Los reyes a su entrada en el Patio de Armas del Castillo de Cuéllar, para el acto de vasallaje./ c.n.
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La villa ha regresado este pasado fin de semana al medievo de la mano de la recreación histórica que tuvo lugar en sus calles. La expectación era máxima después de que se anunciaran las novedades de esta segunda edición de las Bodas del Rey Pedro I con Juana de Castro.

Aunque el calor apretaba, actores y figurantes salieron con sus atuendos desde el Palacio de Pedro I, donde se formó la comitiva real que precedió a los reyes. Los pendones de las localidades adyacentes abrieron el desfile con espectaculares piezas que asombraron por su tamaño. La Plaza Mayor los esperaba abarrotada, llena de cuellaranos y visitantes que no quisieron perderse este espectáculo popular. Una triunfante entrada a la Plaza Mayor inició la primera escena con la música de conjunto de trompetas, la Banda Municipal y las melodías de época de Los Ministriles de Cuéllar. Detrás de al menos medio centenar de hombres, mujeres y niños vestidos de época, aparecieron los reyes, a pie, para sentarse en sus tronos reales y recibir a los más ilustres literatos coetáneos. López de Ayala , el Conde Lucanor o el Arciprestre de Hita presentaron sus tributos a Pedro I, quien agradeció los presentes de aquellos que ensalzaron con sus letras a Castilla. Desde allí, emprendieron el camino por una estrecha y engalanada calle de La Morería y Duque de Alburquerque hasta el arco de San Martín. Pétalos de rosa llovieron desde algunas ventanas al paso de los Reyes a caballo. Tambores y dulzainas también amenizaron el paso de sus majestades, que dejaron una bella estampa tanto en el arco como en las afueras del Castillo.

Dentro, en el Patio de Armas, tuvo lugar el acto de vasallaje. Estandartes y pendones se alzaron para pasar a leer todas las condiciones del desposamiento. Y desde ahí, público y contrayentes se dirigieron a la iglesia de San Martín, donde tendría lugar la boda, oficiada por el Obispo de Ávila. Cientos de personas ocuparon una iglesia que esta vez los recibió con el pasillo que formó el propio público, para evitar el tumulto de la primera edición. Así, Pedro I, encarnado por Jaime Marcos, y Juana de Castro, la joven Raquel García, tomaron matrimonio y sellaron su amor con un beso. Vítores, aplausos y vivas a los reyes esperaron a la salida de la iglesia para pasar a la última escena, en el Patio de Armas. La música y el baile fueron los protagonistas aquí, gracias a la actuación de la Banda Municipal, la Coral Cuellarana y la exquisita actuación de una de las actrices del grupo de teatro Los Mirmidones, Elena Alcaraz. Muchas fueron las alabanzas a la actuación de todos los actores de los grupos de teatro dirigidos por Ángel Gómez, Los Mirmidores y Tempus Gaudii.

Largo espectáculo

La plasticidad y belleza de todos los momentos requirió de mucho tiempo; el epectáculo duró casi cuatro horas, excesivo para algunos. El calor, condición incontrolable para la organización, también jugó una mala pasada para algunos, de hecho, una joven sufrió un desmayo en el escenario del Patio de Armas, atendida rápidamente por los servicios de Cruz Roja. El comentario general, aunque realmente positivo, ha resaltado la duración de la recreación y la hora a la que comenzó: hasta que el calor desapareció, los actores y figurantes surfrieron los estragos de las altísimas temperaturas de una tarde veraniega. No obstante, el cambio de fecha ha sido bien acogido. Separarlo de la Feria Medieval no restó público en absoluto, más bien al contrario. Con los nuevos escenarios y los cambios de esta edición, el público también pidió algunas delimitaciones para saber dónde colocarse, por ejemplo, en la Plaza Mayor. Igualmente, las cámaras y los móviles coparon cada instante, en pro de la difusión de Cuéllar en las redes, pero desluciendo en algunos puntos de los que recorrió la recreación.

Aun así, Sponsalia ha sido un éxito en su segunda edición, con matices a mejorar pero con mucha repercusión y satisfacción del público, objetivo final buscado por toda la organización y su director, Ángel Gómez.