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Apenas media hora antes de que la puerta de San Frutos de la Catedral se abriera para dar salida a la procesión sacramental del Corpus Christi, un gran aguacero caía de forma inmisericorde sobre Segovia y los negros nubarrones que trajeron la lluvia auguraban una mañana lluviosa que cuestionaba la celebración de la procesión. En el interior del templo, el obispo César Franco pedía a los fieles en la homilía de la misa solemne que participaran en la procesión “si Dios así lo permite”, verbalizando así el deseo de los miles de personas que se congregaban en las calles con el deseo de honrar a Jesús Sacramentado.

La humilde plegaria dio sus frutos, y la lluvia se retiró para dar paso a una soleada y brillante mañana que no sólo hizo posible la celebración de la procesión, sino que contribuyó a dar el esplendor deseado por la organización a la solemnidad que la Iglesia dedica al sacramento de la Eucaristía, que consiguió su objetivo con un recorrido marcado por el orden y la devoción.

El altar mayor de la Catedral albergó la misa solemne que inició los actos litúrgicos del Corpus Christi, presidida por el obispo de Segovia y concelebrada por el Cabildo Catedral, a la que asistieron una amplia representación de las autoridades locales y provinciales, así como más de 200 niños y niñas de las parroquias de la capital que este año han recibido la Primera Comunión, y representantes de las hermandades, cofradías y agrupaciones religiosas de la diócesis.

En su homilía, monseñor Franco quiso destacar la importancia de la Eucaristía como eje y centro de la vida cristiana, y aseguró que para los cristianos “comulgar nos hace Cristo, y la Iglesia sería más bella si los que comulgamos no solo fuéramos miembros de Cristo, sino el propio hijo de Dios”. Asimismo, resaltó que la comunión con Cristo es “inseparable” del amor a los hombres, y se dirigió de forma especial a los niños presentes para pedirles que aprendan “a compartir sus bienes con los pobres y a ser generosos, porque ser amigos de Jesús es ser también amigos de los hombres que más os necesitan”.

La misa dio paso a la procesión, que arrancó desde la catedral a las 12,10 horas con el grupo a caballo de la Junta de Cofradías de la Semana Santa de Segovia abriendo el cortejo conforme al orden procesional establecido por el Cabildo Catedral. Los niños de las parroquias de San Lorenzo, La Resurreción del Señor, UPA Cristo del Mercado, Santo Tomás, San Marcos, San José, El Carmen-San Frutos, Santa Eulalia, San Millán, UPA Centro, El Salvador y de los colegios Maristas y Claret siguieron el recorrido alfombrado por el cantueso de la sierra de Guadarrama con vítores y cánticos religiosos dirigidos por catequistas y profesores, y tras ellos, los representantes de las asociaciones, hermandades y cofradías de la capital, así como una representación de la Real Hermandad de Infanzones de Illescas, Orden de Malta y Junta de Nobles Linajes.

Muchos de los balcones de las casas por las que pasó la procesión fueron adornados con reposteros y enseñas nacionales, y al paso de la Custodia arrojaron desde ellos pétalos de flores como señal de respeto y veneración a Jesús Eucaristía.

Tras la custodia, el obispo con el Cabildo acompañaron el cortejo, que realizó tres emotivas paradas en los altares instalados en las iglesias de San Miguel, San Martín y Corpus Christi, donde monseñor Franco pronunció una breve oración.

El recorrido procesional concluyó de nuevo en la Catedral, donde el obispo impartió la bendición para dar por finalizado el acto litúrgico.

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