Una verja que ahora es imposible de escalar

La dificultad para acceder al interior del camarín, uno de los principales argumentos presentados por los detenidos

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Una de las primeras cuestiones que sorprendió a los responsables del Santuario fue el hecho de que los presuntos autores escalaran la reja que protege el camarín, y que tiene más de ocho metros de altura.

En sus declaraciones policiales, los dos sospechosos —que se encuentran detenidos— han asegurado tener dificultades físicas que les impide escalar, ni habilidad para trepar a tal altura.

Alguno incluso ha reconocido tener dificultades por problemas ocasionados por su dependencia del consumo de droga. De hecho insistió en varias ocasiones en no disponer de la capacidad física suficiente para realizar una proeza de ese calado.

Pero los responsables del Santuario señalaron que el robo se hizo escalando dado que la puerta de acceso estaba cerrada y que no había sido forzada en ningún momento.

A pesar de argumentar esos problemas físicos que ambos aseguran mantener, el Ministerio Fiscal pidió su ingreso en prisión ante el riesgo de fuga que existe, especialmente por la posible pena que puede imponerles una vez juzgados.

De acuerdo con el relato de los hechos que se han denunciado por parte de los responsables del Santuario, el robo se cometió el viernes 20, minutos antes de las ocho de la mañana, en que se abre automáticamente la puerta del templo.

Los autores accedieron al interior y arrebataron a la Virgen su corona y la que llevaba el Niño. Además arrancaron la mano del pequeño pensando que el orbe que sostiene era de oro. Igualmente se llevaron una aureola de plata, que dejaron abandonada o con el fin de recogerla más tarde, por ser el objeto de mayor tamaño, tras sentirse vigilados por la presencia rutinaria de un coche policial que se aproximó al Santuario.

Cuatro días después se encontraron las coronas de oro y al día siguiente fueron devueltas al Obispado, que someterá a restauración toda la escultura.