La exposición incluye fotografías del estado de deterioro de gran parte de las instalaciones. / Nerea Llorente
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A través de paneles con fotografías, carteles, cuadros, documentos históricos (incluyendo un recorte de El Adelantado), y propuestas de futuro, la Asociación de Amigos del Ferrocarril Ciudad y Tierra de Segovia, de reciente creación, quiere presentarse a la sociedad y a los responsables políticos con una serie de objetivos que pueden resumirse en que la estación de trenes de la ciudad, de la línea convencional de ferrocarril, recupere servicios y, por lo tanto, vida. También que los diferentes inmuebles y espacios de los que Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) dispone en esta zona se rehabiliten para mejorar la calidad de vida en un entorno hoy en día deteriorado.

La muestra se inauguró ayer en el Patio de Columnas de la Diputación, donde la presidenta de la asociación, María José Gallego Obieta, explicó que se trata de una entidad con personalidad jurídica propia que ha nacido de la conjunción de intereses de colectivos como la plataforma de Amigos del Ferrocarril, el movimiento vecinal y grupos ecologistas, entre otros.

Entre los objetivos, de la asociación y de la exposición, destaca conseguir apoyos para la recuperación de la estación, con todas las dependencias necesarias para el buen funcionamiento de un servicio ferroviario regular con Madrid pero también con los pueblos “a pie de monte”, según su expresión.

Por eso con la exposición quieren impulsar, “dar un empujón”, a la tramitación del expediente de Bien de Interés Cultural (BIC) incoado para la estación, e incluso ampliarlo con otros edificios del complejo.

Gallego explica que muchos ciudadanos se sienten “incomunicados por ferrocarril” porque no tienen opción de utilizar la línea de alta velocidad. Considera que incluso desde un punto de vista turístico sería más positiva la línea convencional. “No es lógico que un japonés llegue a Segovia, una ciudad Patrimonio de la Humanidad, y al bajarse del tren en la estación se encuentre con una vaca, sin ciudad, y tenga que coger la guagua o un taxi”.

La mejora de los servicios entre esta estación y la de Villalba, en Madrid —y, por lo tanto, con enlace a la red de Cercanías de Renfe—, beneficiaría, además de al medio ambiente, por el fomento de un transporte menos contaminante que el vehículo particular —sobre todo si se utiliza energía eléctrica procedente de renovables—, a las localidades con estaciones intermedias como San Rafael, donde el sector del comercio estima que ha perdido un 30% de negocio, entre otras razones por la falta de comunicación por tren. En el ámbito turístico cabe la posibilidad, señala Gallego, de destinar un vagón para talleres a realizar durante el trayecto: sobre historia de Segovia, poesía, meditación o yoga, por ejemplo.

Otra propuesta es que los edificios sin uso ferroviario se rehabiliten y para ello la asociación propone un abanico de usos: albergue de peregrinos, ya que se encuentra en el Camino de Santiago desde Madrid, o un espacio multiusos para exposiciones, conciertos y actividades para el barrio de Santa Teresa-El Puente de Hierro, entre otras.