Un californiano en la sierra segoviana

Noel Gabriel Pascual Sotto es de San Francisco (EEUU) pero desde hace casi una década reside en Collado Hermoso, al pie de Guadarrama Este bróker dejó la bolsa por España, donde encontró el amor.

18

Nació en San Francisco (California, EEUU). Su padre era de origen filipino y su madre es de Hawai, archipiélago donde vivían hasta el ataque japonés a Pearl Harbor, en la Segunda Guerra Mundial, lo que motivó que la pareja buscara un lugar más tranquilo, en la costa Oeste, para formar una familia. Lo cuenta Noel Gabriel Pascual Sotto, un californiano enamorado de la sierra de Segovia, que lleva casi una década afincado en el pequeño municipio de Collado Hermoso.

Noel estudió Finanzas e hizo una brillante carrera como bróker de bolsa, hasta que el 19 de octubre de 1987, el conocido como Lunes Negro, los mercados de valores de todo el mundo se desplomaron en un espacio de tiempo muy breve. Este crack bursátil fue el mayor derrumbe porcentual sucedido en un mismo día en la historia de las bolsas internacionales. Eso, unido al fallecimiento repentino de una de sus hermanas y, poco después, la muerte de uno de sus mejores amigos, bróker como él, le llevó a pensar en que tenía que cambiar de vida. “Era la época de los yuppies y había mucha presión para conseguir objetivos; Trabajaba tanto que no podía mantener relaciones e incluso me había alejado de la familia”, explica.

Decidió tomarse un año sabático y viajar por Europa. Durante unos meses recorrió Francia, Italia, Reino Unido… Y se dio cuenta de que los ‘nativos’ norteamericanos estaban cotizándose como profesores de Inglés. Volvió a California y se formó en una escuela especializada. Allí le contaron que España era uno de los mercados laborales más jugosos para una persona con su formación. A principios de los noventa había un boom de clases para aprender Inglés, y no se lo pensó dos veces: “No había viajado a España durante el sabático y me vine sin conocer a nadie. Mis compañeros de la bolsa apostaban a que volvería y decían que iban a esperarme, que lo de enseñar Inglés no era un trabajo de verdad”, comenta.

Para convencerse a sí mismo compró solo un billete de ida y se marcó un plan: Pasar un tiempo en Madrid y luego recorrer el resto de España: Sevilla, Barcelona, etc. Incluso marchar después a Francia o Italia. Pero en Madrid conoció a Goyi, una española de ascendencia segoviana y se quedó.

Al principio trabajó para una escuela pero desde 2003 es autónomo y se ha especializado en una formación completa, que incluye habilidades de comunicación, de coaching de directivos de multinacionales españolas y también trabaja con frecuencia para el Ministerio de Defensa, con oficiales que van a ser destinados a operaciones internacionales o misiones de la OTAN.

Viaja mucho pero desde 2004 ha fijada su residencia, con Goyi, en Collado Hermoso. En este pueblo puede disfrutar de su gran afición, montar a caballo —tiene dos en un picadero de Navafría—. “Cambiamos de vida, ya no salíamos por las noches, había pasado la época de las juergas. A mí siempre me ha gustado Collado, el pueblo de la madre de Goyi. Hay mucha paz y tranquilidad, lo que ayuda a conocerte a ti mismo. Tener un caballo para salir por el monte cuando quiera es un lujo que no podría permitirme en Estados Unidos, ni siquiera en Madrid. Pasas unos días en el pueblo y vuelves al trabajo con energías renovadas”, cuenta Noel.

Hablando con él, se descubre que, a pesar del acento, se ha convertido en un español, un segoviano orgulloso de la tierra. “De la cocina española me gusta todo: la paella, los callos a la madrileña, el cochinillo, el cordero asado…”, enumera. Al principio le sorprendió que la familia de Goyi le aceptara “sin preguntas”. “Era un extranjero y no me conocían de anda pero desde el primer momento me aceptaron sin problemas. Además he tenido la suerte de hacer amigos, que me han ayudado a integrarme. Me siento muy acogido en España y en Segovia. Estoy en deuda con esta tierra”.

Asegura Noel que en España ha encontrado muchas más cosas positivas que negativas pero después de forzarle un poco dice que le sorprende la tolerancia de los españoles en cuestiones como la corrupción y tampoco le gusta el tráfico en las ciudades.

Para el futuro, cuando llegue la jubilación, no descarta “vivir seis meses en California y seis meses en Segovia. A Goyi le gusta mucho San Francisco. Dicen que es la ciudad más europea de Estados Unidos. Pero aquí se vive bien, España es más familiar”.