Miguel Ángel Antona Herranz.
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Cuando la Federación Empresarial Segoviana dio a conocer que el nombre del “Empresario Segoviano del año 2018” era Miguel Ángel Antona, comenzó la comunicación diciendo: “Con cariño y reconocimiento”, lo cual dice mucho sobre la imagen que el premiado tiene entre quienes lo han elegido… ¡Vamos! Que eso no pasa todos los días.

Cierto es que “de todo hay en la viña del Señor” pero, ser empresario “por vocación” y ejercer esta labor durante “toda la vida”, no es fácil. Es imposible controlar todo: Las crisis, las pestes, el entorno… En algunos momentos, todo el Paracetamol del mundo, no da para tanto dolor de cabeza… y, o tienes cintura y te cimbreas o, te quedas quieto y te partes como una vara.

Según salió de la adolescencia se metió en el mundo de la empresa y, desde entonces, 45 años después, Innoporc, dedicada a la producción de carne de porcino y, Nutriganse, a la fabricación de piensos, con sus 70 puestos de trabajo directos más, los indirectos correspondientes en varios puntos de nuestra provincia, consiguen un volumen de negocio de unos 35 millones de euros anuales…

A Miguel Ángel Antona, este reconocimiento le está llegando cuando ha traspasado la responsabilidad a una nueva generación, a su hijo.

— En varias ocasiones le he escuchado que es empresario por vocación ¿dónde y cómo comenzó esa vocación?
— Mi padre era un pequeño empresario y tal vez, por haberlo vivido seguí en ello pero, sobre todo creo que lo soy por vocación. Hay quien es hijo de empresario y luego no sigue este camino porque no es su vocación. En mi caso, han coincidido las dos cosas.

— El mundo de la empresa es complicado y creo que para llegar a un nivel como el que ocupa. Cuando se pone a recordar ¿si tuviera que volver a empezar, estaría dispuesto a pasar por todo aquello?
— Creo que la vida profesional como empresario, tiene sus partes buenas y sus partes menos buenas, como todas. Posiblemente, si tuviera que volver a empezar, creo que haría lo mismo y seguramente, tendría los mismos errores y aciertos porque, al final, una vida empresarial larga, va unida a éxitos y a fracasos.

No conozco a ningún empresario que todas sus iniciativas, hayan tenido éxito. Las iniciativas buenas y no tan buenas, van unidas. Lo importante es que, cuando las cosas no salen bien o se tiene un fracaso, que se tenga la capacidad de salir de ellas. Esa es la gran diferencia que puede marcar a unos con otros. Yo, hasta ahora he tenido suerte y, de las cosas que no han salido bien, he podido salir.

— ¿Podría recordarme sus primeros pasos en el mundo de la empresa?
— Yo empecé con mi padre que tenía una pequeña empresa. Mi padre era bastante abierto y me dio campo enseguida, pude tomar decisiones y comencé, desde muy joven, con 18 o 20 años, a tener responsabilidades, contando con la dimensión que entonces tenían las empresas y con la forma en la que entonces se hacían las cosas, que no tiene nada que ver con lo que es ahora, ni en la dimensión, ni en los tiempos.

— ¿Comenzó en este mundo de la empresa dentro del sector ganadero, del sector cárnico, de la producción de carne de cerdo?
— Sí, siempre he estado vinculado a este sector. He hecho otras cosas en otros sectores pero, a veces no han salido bien.

— ¿Cuánto años lleva en este mundo?
— Tengo 65… y llevo 45 años.

— Le ha “pillado” una época importante, de expansión económica y, otra época con una grave crisis… En otras palabras, “le han pintado las cosas, de todos los colores”…
— ¡De todos los colores!

— La crisis fue fuerte…
— Fue muy dura porque, en el sector nuestro, aparte de la crisis general, tuvimos la crisis de nuestro sector. Una crisis de materias primas, que se encarecieron muchísimo y, una crisis de sobreproducción, con bajada de precios incluida… Todo mal.

Hubo unos años muy complicados pero, se superó a base de trabajo, de resistir y de poner mucha voluntad para salir de los problemas. También, anticipándose a ellos pues, una de las claves para que las empresas puedan seguir para adelante o no, es que tienen que tener una cierta capacidad de anticipación a los problemas, es muy importante porque eso te da una ventaja a la hora de poder solucionarlos y vencerlos.

