Tras los pasos de Zizou

Almustafa Mahmoud Khalid, estudiante de Comunicación en IE University

Del cielo de Glasgow bajaba un balón a una velocidad formidable. Zinedine Zidane, situado junto a línea del área grande, estiró su pierna izquierda de manera imposible y golpeó el balón con tanta elegancia, fuerza y precisión que aquella volea lo mandó a la escuadra del portero del Leverkusen, que no pudo hacer nada. El tanto de Zizou supuso un momento inolvidable para millones de personas en todo el mundo, que contemplaron uno de los goles más bellos de la historia.

Muy lejos de Glasgow, un niño iraquí de nueve años llamado Almustafa Mahmoud Khalid, veía el partido desde su casa de Bagdad. Sentía una alegría inmensa: Zidane, su ídolo del fútbol, icono para muchos aficionados árabes por su origen argelino, agrandaba su leyenda con ese gol tan hermoso como decisivo. Quince años después, ese recuerdo permanece aún muy vivo en la memoria de Almustafa Mahmoud, estudiante de Comunicación en IE University, a punto de graduarse en Segovia.

En 2002, año en el que el Real Madrid consiguió su novena copa de Europa, los sueños de Almustafa volaban sobre el cielo de Bagdad, por entonces una ciudad amenazada por una nueva guerra. El deseo de Almustafa había sido desde niño ser futbolista profesional y jugar en el Madrid o en algún equipo de la liga española. Lo cierto es que al año siguiente de la proeza de Zidane en la final de Glasgow, Irak fue invadida por una coalición de países, que marcó el inicio de una nueva guerra en la zona. “Aquello truncó todos mis planes de formarme como futbolista en mi país”, asegura el joven estudiante de IE University.

Afortunadamente, la familia Almustafa había dejado la capital iraquí un año antes del comienzo de la contienda. Su padre, diplomático de profesión, se había trasladado por motivos de trabajo a otro país junto a su familia. Primero, fueron a la ciudad de El Cairo, en Egipto, donde permanecieron un año, y después a Kuala Lumpur, la ciudad más poblada de Malasia.

Por aquel entonces, la ley malaya solo permitía a los clubes de fútbol contar con tres extranjeros como máximo, por lo que Almustafa tenía muy complicado que un equipo le fichara. Cuando parecía que el sueño de formarse como futbolista se esfumaba, el joven iraquí logró entrar en el “Kuala Lumpur Youth Soccer”, el mejor club malayo para menores de 18 años, que entrenaba Pablo Luis Pozzutto, un argentino que en sus años de profesional llegó a jugar al lado de Diego Armando Maradona o Sergio Goycochea. “Aquel argentino nos hacía correr mucho, aprendí lo que es el fútbol realmente, y también nos inculcó mucha táctica”, afirma Almustafa, que esboza una sonrisa al recordar aquellos años de aprendizaje y de dura disciplina sobre el terreno de juego.

Ya en 2010, con tan solo 17 años, el joven iraquí experimentó un nuevo giro en su vida: dejó Malasia para ir a Hong Kong, no solo para jugar al fútbol sino, sobre todo, para estudiar en una de las mejores escuelas de pregrado de China, el United World College. “En mi equipo de Hong Kong el nivel era bueno, pero no era lo que yo había planeado, no podía progresar; en China es complicadísimo llegar a ser un jugador profesional”, reconoce.

Tras dos años en China, Almustafa regresó a Malasia y creó su propia escuela de fútbol (Academia de Fútbol del Renacimiento), que formaba a chavales menores de trece años, con la que logró algunos campeonatos locales de mérito…

FuenteRoberto Arribas  SEGOVIA
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