La crecida del caudal del río Eresma a su paso por el municipio segoviano de Hontanares durante la temporada de abundantes lluvias de la pasada primavera.
La crecida del caudal del río Eresma a su paso por el municipio segoviano de Hontanares durante la temporada de abundantes lluvias de la pasada primavera. / J. H.
Publicidad

Casi un mes ha pasado ya desde que llegó el otoño — el día 23 del pasado mes de septiembre — y con él, y con la ayuda del ciclón ‘Leslie’, la particular bajada de las temperaturas y el aumento de las precipitaciones. En este sentido, la Confederación Hidrográfica del Duero, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica del Gobierno Central, publicó la Evaluación Preliminar de Riesgo de Inundación (EPRI) en la cuenca del Duero de la que se extraen datos muy reveladores.

Con la vista puesta en el cielo, sobre todo tras los incalculables desastres que causaron las lluvias en Mallorca la semana pasada, aquellos que habitan cerca de los márgenes del Duero o en las proximidades de sus afluentes, se encontraban a la espera de este segundo ciclo de la Directiva de Inundaciones. El informe pone sobre la mesa la existencia de 26 Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI), divididas en 216 subtramos que afectan a una longitud total de 473,21 kilómetros de masas de agua. La primera EPRI realizada en 2011 por la CHDuero reflejó 5 subtramos menos que la actual, así como 404,22 kilómetros ‘peligrosos’ frente a los 473,21 que suman ahora. Los datos publicados, por primera vez, en 2011 estaban previstos para actualización en diciembre de este 2018 y, a continuación, sufrirán revisiones cada seis años.

En la provincia

En la página web de la institución hidrológica de la cuenca del Duero, se encuentran señalados dos pantanos y un río de la provincia de Segovia: el embalse del Pontón Alto (Real Sitio de San Ildefonso), el de Linares del Arroyo (Montejo de la Vega-Maderuelo) y el río Eresma.

Respecto a la primera de las presas, actualmente, la sitúa al 82,7% de la capacidad total con tendencia descendente. Aquel que en 1951 inundó la localidad de Linares del Arroyo, que es el más grande de la provincia de Segovia, se encuentra al 55,9% con tendencia descendente, una vez más, a la espera de precipitaciones. El río Eresma, que atraviesa la capital por el barrio de San Lorenzo, dispone de un caudal — cantidad de agua que circula por un lugar determinado del río en un momento concreto — de 0,41 metros cúbicos por segundo, con previsión de que aumente en la presente temporada otoñal. El máximo histórico de este afluente segoviano del Duero es de 202 metros cúbicos por segundo, según los datos que ofrece la Confederación Hidrográfica del Duero.

En lo que se refiere a zonas potencialmente inundables en la región, según la revisión de la EPRI publicada este mes de octubre se encuentran las localidades de Cantimpalos, Hontanares de Eresma, Miguel Ibáñez, Migueláñez, Mozoncillo, Pajares de Pedraza y el barrio de San Lorenzo y el paraje de la Alameda del Parral en la capital. Todos estos núcleos de población tienen antecedentes históricos a causa de las avenidas provocadas por las crecidas de los cauces de los ríos en la temporada de lluvias. De estos datos se deduce que los ríos más problemáticos para la provincia son el Eresma y el Cega.

En algunas de las poblaciones, tanto los ayuntamientos locales como la Confederación Hidrográfica del Duero o la Diputación Provincial, se han preocupado de destinar partidas económicas a la construcción de diques y escolleras, como ocurrió en Mozoncillo en 2014, o para el acondicionamiento de los márgenes de los ríos, como fue el caso del Cega a su paso por Pajares de Pedraza. En este municipio tuvo lugar en 1996 una gran inundación que afectó a 21 viviendas y a la iglesia, alcanzando el agua 1,10 metros en el interior de las viviendas. Gracias a las obras realizadas en la ribera del Cega, las posteriores avenidas acaecidas generaron daños mínimos. En el municipio de Cantimpalos, también en 2014, el ayuntamiento ordenó obras en el cauce del arroyo Papeles ya que, con las crecidas de años anteriores, el agua pasó por encima del puente, invadiendo casas, naves, fincas de los alrededores, dejando las calles intransitables y arrastrando ganado, árboles, y todo lo que se encontraba a su paso.

De cara al futuro

Desde la institución hidrológica señalan que la magnitud y la frecuencia de las avenidas (inundaciones) no depende solamente de factores meteorológicos y climáticos, si no que también se encuentran influenciadas por otros parámetros físicos, biológicos y humanos. El reto, según la Directiva Europea, es la adaptación al cambio climático, obtener conocimiento y hacer una evaluación exhaustiva de los riesgos asociados a las precipitaciones con el fin de reducir las consecuencias negativas de los episodios de inundaciones.

La Evaluación Preliminar de Riesgo de Inundación en la cuenca del río más importante de Castilla y León, se podrá consultar hasta el 15 de diciembre de 2018 en la página web de la Confederación Hidrográfica del Duero (www.chduero.es).