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Los participantes en la cadena humana pasaron por los arcos del Acueducto en un acto reivindicativo que finalizó en la Plaza Mayor. / KAMARERO
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Una cadena humana formada por decenas de personas que portaban carteles y una bufanda de 300 metros de lana virgen teñida con tintes naturales, reclamó ayer en Segovia transparencia en el proceso de implantación de la telefonía 5G en la ciudad, que ha sido elegida por Telefónica, junto a Talavera de la Reina, para iniciar de forma pionera servicios con esta nueva tecnología de comunicaciones.

Los participantes comenzaron en la plaza de Día Sanz, junto al Acueducto, y fueron entrando y saliendo por los arcos del monumento, exigiendo claridad tanto a Telefónica como al Ayuntamiento en el despliegue del 5G. Después marcharon hasta la Plaza Mayor donde los manifestantes depositaron zapatos como símbolo de todos los que lo están pasando mal por la exposición a campos electromagnéticos y que no han podido participar en este acto reivindicativo.

De hecho, fuentes de la organización explicaron que, aunque en las jornadas organizadas por la Plataforma Stop 5G en Segovia asisten en torno a 170 personas, dos tercios no pudieron participar en la cadena humana al recorrer el centro de la ciudad, muy expuesto a ondas.

La bufanda utilizada en el acto ha sido tejida en diferentes lugares por grupos de mujeres en talleres dirigidos por la artesana Fátima Carrasco. Con esta prenda la plataforma quiere simbolizar que no está en contra de las nuevas tecnologías pero apuesta por una tecnología segura como el cable.

La lana virgen teñida con tintes naturales es una llamada de atención sobre la necesidad de volver a un modelo de desarrollo en contacto con la naturaleza, sustentado en lo orgánico, en el respeto a la vida, a lo que es limpio, sano, saludable.

Además, el hecho de que haya sido tejida por mujeres pone de relieve que precisamente las enfermedades de sensibilización central, entre las que se encuentran la electrohipersensibilidad y la sensibilidad química múltiple, afectan mayoritariamente a mujeres (entre un 70% y un 90% del total de afectados).

Jornada científica

Durante la mañana, el salón de actos del edificio Vicerrector Santiago Hidalgo de la UVa fue escenario de una serie de ponencias de científicos internacionales que coincidieron en los efectos para la salud, y también el medio natural, de las ondas electromagnéticas.

En este sentido, Ceferino Maestu, del Centro de Tecnología Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid, explicó que mientras la legislación hace hincapié en los efectos térmicos hay evidencias de efectos biológicos relacionados con enfermedades.

Sobre la implantación del 5G informó de que se instalará una antena por cada diez bloques de viviendas y la legislación protege a las empresas en cuanto a la revelación de su ubicación. Por otro lado, hasta su generalización convivirá con otros sistemas como 2G, 3G, 4G y WiFi.

Entre sus principales conclusiones reveló que la legislación de la UE permite límites de hasta 450 microwatios por centímetro cuadrado cuando la recomendación científica y de la resolución 1.815 del Consejo de Europa es de 0,1 microwatio.

Este experto comentó que hay estudios que señalan que esta nueva tecnología se acerca a niveles con efectos térmicos que generan patologías de sensibilización central: fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, electrosensibilidad e incluso se relacionan con tumores cerebrales o leucemia, un riesgo que también indicaron Annie J. Sasco, experta de organismos internacionales de investigación del cáncer o David Carpenter, director de un Instituto de salud en Albany (EEUU).

Zonas blancas

Varios de los ponentes expusieron la necesidad de exigir el establecimiento de zonas blancas en la ciudad; por ejemplo colegios, plazas públicas, bibliotecas, etc, pero la UE se opone porque choca con su política de acceso universal a internet, que cofinancia

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