Broche final de Folk Segovia. / Nerea Llorente
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Los más pequeños de la casa disfrutaron ayer de su actividad del Folk Segovia, la última de esta 36ª edición que ya se ha despèdido del público. El taller Trakamatraka, dirigido por Jon Urrutia, llenó de emoción y diversión a los padres e hijos asistentes, que disfrutaron de una mañana diferente en el que la música y la imaginación fueron los verdaderos protagonistas.

Mediante el reciclaje de cualquier elemento que para una persona sería un desperdicio, este intrépido músico consigue crear un instrumento musical, afinado y capaz de entonar una atractiva melodía. Con un remo en la mano, convertido en guitarra eléctrica, dio la bienvenida a un público al que cautivó con sus peripecias.

Desde una escalera convertida en percusión, incluso en instrumento de viento soplando por los agujeros; hasta una dulzaina con una pajita que fue recortando para encontrar diferentes sonidos. Urrutia logró enganchar a sus espectadores, realizando interacciones y gracias, para ofrecerles una entrada al mundo del folclore.

También dio consejos a sus jóvenes espectadores, creando una tuba a partir de una manguera, a la que le fue añadiendo proyección al colocar un colador. «Este es el instrumento preferido de los padres que están de vacaciones y quieren despertarse temprano», bromeó, arrancando una carcajada a los presentes. Por si fuese poco, multiplicó la gravedad de la ‘tuba-manguera’ al colocar un cono de obra. «Práctico, útil y muy cómodo de transportar», añadió entre risas sobre su reciente creación.

Uno de los momentos más especiales de Urrutia fue convertir una mopa en una flauta travesera y con ella entonar los acordes de novena sinfonía la Beethoven, más concretamente el cuarto movimiento, conocido tradicionalmente como el Himno de la Alegría.

Durante alrededor de una hora, Trakamatraka, con Jon Urrutia, ofreció este peculiar pero asombroso taller que encantó tanto a mayores como a pequeños.

Último pasacalles

La última jornada del Folk Segovia repitió el pasacalles del sábado con las cinco formaciones volviendo a actuar por toda la Calle Real, desde la Plaza Mayor hasta el Acueducto.

La Cuadrilla Cuesta la Charca con sus jotas manchegas; la Ronda Raíces de Chiloeches entonando sus pegadizas y divertidas letras; Manuel Pérez y su música tradicional de arraigo; Fole Feroz haciendo sonar las gaitas y tambores zamoranos; y la Escuela de Dulzaina de San Lorenzo de Jesús Costa con sus sonidos segovianos hicieron las delicias de todos los viandantes en una mañana cálida y con gran ocupación de visitantes que se encontraron tal espectáculo musical.

Jaime Lafuente señala las «buenas sensaciones» que se ha llevado el público

El director del festival, Jaime Lafuente, reconoció el “éxito y las buenas sensaciones” que ha dejado esta 36ª edición. “Nos hemos mantenido en el espíritu del festival, con conciertos de música tradicional y otros con sonidos más renovadores de gente que busca nuevos cauces”, explicó Lafuente al término del certamen que ha englobado conciertos de todo tipo, con grupos tradicionales y otros más modernos que fusionaron conceptos.

Lafuente señaló también “el papel del público” ya que “sin ellos, los festivales no existirían”. “Quienes han venido a esta edición, se han ido con grandes sensaciones de los conciertos o los pasacalles, donde la gente se encontró con la música, disfrutando de una mañana agradable”, argumentó el director.

Respecto al taller Trakamatraka, actividad dirigida a los niños y niñas, indicó que “es importante realizar este tipo de talleres”, ya que considera que “para conseguir adultos amantes del folclore, es importante enseñárselo cuando son jóvenes” para lograr que se enamoren.

Jaime Lafuente ha dirigido esta 36ª edición del Folk Segovia que ha contado con una gran respuesta social por parte de locales y visitantes, además del buen tiempo que ha acompañado a una de las citas más importantes del verano cultural segoviano.