— También es importante un poquito de templanza para aguantar los envites…
— Yo me he caracterizado toda mi vida por no perder una cierta línea de equilibrio, tanto cuando las cosas están mal, como cuando están bien. Ni se me ha notado cuando las cosas vienen bien, ni se me nota cuando las cosas van mal. Hay que tener una línea muy regular sobre estos temas.

— Alguien que ha dedicado su vida como empresario al sector ganadero, y más concretamente al porcino, en el año 98 tocó la peste porcina…
— Sí, también fue un problema. Generó una serie de dificultades en lo que era el funcionamiento de la actividad. Se superó bien. Hubo un tiempo con cierto nerviosismo porque se complicaron un poco las cosas pero, se superó perfectamente. Fue un periodo corto…

— Después de estos avatares, llega a una cierta estabilidad y con una empresa muy diversificada. Su actividad se mueve entre el sector de producción de carne de cerdo y en el de producción de piensos.
— Así es. En el año 1980, fundé una fábrica de piensos para un grupo de ganaderos, en la comarca de Santa María la Real de Nieva. La intención era poder mejorar el precio del coste principal en la producción cárnica, el pienso. Cuando la fundé, con aquellos ganaderos, no tenía ni 26 años y ahí sigue, ayudando en la producción porcina.

— La empresa se extiende por varias localidades de Segovia ¿cuáles son?
— El núcleo fuerte lo tenemos en la comarca de Santa María. También tenemos otros centros en otros 6 o 7 puntos como Turégano, Escobar, Fuentemilanos, Garcillán, Carbonero el Mayor y Navalmanzano.

— ¿Cuánta gente trabaja en estos centros?
— En lo que es producción porcina, estamos trabajando en torno a 50 o 55 personas. Y, en la fábrica de piensos, hay otros 20 o así.

— Estos centros son una inyección económica importante para estos núcleos de población ¿Se está notando, desde que inició este camino, la despoblación, la “España Vaciada”?
— Sí, se está notando pero, es un problema que viene desde hace mucho tiempo. Ahora está de moda.

— ¿Quizás porque ahora el problema es mayor….?
— Sí, pero es un problema que viene desde hace muchos años y ha faltado previsión sobre ello. Es complicado de solucionar porque tenemos una sociedad con mentalidad urbana. Se deberían haber puesto medidas para intentar paliar, en lo posible, este proceso. Ahora es complicado.

Los problemas hay que abordarlos antes de que lleguen y, desgraciadamente, o no se ha hecho nada, o no se ha podido hacer nada por cambiar la tendencia, que es difícil… Porque, lo importante es cambiar la tendencia, los resultados se ven con el tiempo y, hasta ahora, no se ha conseguido.

— Por cómo lo dice ¿Le parece que el asunto no tiene muchas posibilidades?
— Creo que puede tenerlas en un futuro pero, hay que trabajar a largo plazo, hay que intentar aprovechar del medio rural, las potencialidades positivas que tiene y, si se aprovechan, posiblemente la población podrá, poco a poco, cambiar la tendencia.

El medio rural en Segovia y en Castilla y León, tiene que aprovechar una serie de posibilidades a futuro, sobre todo en la generación de recursos, donde tiene un potencial importante. Una vez conseguido eso… complementarlo con medidas de tipo fiscal porque, para que una persona quiera vivir en el medio rural, hay que incentivarla.

Si una persona tiene peores servicios y carencias en muchos aspectos, hay que incentivarla con otros que puedan equilibrar lo que es negativo con algo positivo, de otro modo es muy difícil porque, las comunicaciones cada vez son mejores y movernos es cada vez más fácil. Se puede crear un centro de trabajo en el medio rural pero, las personas que van a trabajar en él, tienen la capacidad de moverse de una forma rápida por lo cual, no necesariamente fijas población habiendo creado un centro de trabajo.

— ¿Cómo ve a Segovia, dentro de 50 años?
— Las tendencias de población que se están viendo a nivel mundial, indican que nos dirigimos a vivir en mega-ciudades. La población se va a concentrar cada día más. Pero Segovia, que está cercana a una mega-ciudad como Madrid, no ha conseguido en el pasado desarrollar la potencialidad que todos pensamos que tiene.

