Padres e hijos disfrutaron con la elaboración de un gran mural-collage a través de recortes de papel.
Padres e hijos disfrutaron con la elaboración de un gran mural-collage a través de recortes de papel. / Rocío Pardos
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El museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente —que este año ha cumplido veinte años desde su inauguración en abril de 1998 — acogió en la jornada de ayer una actividad innovadora, cuanto menos. A través de un taller que llevaba por nombre ‘Trozos de alma sobre papel’ introdujo a padres e hijos en la pintura del gran Esteban Vicente instándoles, además, a desarrollar sus cualidades artísticas por medio de un collage de elaboración conjunta.

A pesar de que el aforo máximo era de 25 personas, el grupo que participó en la actividad — organizada por el propio museo — pasaba la treintena (entre mayores y pequeños). A las 11.30 horas se encontraron todos los participantes y, el primer paso fue una visita, un paseo por la obra de Esteban Vicente “para inspirarse a la hora de realizar la tarea final que es un gran mural-collage”, comentó Iván Montero, encargado de ilustrar a los asistentes sobre la pintura contemporánea y de impartir el taller plástico, también.
Recordando que “una obra nunca empieza y nunca acaba” (conocida frase de Joan Miró), Montero explicó los pasos que debían seguir los participantes para la creación del collage.

En primer lugar, niños y padres escupieron todas sus creaciones sobre folios blancos para, posteriormente, recortar las figuras o formas que más les gustaran. “Acercaos al paisaje, pensad en una gota de agua o en algún sonido de la naturaleza”, dijo el monitor. Por último, cada uno de los integrantes del grupo llevó sus creaciones particulares al gran mural y, poco, a poco, se fue configurando la nueva obra de arte.

“No os enfadéis si alguien pone algo encima de vuestros recortes o si se les ocurre dibujar alguna borrajeta, es así como se creará el collage final”, aseveró Montero.

“A los niños les encanta el arte pero a mí, personalmente, me gusta mucho más el hecho de que sean los propios padres quienes acompañen a sus hijos a talleres como este. Así depositamos en ellos la semilla de la pintura, el arte, los colores y la crítica. A estas edades son muy curiosos y se quedan con todo lo que les contamos, disfrutan muchísimo con las historias que hay detrás de cada obra de arte”, sentenció el monitor del taller.