Un regalo para Aldeasoña

El italiano Graciano Panzieri encuentra en la iglesia parroquial la talla de madera de una Virgen con el Niño de los siglos XIII-XIV, al retirar unos cuadros para su rehabilitación

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El de ayer no fue un día normal para la pequeña localidad de Aldeasoña, de 79 habitantes, situada a 65 kilómetros de la capital en la comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña. La noticia del hallazgo de una talla de madera de una virgen con el niño en el interior de una hornacina, oculta tras un retablo lateral de la iglesia de Santa María de la Magdalena, corrió como la pólvora entre los escasos habitantes que tiene el pueblo en estas fechas y aquellos naturales de la localidad que tuvieron que emigrar.

Muchos no dudaron en acercarse a ver el tesoro encontrado en la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, el único templo que tiene Aldeasoña, y uno de sus atractivos turísticos junto a la Casa del Mayorazgo y las bodegas excavadas en la roca.

El restaurador italiano Graciano Panzieri, de la empresa Restaurograma, se encontraba en el templo, por encargo del Obispado, para llevarse para su rehabilitación una serie de cuadros. Fue justo al descolgar uno de ellos situado en la parte de arriba cuando apareció ante sus ojos “una virgen preciosa, románica-gótica, de los siglos XIII-XIV”, explicó el delegado de Patrimonio del Obispado, Miguel Ángel Barbado, quien también se había trasladado inmediatamente al lugar.

“Es una talla completa, hueca por detrás, que se encuentra en buen estado. Únicamente , la virgen tiene su corona rota, y al niño le faltan un brazo y los pies”, añadió Barbado.

Los representantes del Obispado procedieron al traslado a Segovia de la talla con el objetivo de rehabilitarla. No obstante, el alcalde Miguel Ángel Regidor quiso que antes de la partida de la imagen se firmara un documento asegurando que la Virgen y el niño volverán a la iglesia.

Esa era la idea, como es lógico, del Obispado, que una vez concluya la restauración, de la que se encargará Restaurograma, la imagen vuelva a la iglesia. Incluso se piensa ya en la organización de una fiesta para recibir, en su momento, a la talla, según comentó a este medio Regidor.

Sin duda, un bonito regalo el que recibió Aldeasoña a solo unos días de iniciar la vendimia, con tanta tradición en la localidad.

¿Por qué la Virgen y el niño estaban ocultas? Es difícil saberlo. “En tiempos de los moros se escondían para que se profanaran”, comenta Barbado. Lo cierto es que en el pueblo, ninguno de sus mayores había oído hablar nunca de la existencia de esta talla.