La alcaldesa y la concejala posaron con la Virgen, junto restaurador Graziano Panzieri y el arqueólogo Néstor Marqués. / Kamarero
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La Virgen del Acueducto, la original del siglo XVI, está en perfecto estado guardada en una caja de madera. El restaurador Graziano Panzieri, de Restaurograma Hispania, explica que los trabajos de conservación comenzaron con la retirada de la protección que se aplicó antes de bajarla del monumento para que no perdiera ni policromía ni materiales. Después la intervención ha consistido básicamente en “eliminar el engarzado, limpieza y consolidación”.

Si se compara con el momento en el que fue descendida parece que ha perdido blancura pero Panzieri informa de que en realidad lo que ha ocurrido es que “ha recuperado su color, la patina, porque se han quitado las sales por toda la lluvia que le había caído encima; ha sido como aplicar nutrición a la piel para conseguir un tono natural”.

Panzieri comenta que lo más complicado, además de descenderla, ha sido manipular una escultura tan grande y de más de 1.000 kilos. “Cualquier error mínimo y nos quedábamos sin escultura, sería una catástrofe”.

En cualquier caso, indica que el proceso ha deparado sorpresas positivas, como que no estuviera anclada en la hornacina, una suerte porque se pudo tirar de ella y de tener anclaje el riesgo era que se partiese en dos mitades. También se ha descubierto policromía en la base y se conservan “muchos detalles de labra”.

Para elaborar la réplica no ha sido necesario utilizar la talla original porque el molde, de silicona, se ha hecho con una copia idéntica de plástico realizada con impresoras 3D y siguiendo un modelo virtual exacto de la Virgen que se ha conseguido con técnicas de fotogrametría. Estas últimas han permitido descubrir también parte de la invocación mariana de la cartela inferior: “O Mater Dei, memento mei” (Madre de Dios, acuérdate de mí).

Ya con el molde, se ha utilizado poliuretano para la estructura interior y una capa fina externa de mortero, hecha con mezcla de resinas, polvo de mármol y polvo de sílice, a la que se han añadido pigmentos blancos y ocres para simular la patina y la policromía.

La réplica se ha preparado con anillas y en la fisura existente entre sillares del Acueducto se ha colocado un anclaje para asegurarla, sujetándola también en la parte trasera con cable de acero. Han sido necesarias dos cestas elevadas hasta los 20 metros, altura en la que se encuentra la hornacina y cuatro técnicos, incluyendo al restaurador.