Una fiesta para sentir

El inusual buen tiempo hizo posible que el día grande del patrón de la ciudad pudiera vivirse en la calle La interpretación del villancico, el romance del ‘Santo Eremita’ y el himno a Segovia emocionaron a los segovianos

Segovia es una ciudad de fiestas. El bullicio popular de San Juan y San Pedro a finales de junio abren el calendario de ‘días grandes’ en la capital, que continúa en septiembre con la intensa devoción a la Virgen de la Fuencisla y acaba con la festividad del patrón San Frutos, que los segovianos han conseguido recuperar casi con el mismo brío con el que el Santo Eremita se empleó en la defensa del priorato del Duratón para que no cayera en las manos del entonces enemigo musulmán. La recuperación no ha sido tarea fácil, ya que la tentación de las grandes superficies comerciales aún mantiene la pujanza suficiente para detraer a muchos segovianos de la fiesta, pero año tras año la balanza se decanta a favor de vivir la jornada festiva en casa a base de echarle emoción y sentimiento a las actividades que, sin ser espectaculares ni requerir de grandes estipendios económicos, fundamentan su creciente éxito en el componente afectivo hacia el venerable segoviano que hace siglos decidió junto a sus hermanos entregar su vida al servicio de Dios y los demás.

El relato de la jornada es similar en la forma al de años anteriores, puesto que así lo requiere la tradición. En la Plaza Mayor, la temperatura casi primaveral de la noche de la víspera congregaba a centenares de personas para iniciar la fiesta a los sones de los chicos del Nuevo Mester de Juglaría, que tras el fallido intento de concierto el día de San Pedro, no quisieron faltar a la cita con el santo patrón con lo más granado de su repertorio. En la puerta de San Frutos de la Catedral, la Venerable Cofradía del Paso de la Hoja volvió a convocar al santo para realizar un año más el milagro de dar a conocer una nueva hoja de su eterno libro, en este caso inspirando a la artista Lucía Huertas Barrios para ilustrar su mensaje ‘Vive y deja vivir’ adornado con árboles y pajaritos todos en tonos rosas. Tras concretarse el milagro, llegó el tiempo de las reparadoras ‘sopas del Santo’ que la Asociación de Cocineros preparó y condimentó para más de 2.500 comensales en los soportales de la Plaza Mayor. Este año, la Asociación Párkinson Segovia fue la beneficiaria del donativo de un euro que los segovianos entregaron a cambio de las ricas sopas, que no dejaron al margen a los celiacos, ya que hubo sopa especial para las personas intolerantes al gluten.

Tan solo unas pocas horas después, el trascoro de la Catedral en cuya capilla reposan las reliquias de San Frutos, reunió a más de 300 cantantes y medio centenar de músicos para cantar las virtudes del ‘siervo bueno y fiel’ en el villancico que sirve de magnífica monición de entrada para la misa solemne que todos los años se oficia en honor de San Frutos. La composición que hace 143 años ideó Antonio Hidalgo tuvo este año dos debutantes en los papeles más singulares de la interpretación. Francisco Cabanillas, director de la banda de la Unión Musical Segovia, y el niño Nacho Peral, de la Escolanía de Segovia fueron quienes asumieron el reto de dirigir el villancico y dar voz al solo más característico de esta peculiar composición musical, y ambos se emplearon a fondo en sus respectivos cometidos, consiguiendo un año más emocionar y hacer vibrar a los miles de segovianos que asistieron a la interpretación. Posteriormente tuvo lugar la misa solemne en el altar mayor de la Catedral presidida por el obispo César Franco y concelebrada por los cabildos de las catedrales de Segovia y Ávila, a la que asistieron las autoridades municipales con la alcaldesa Clara Luquero a la cabeza.

Mientras tanto, en la Plaza Mayor, los integrantes de la Asociación Ornitológica Segoviana honraban la faceta ‘pajarera’ del patrón segoviano con una atractiva exposición de variedades de distintas especies de aves que hizo las delicias de los aficionados. En el quiosco, la banda de la Unión Musical Segoviana –en esta ocasión dirigida por Eugenio Uñón- amenizaba la velada con una selección de lo mejor de su repertorio de pasodobles y música popular.

Tras concluir la misa, la música de la veterana banda dejaba paso a la lectura del ‘Romance del Santo Eremita’, que este año la Venerable Cofradía del Paso de la Hoja encomendó a la periodista segoviana y directora de Audacia Comunicación María Coco Hernando; y que resolvió con un agradecimiento en verso y con voz firme y templada para narrar los milagros del patrón. Después fue el turno de la entrega del premio ‘Amigo de San Frutos’ que este año recayó en el músico y fundador de la Coral Segoviana Voces de Castilla Ramón Masegosa, que recibió la estatuílla de San Frutos que le acredita como tal de manos de la alcaldesa. El homenajeado no pudo ocultar su emoción por esta distinción, y aseguró que ser amigo de San Frutos “es caminar con él en la misma dirección, que es la de llegar a Cristo”. Asimismo, tuvo palabras de agradecimiento para todos aquellos que a lo largo de su dilatada historia musical han contribuido a forjar su carrera, y posteriormente tomó la batuta para dirigir la interpretación del ‘himno a Segovia’ con el que concluyó la jornada festiva.

FuenteM.Galindo 
Compartir