral es uno de los motivos, el más importante, que ha impulsado a Adrián a dejar el equipo granjeño, “porque creo que no puedo darle lo suficiente. El fútbol no me da de comer, tengo un trabajo que me exige, y ha llegado el momento de dar un paso atrás. No quiero volver a pasarlo tan mal como esta temporada pasada”. Eso sí, una cosa es dejar un equipo, y otra colgar las botas, algo que el segoviano aún no quiere hacer, “aunque todavía no tengo muy claro lo que hacer. De seguir jugando, lo haré en un equipo en el que la exigencia sea algo menor. ¿Jugar en el Unami? Todo es hablarlo, pero dejando claro que yo ahora tengo una prioridad, que es mi trabajo”.

Una piña

Adrián forma parte del grupo de veteranos que ha anunciado su marcha del CD La Granja, entre los que se encuentran Yiyo, Iván y Bubi, que junto a otros como Pluma, Domingo o Chiqui, han formado una piña en un vestuario que tuvo que soportar muchas adversidades, y que en un momento dado se conjuró para sacar adelante al equipo, “en un momento en el que nos enteramos que había venido un entrenador sin carnet (Enrique Casas) nos juntamos, y nos dijimos que, como siempre, esto solo podíamos sacarlo adelante nosotros, o no saldría. Al final, tristemente, pasó lo segundo”.

Ahora, con menos veteranos en el plantel, el CD La Granja inicia una nueva etapa, unido al CD Quintanar en un convenio que Adrián considera “muy bueno para La Granja, porque ya no tendrá problemas de jugadores como ha venido padeciendo. Es un paso adelante para el club, creo que también es positivo para el Quintanar, y ojalá se hubiera firmado antes”.

Del campo, al banquillo

Desde hace un par de campañas, Adrián ha venido compaginando su labor como futbolista, con la de entrenador, en este caso del conjunto femenino de fútbol sala del Unami, que compite en la Regional Femenina, y con las que ha conseguido congeniar de una manera extraordinaria, “tanto que creo que ellas han mejorado mucho como equipo, pero también me han hecho mejorar a mí”.

De manera involuntaria, Adrián se ha visto envuelto en el centro de las desavenencias que el grupo de jugadoras que entrena mantiene con su club de procedencia, el Unami, a raíz de la intención de la plantilla de abandonar la entidad para pasar a jugar en la categoría con el Segovia Futsal, “aunque si en lugar de ese club hubiese sido el Zamora, o el Betis, lo habrían hecho igual. Ellas se han sentido minusvaloradas por el Unami en algunos aspectos. No hay que olvidar que pagan 250 euros por formar parte de este club, juegan en una categoría regional, y en algunos casos las han llegado a decir que no había ni para un bocadillo cuando había que viajar a León”.

Adrián no sabe lo que sucederá finalmente con el grupo de jugadoras, pero tiene claro que seguirá donde vayan ellas, “y así se lo comenté al presidente del Unami en la reunión que mantuvimos. Las jugadoras me han pedido que las siga entrenando, y mientras sigan unidas y quieran, así lo haré”.

FuenteJavier Martín 
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