Viaje a la verdad

Aitor Rei presenta en MUCES el documental que arroja luz sobre el accidente ferroviario de Santiago, que se cobró 81 víctimas mortales El padre del joven segoviano fallecido confía en que Europa abra una investigación independiente

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Confiesa Aitor Rei, director del documental Frankenstein 04155, que cuando se embarcó en el proyecto ya sabia que no se lo iban a poner nada fácil. Era consciente que podía resultar incómodo, para las más altas instancias, que se investigaran las causas y lagunas del primer accidente mortal de la alta velocidad en España, con 81 muertos y 140 heridos; esto es, todo el pasaje del Alvia 730. No obstante, nunca imaginó que las presiones pudieran convertirse en auténticas amenazas. «Van a ir a por ti. Me lo dijo una persona con muchísima relación con altos cargos de Renfe», confesó ayer Rei, a las puertas del Teatro Juan Bravo, momentos antes de presentar el documental, en el marco de la MUCES, junto con miembros de la Plataforma de Víctimas, entre ellas su portavoz, el segoviano Javier García Moreno, padre del joven Curro García Liras, de 27 años, entre las víctimas mortales de la tragedia.

Pero Rei y la Plataforma de Víctimas del Alvia 04155 han emprendido juntos un viaje que tiene como destino la verdad. «Hubo presiones a periodistas, expertos del sector ferroviario e ingenieros para que no hablaran, pero no les valió porque la película está aquí», apuntó el director. Frankenstein 04155 es el resultado de 500 días consecutivos y más de 6.000 horas de investigación. Entrevistas con expertos del sector ferroviario y testigos del accidente y el análisis de la propia documentación de Renfe y ADIF, recogida en los 25.000 folios de instrucción judicial, demuestran, a juicio del director, que «hubo una cadena de errores y negligencias» que condujeron a la tragedia, protagonizada por el “Frankenstein”. Es el nombre con el que los maquinistas  y un directivo de Renfe, José Enrique Villadino, llamaban a este tren, porque esta construído “a trozos o retales” de otro, el Alvia S-130, al que se incorporan dos furgones CET (coche extremo técnico).

El Alvia 730 que cubría el trayecto Madrid-Ferrol descarriló a las 20.41 horas, cerca de Santiago. El convoy se salió de la vía porque pasó a 179 kilómetros por hora por la curva de Angrois, donde no podía superar los 80 kilómetros por hora. La «verdad oficial» señala como único responsable al maquinista, herido en el accidente, mientras que el pasado 7 de octubre el juez Andrés Lago Louro, ha propuesto el cierre de la instrucción.

En ese momento, Rei filtró un importante dato fruto de su investigación. El tren accidentado —como lo hacen también hoy otros 15 más —  circulaban con “exceso de peso”, de hasta 30 toneladas, según la propia documentación de Renfe, algo que hasta ahora ningún responsable de la compañía, de Talgo y del Ministerio de Fomento han negado. El juez, en opinión del director del documental, debería valorar ese exceso de peso del tren, una circunstancia en la que no habría reparado, pues no aparece en ninguno de sus autos judiciales.

La cinta denuncia cómo hubo muchas prisas por inaugurar el tramo, en concreto por parte del entonces ministro José Blanco y cómo el último certificado de seguridad llegó un día antes de la inauguración. ¿Habrá justicia?. Rei cree que el viaje a la verdad va a continuar. “Han empezado a hablar Blanco, Feijó, la ministra Pastor aún se resiste, ahora estamos todos entre la espada y Frankestein”, asegura Rei, satisfecho por la mención especial del jurado que recibió el documental en la Seminci de Valladolid y cómo a partir del 11 de diciembre la cinta se estrenará en salas comerciales, también en Segovia, en los Cines Arte 7.

La única víctima segoviana fue el joven Curro García Liras. Su padre es hoy portavoz de la Plataforma de Víctimas y, como tal, participó la semana pasada en Bruselas en una “tensa reunión” con el exministro José Blanco. “Llegó a darse cuenta que las circunstancias trascienden, que en Europa nos están haciendo caso y que seguramente insten la apertura de una investigación independiente”.

En nombre de la Plataforma, Javier García Municio acudió a Bruselas para ratificar las dos denuncias presentadas contra el Estado español. La primera, por publicidad engañosa, “porque publicitaron que era una línea de alta velocidad con todas las medidas de seguridad y sistemas de conducción de frenado automático “y era mentira. En los últimos siete kilómetros no lo había”. La segunda denuncia es por incumplimiento de la normativa comunitaria. Pese a que lo exige la UE, no se realizó ninguna evaluación de riesgos cuando se modificó el proyecto, en abril de 2012. Entonces se decidió que la vía pasase de ancho internacional a español y que en los últimos siete kilómetros precedentes a Santiago se suprimiese el sistema de control continuo de velocidad y frenado automático de trenes (ERTMS). “No había nada [frenar antes de la curva de Angrois] se dejaba en manos del maquinista, RENFE les decía que tomaran como referencia el último túnel, pero es que es un trayecto de 80 kilómetros y hay 35 túneles, es imposible”, apuntó García Municio, que apunta como otros de los incumplimientos se refiere a que la Comisión de Investigación no recabó testimonios de las víctimas.