El comandante García Aller, en su despacho de la comandancia./ M.G.
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A pesar de su amplísima experiencia, el comandante Jesús García Aller vivió entre los días 6 y 7 de enero quizá sus horas más complicadas como guardia civil, al caer sobre el la responsabilidad de coordinar el operativo de rescate de los más de 3.000 vehículos que se vieron atrapados por la nevada que colapsó la autopista AP-6, así como otras muchas carreteras  de la provincia de Segovia.

El jefe de Operaciones, Personal y Apoyo de la Comandancia de Segovia hizo gala en aquellas 18 interminables horas del aplomo y la profesionalidad necesarias para coordinar con éxito un complicadísimo operativo de rescate en la autopista, así como gestionar el resto de alertas que llegaban constantemente al COS.

Su trabajo fue recompensado con la Medalla de Plata de la Protección Ciudadana otorgada por la Junta de Castilla y León, que le fue entregada el pasado mes de noviembre en un acto organizado en la localidad salmantina de Béjar.

García Aller califica como “intensa” la jornada de la gran nevada, ya que la sucesión de acontecimientos no permitió ni un momento de respiro; aunque señaló que este tipo de eventualidades “forman parte de la vida de un guardia civil”.

“En ocasiones sabemos cuando entramos a trabajar pero no cuando vamos a regresar a casa”, comenta el comandante, que centra el éxito de aquel operativo en el trabajo de los guardias civiles que trabajaron sin descanso a lo largo de estas horas.

El comandante señaló que su experiencia como jefe del subsector de Tráfico en la comandancia segoviana fue una de las claves para poder atajar los problemas de coordinación que se iban produciendo durante la jornada.

“Conocer los lugares de la provincia, su configuración y sus características nos ayudó mucho a poder plantear soluciones y aplicarlas con la mayor eficacia –explicó- por lo que contábamos con una ventaja añadida que no dudamos en emplear”.

El objetivo más inmediato de todo el operativo fue, en palabras del comandante, “prestar ayuda a los conductores”, ya que en muchos de los vehículos atrapados por la nevada viajaban familias con niños o personas mayores a quienes había que auxiliar.

Posteriormente, la retirada de los vehículos para poder dejar expeditas las vías colapsadas fue la otra preocupación, ya que la intensidad de la nevada hacía que las propias máquinas quitanieves se atascaban al no poder pasar entre los vehículos.

Afortunadamente, el operativo concluyó sin que hubiera que lamentar desgracias personales, algo que el comandante García Aller señaló que “pudiera haber ocurrido ya que los viajes se planifican para un tiempo determinado, y hay que tener en cuenta que hay personas que necesitan medicación que pueden llevar para este tiempo, pero después pueden surgir problemas”.

Para el comandante, la distinción supone “el reconocimiento del deber cumplido”, pero precisó que el éxito “depende de muchos factores, como la colaboración con otras instituciones y el más importante, el esfuerzo de los agentes de la Guardia Civil que no dudaron en ampliar su horario de servicio o incluso interrumpir sus vacaciones de Navidad para colaborar en este operativo”.