El segoviano Javier Martín de la Fuente, en el estudio de Arquitectura de IE University donde cursa el último año de carrera. / Roberto Arribas
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Apenas puedo charlar con él unos minutos. Me dice que anda muy atareado, pero me atiende con mucha amabilidad. El segoviano Javier Martín de la Fuente pone estos días toda su energía en su proyecto fin de carrera de Arquitectura en IE University, y no tiene mucho tiempo para otras cosas. Y es que quedan tan solo unos días para presentar el trabajo final que le dará la llave para graduarse. Le paro en un pasillo para comentarle que he visto un vídeo en las redes sociales donde rapea una canción titulada “Nada”, y que me parece un tema fantástico. ¿No sabías que también hago música?, me dice.

Sabía que Javier había sido un alumno brillante en el IES Giner de los Ríos y que estaba a punto de acabar la carrera de Arquitectura en el campus de Santa Cruz la Real, también con muy buenas calificaciones. Además, sabía de él que hizo prácticas profesionales en Nueva York y que pasó un semestre como estudiante de intercambio en Sídney, pero desconocía su decidida pasión por la cultura y la música urbana. Los alumnos de IE University no dejan de sorprenderme.

Javier hace música desde los 13 años. Primero creó el grupo EBYN (iniciales de “En Blanco y Negro”) junto a un amigo del barrio de Nueva Segovia. Desde muy joven le llamó la atención la cultura urbana, el hip-hop, el skate y los graffities. De carácter autodidacta, a Javier siempre le gustó escribir canciones y componer. Y desde hace dos años ha emprendido su carrera en solitario. Su nombre artístico: “People”.

Es capaz de compaginar una carrera tan exigente como es Arquitectura con su afición artística. Para él, la música es la mejor forma de expresar todo lo que siente y de contar cómo ve el mundo a los demás. Tiene su propio estudio de grabación en casa y se encarga de todo: de componer la música, de escribir las letras, de producir las bases, de grabar, de mezclar y de subirlo todo a su canal de YouTube que ha bautizado como “EBYN TV”. Ahora, Javier trabaja para que sus canciones puedan escucharse en todas las plataformas de streaming y puedan llegar a más gente.

“Mi sueño sería dedicarme a la música, pero soy consciente de la dificultad y lo complicado que es llegar a lo más alto”, se sincera. Cuando busca un hueco en su ajetreada vida de estudiante, Javier se encierra en casa a crear su música; también lo hace el Centro de Creatividad de la Casa de la Moneda, el espacio que brinda IE University a todos aquellos estudiantes con inquietudes y competencias artísticas.

Me desvela que ha realizado algunas actuaciones en directo, y no en cualquier sitio: la música de Javier ha podido ser escuchada en Nueva York, donde estuvo realizando prácticas de Arquitectura, o en Sídney, Australia. “Aunque hago canciones en español, el público anglosajón responde muy bien”, afirma.

Alumno brillante

La historia de Javier es realmente curiosa. Nació en Jaén, pero se trasladó con su familia a Segovia cuando contaba con 12 años. Estudió bachillerato en el I.E.S. Giner de los Ríos, donde finalizó sus estudios con unas calificaciones sobresalientes. En principio, había sido aceptado en la Politécnica de Madrid para cursar Arquitectura, pero cambio de idea gracias a su madre, que le informó de las becas que la Diputación Provincial de Segovia e IE University ofrecen cada año a jóvenes residentes en Segovia. Finalmente, consiguió una de esas becas, que cubren los gastos de matriculación y enseñanza durante todo el periodo universitario.

Recuerda que en sus tres primeros meses en la universidad apenas participaba en clase, era incapaz de comunicarse fluidamente con sus compañeros. La razón era que no dominaba el inglés, el idioma en el que se imparten los estudios de Arquitectura en el campus de IE University en Segovia. Ahora, cuando está a punto de completar sus estudios, este segoviano se maneja perfectamente en el aula, saca excelentes notas y habla inglés con total naturalidad con sus profesores y sus compañeros de aula, procedentes de países como Kenia, Filipinas, Noruega, Francia, Italia, Turquía, Marruecos o Estados Unidos.

Una de las cosas que Javier más valora de estudiar Arquitectura en IE es la oportunidad de llevar a cabo prácticas en cualquier lugar del mundo y en estudios profesionales de reconocido prestigio. Así, Javier ha trabajado en el estudio AL_A en Londres, que dirige la prestigiosa arquitecta británica Amanda Levete, y en el estudio Miralles Tagliabue (EMBT) de Barcelona, de la arquitecta italiana Benedetta Tagliabue, una de las profesionales más relevantes de la escena española en este campo. También ha estado como estudiante de intercambio en la Universidad Tecnológica de Sídney, en Australia, un centro innovador que ofrece una educación basada en la práctica y que posee una actividad investigadora puntera. A su vez, pasó medio año en Nueva York, en Shop Architects, “uno de los estudios que más está construyendo en Estados Unidos” y donde, confiesa, “he aprendido mucho de la profesión de arquitecto”.

“Todas estas salidas al extranjero me han abierto mucho la mente; he descubierto la diversidad del mundo, y me han ayudado para mejorar como arquitecto y como artista, ya que he conocido en vivo y en directo lo que se está haciendo en otros países”, indica.

Estudiar en IE le ha dado a Javier la posibilidad de empaparse de lo último que se está haciendo a escala internacional en el campo de la Arquitectura y, sobre todo, le ha abierto a nuevas culturas y a otras formas de pensamiento. “Mis padres también han sido claves en mi progreso ya que ellos me han apoyado desde el primer momento, les estoy muy agradecido”, se sincera.

Sobre su futuro, el estudiante segoviano aún no tiene una idea clara “porque lo bueno de la Arquitectura es que tiene un campo de visión muy amplio, tiene muchas salidas: desde arquitecto puro y duro hasta diseñador de muebles o de interiores”.

De momento, todo su tiempo lo dedica a su proyecto fin de carrera: un centro de interpretación de la naturaleza en Extremadura, que dispone de una zona para exhibiciones y un pequeño centro de investigación. “De momento voy bien -reconoce-, estoy sacando buenas notas en la carrera y espero graduarme en julio”. Sin duda, Javier es un ejemplo de que con un actitud, trabajo y pasión no hay meta que no pueda alcanzarse.