El uso de cadáveres de ganado para alimentar aves ayuda a mantener las poblaciones de buitre, milano y alimoche. / E. A.
Publicidad

El proyecto europeo Life+ Feeding Scavengers, que se ha desarrollado durante cuatro años con una inversión de más de 759.000 euros, ha contribuido a mantener las poblaciones de aves necrófagas como el buitre negro, el milano y el alimoche. El uso de cadáveres para la alimentación de estas especies es una forma de gestión de cadáveres limpia, sostenible, legal y gratuita, que además se basa en la ancestral relación entre los ganaderos y las carroñeras que cumplen un papel primordial en el funcionamiento de las cadenas tróficas.

En el proyecto que ha sido cofinanciado por la Unión Europea a través del programa Life+, participan la Fundación CBD-Habitat, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente y la Fundación del Patrimonio Natural de Castilla y León.

Los trabajos comenzaron en julio de 2014 y han finalizado en diciembre de 2018, desarrollándose con un presupuesto de 759,811 euros, del que el 60 por ciento corresponde a financiación europea, según ha indicado la Junta a través de un comunicado remitido a Europa Press.

Además de los tres socios, en el proyecto colaboran cerca de 550 explotaciones ganaderas, cuya participación ha sido imprescindible, y una treintena de asociaciones, cooperativas y otras organizaciones ganaderas.

Esta iniciativa se desarrolla en 26 Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPAS) de la Red Natura 2000 del sur de Castilla y León. En total, afecta a 784.050 hectáreas de las provincias de Salamanca, Ávila, Valladolid, Segovia, Burgos y Soria, donde se albergan algunas de las mayores poblaciones de aves necrófagas de Europa.

Life+ Feeding Scavengers también está ofreciendo nuevas posibilidades para la gestión de cadáveres de ganado en Castilla y León que proporciona el Decreto 17/2013, por el que se autoriza la utilización de carroñas procedentes de la ganadería extensiva para la alimentación de especies carroñeras.

Los ganaderos interesados deben solicitar una autorización y cuando se emite, las explotaciones que son autorizadas pueden dejar los cadáveres en lugares accesibles para los buitres. Los únicos requisitos exigidos para hacerlo correctamente son que el depósito sea anotado en un libro de registro en el que se cumplimentan cuatro datos: especie animal, peso aproximado, identificación —número crotal— y fecha. El ganadero debe tener en cuenta que el cadáver no quede quedar en ningún lugar en el que pueda representar riesgos o molestias para las personas o los animales.

Al beneficio económico y ahorro de tiempo para el ganadero y al beneficio para las aves necrófagas se suma la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero al eliminar el transporte de los cadáveres hasta las plantas de tratamiento y las emisiones derivadas de la incineración de los cuerpos.

Cualquier labor, gestión o actividad que implique una mejora en la rentabilidad y las condiciones de trabajo del sector ganadero tradicional, puede suponer una mejora para las especies silvestres que, como el buitre negro, mantienen una estrecha y ancestral relación con los ganaderos, protagonistas necesarios para la conservación de la Red Natura 2000 en Europa, según remarca la Junta.

Otro objetivo del proyecto es que todo el alimento sea consumido por las aves necrófagas, ayudando a mantener parámetros reproductores adecuados, facilitando la recolonización de antiguas áreas de reproducción de especies como el buitre negro y el alimoche, y disminuyendo la mortalidad asociada al uso ilegal de veneno.