Fila de adoquines “olvidados” en la calle de la Plata desde hace un mes cuando se arregló una avería. / Nerea Llorente
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La Asociación de Vecinos de Santa Eulalia ha analizado las inversiones municipales desde 2013 hasta el último plan de asfaltado, el del año pasado, y concluye que en su barrio “han sido muy escasas” en relación con otras zonas de la ciudad, lo que les lleva a afirmar que viven “en un gran barrio olvidado”, en palabras de la presidenta del colectivo, Esther Santos, que puntualiza que “no queremos decir que donde se han hecho no fueran necesarias”.

Los residentes tienen una larga lista de actuaciones pendientes que van desde la colocación de adoquines en un tramo de calle a el proyecto de la segunda fase de la remodelación de la avenida de la Constitución, que parece olvidado en los cajones de alguna dependencia del Ayuntamiento.

Comenta Santos que en el Plan municipal de Asfaltado de 2018 a Santa Eulalia no le ha tocado ninguna intervención, y que las últimas actuaciones desarrolladas desde la Concejalía de Obras, todavía en la etapa de Paloma Maroto, han sido la recuperación de la fuente de la plaza de la Universidad, junto al Campus María Zambrano de la UVa y un tramo de acera, entre el número 39 y el 41 de la calle del la Plata, uno de los proyectos de los Presupuestos Participativos.

Sin embargo, en esta misma calle, una avería en la red de agua potable hace más de un mes obligó a abrir la calzada, a la altura del número 42, y desde entonces una fila de adoquines permanece junto a la acera “sin colocar, a la puerta de una vivienda, precisamente en una zona donde la calle se estrecha, por lo que creemos que puede provocar alguna caída”, explica la responsable del colectivo vecinal.

Por otro lado, Santos reconoce que la avenida de la Constitución sí ha recibido una inversión importante en los últimos años pero puntualiza que en esa primera fase realmente el grueso del coste corrió a cargo de la Junta, que aportó medio millón de euros con la cesión de esta importante travesía al municipio.

Preocupan en Santa Eulalia las recientes declaraciones de la alcaldesa, Clara Luquero, en el sentido de que con los remanentes de Tesorería del Ayuntamiento se pueden abordar proyectos pendientes en la ciudad como el tramo adoquinado de la avenida de Padre Claret, o la remodelación del eje Marqués del Arco-plaza de la Merced-Daoíz, e incluso la continuación del ARU (Área de Regeneración Urbana) en San José, pero no la segunda fase de la avenida de la Constitución, que básicamente consiste en actuar en las aceras.

“Estamos comprobando como se comienzan las obras pero cuando se hacen por fases siempre hay alguna que se queda colgado”, indica la presidenta de la asociación del barrio.

Añade que los vecinos insisten porque “es una vía de acceso importante, una avenida muy concurrida también por peatones y el argumento de que la mayor parte de las aceras no presentan un estado deficiente no es de recibo porque por algo se hizo el proyecto y así se presentó a los vecinos en su momento. Seguimos esperando y pedimos que se lleve a cabo en el más breve espacio de tiempo”.

Otras calles

El estado general de las calles y aceras no es bueno, según la asociación de vecinos, donde indican que se ha trasladado desde hace tiempo a los responsables municipales la necesidad de acometer remodelaciones, tanto de pavimento como de redes, en puntos con mucho tránsito como Blanca de Silos, Caño Grande o Miraflores.

“La calle Blanca de Silos es una arteria principal en el barrio y estamos viendo que según pasan los coches eso parece una montaña rusa, por el estado del pavimento”, sostiene Santos.

La dirigente vecinal comenta que desde el Gobierno municipal se ha hecho una valoración inicial del coste conjunto de la renovación de la calzada y las redes en torno a 160.000 euros para el tramo entre la plaza de la Universidad y la de Santa Eulalia.

En cuanto a la de Caño Grande, los residentes insisten en que está llena de baches, los bancos están “en un estado lamentable, no hay una sola papelera y hay baldosas que se mueven”.

Entre los números 39 y 41 de la calle Miraflores hay un estrechamiento que la asociación de vecinos califica como “un punto complicado para cualquiera y, sobre todo, para personas con movilidad reducida”.

Ensanche de acera

El Ayuntamiento aborda este mes el ensanche de la acera situada junto a la entrada principal del Campus María Zambrano de la Universidad de Valladolid, en la plaza de la Universidad. Fuentes de Alcaldía han informado que estas obras se están acometiendo a través de una de las cuadrillas formada por personal contratado durante seis meses gracias a uno de los programas de empleo cofinanciados por la Junta.

Las mismas fuentes indican que, una vez que se recepcionen las obras de la segunda fase del campus, será la Universidad la que tendrá que acometer el acondicionamiento de las aceras tanto en la calle Caño Grande como en la de Coronel Rexach.

Los vecinos no discuten la utilidad de esta inversión pero ven revelador que a petición de la Universidad el Ayuntamiento haya movido ficha con rapidez, mientras sus demandas caen casi siempre en saco roto.

Suciedad, ratas y convivencia

Esas demandas tienen que ver también con el estado de suciedad y de riesgo que presentan algunas zonas, entre ellas la propia plaza de Santa Eulalia, “donde el olor a orines y excrementos es insoportable”, recalca Santos, quien apostilla que, además, se trata de un espacio con el expediente de BIC incoado, “una joya que tenemos en el barrio” y que soporta otros problemas como contenedores de basura que la afean. “A nadie se le ocurre poner contenedores junto al Acueducto y en este caso entendemos que debería buscarse otro emplazamiento”.

Por si fuera poco, en su entorno se encuentra la Casa de los Buitrago, edificio renacentista protegido, donde la caída de cascotes de piedra y madera obligó a intervenir a los bomberos y hay cables sujetos entre las ramas de los árboles que cruzan la calle con riesgo de provocar un accidente si caen.

Puntos conflictivos en el barrio, por la suciedad y la maleza, que han llevado incluso a la proliferación de ratas son, en la misma plaza de Santa Eulalia un solar situado junto a la Casa de los Buitrago, un finca privada en la calle Cantarranas, vallada pero con la puerta abierta y donde además los vecinos denuncian movimientos sospechosos de personas, y la calle de la Dehesa, en la que se suman las quejas por ruido en horas intempestivas procedente de viviendas municipales.