Una corriente de flores para arrastrar prejuicios

La Alameda del Parral albergó la celebración del Día Internacional del Pueblo Gitano con la tradicional ‘ceremonia de las flores’

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Con voz temblorosa al principio pero firme al final, Sara, una joven estudiante de 4º de ESO dio lectura al manifiesto que el escritor Manuel Rivas ha realizado con ocasión de la celebración del Día Internacional del Pueblo Gitano, donde el mensaje de esperanza sobre la integración no oculta tampoco la denuncia de focos de racismo y xenofobia, así como el mantenimiento de lugares comunes y estereotipos que ponen freno al esfuerzo de un pueblo por ser parte activa de la sociedad en igualdad de derechos y deberes.

El puente de La Moneda, en la alameda del Parral, volvió una vez más a ser el escenario elegido por la Fundación Secretariado Gitano para celebrar el Día Internacional, donde se congregaron familias gitanas de Segovia acompañados por las autoridades locales y provinciales. El responsable de la Fundación Secretariado Gitano en Segovia, Luis Martínez, expresó su agradecimiento a todos los participantes en el acto, e hizo votos por que este tipo de acciones contribuyan a «seguir creciendo» en la integración. Por su parte, la alcaldesa Clara Luquero, empleó la simbología de la ‘ceremonia del Río’ para destacar la «libertad» del pueblo gitano y el esfuerzo que viene haciendo para integrarse en la corriente social. Además, recordó los logros conseguidos hasta la fecha, pero subrayó que aún «queda mucho por hacer» en esta materia.

La voz de Sara sirvió para difundir el manifiesto, en el que el pueblo gitano este año hace especial hincapié en la sesgada visión de la realidad que presentan determinados espectáculos televisivos que tienen a los gitanos como protagonistas. Así, consideran «inaceptable que se presente como normalidad un decorado de cartón piedra, que se llame realidad a una pantalla virtual, si lo que hay detrás, cuando se cae el decorado y se apaga la pantalla, es la inclemencia, la maleza social, el prejuicio, la discriminación, el estigma, la mancha de la injusticia como un espejo que refleja la ceguera de quien no quiere verla».

Además, subraya el manifiesto que todavía «la atmósfera social está contaminada todavía de racismo. Cómo el lenguaje está intoxicado por formas de xenofobia. Y cómo, en muchas ocasiones, a la discriminación en la práctica se une el oprobio, la invisibilidad y la desconsideración. Y la ignorancia. La ignorancia que existe sobre la realidad del pueblo gitano, y sobre su historia y su cultura, es la verdadera causa de los prejuicios que, por desgracia, todavía condicionan la mentalidad de mucha gente».

Las palabras dieron paso a la fiesta, donde el grupo de la Asociación Ou’Jaripén amenizó una tarde endulzada con dulces, café y zumos para compartir. Antes, gitanos y payos entregaron al río Eresma ante la curiosa mirada de los patos las flores que simbolizan los buenos deseos para un pueblo que lucha por arrastrar prejuicios.