Segovia debería de crecer, debería desarrollar esa potencialidad pero, hasta ahora no se ha conseguido. Creo que, a largo plazo, la tendencia es a que los núcleos de población urbanos sean cada vez mayores. Veremos en qué posición queda Segovia…

— ¿O tenemos cuidado o nos absorbe Madrid, y Segovia queda para el turismo?
— Pues…Podría ocurrir si no somos capaces de desarrollar otro tipo de actividades complementarias al turismo. Creo que lo mejor que se puede hacer es crear actividad económica que sea ajena al turismo porque, el turismo está bien pero viene y va, en trombas, de manera masiva unos días y… no es la mejor forma de lograr un desarrollo económico equilibrado.

Creo que Segovia debería desarrollar, sobre todo, la ciudad, que desde hace tiempo, debería haber tenido un potencial pero, desgraciadamente es la ciudad de las “ocasiones perdidas”.

— ¿No la hemos dejado crecer?
— No, y no hemos sabido aprovechar las oportunidades que tenía y eso, durante mucho tiempo. ¿Qué pasará a partir de ahora? Ha habido proyectos que han intentado dar ese paso a la ciudad pero, desgraciadamente no han salido. Ha faltado visión de futuro por parte de todos a la hora de desarrollar una serie de proyectos que tendrían que haber salido adelante para sentar las bases y que Segovia pudiera crecer.

Segovia tiene que crecer. Una ciudad o una empresa que no crece, decrece, va para atrás. Si mi empresa no crece, voy para atrás. Si una ciudad no crece, va para atrás y envejece.

— Volvamos al premio ¿Cuántos años en la FES?
— Estuve vinculado a ella muchos años. Desde el “ochenta y tantos” que entré en el mundo asociativo a través de ASAJA, siempre he tenido una vinculación con la FES, permanente.

He ocupado cargos en la directiva, fui presidente de la FES durante unos años, después, cuando dejé la presidencia, he seguido estando muy vinculado… Toda mi vida he tenido una gran redación con la FES, ahora un poco menos porque está mi hijo, que es el que tiene la representación de la empresa y yo estoy un poco menos pero, siempre he tenido una gran vinculación con la FES, con sus trabajadores y, con todos.

— ¿Cómo Presidente de FES, lo fue en un momento “movido”?
— El problema que se plantea en las Federaciones Empresariales es que las distintas patronales, a veces no consideran la labor que se hace porque es una labor intangible y no todo el mundo tiene una visión amplia como para darse cuenta de lo que una organización como FES, les aporta realmente.

— Además, Miguel Ángel Antona, durante un periodo de tiempo, hizo una incursión en la política ¿Cómo lo recuerda?
— Fue una actividad temporal porque no tengo una gran vocación política. Fueron dos etapas, una como alcalde de mi pueblo, Nieva, que fueron cuatro años en los que, al estar gobernando, se hacen cosas y te sientes satisfecho. La otra etapa, de cuatro años en la oposición, en el Ayuntamiento de Segovia, en la que, lógicamente, al estar en la oposición, la tarea y la satisfacción que te puede generar es mucho menor que cuando estás gobernando.

Fue una etapa que me ayudó a conseguir más conocimientos y a conocer a personas que, de otro modo, no habría conocido. El tema personal fue lo más positivo.

— Los españoles tenemos fama de que el asociacionismo no va con nosotros… ¿Ha costado unir a los empresarios?
— El asociacionismo no es fácil. En la época que estuve más implicado, el concepto de organización empresarial, era algo diferente y estaba basado en, aparte de la representatividad de los distintos sectores que la formaban, la negociación colectiva. Los convenios colectivos, los sectores, los sindicatos… y esa era una de las partes fundamentales del sentido que tenía la FES.

Ahora, después de muchos años, eso ha cambiado porque, la relación entre trabajador y empresa es distinta y la FES ha evolucionado hacia otro tipo de actividades y servicios que tiene que dar a sus asociados.

Lo que sí es igual, entonces y ahora, es que los empresarios tenemos que tener una capacidad de representación que pueda aglutinar al conjunto de las empresas a la hora de relacionar a estas con las administraciones y con las medidas que cada una de esas administraciones pueden ejercer sobre nuestra actividad. Debe existir una conciencia clara por parte de todos los empresarios porque, la mayor parte de las empresas son pequeñas y medianas y, necesitan ese tipo de asociacionismo más que otro tipo de actividades.

— ¿Han cambiado mucho las cosas entre el día a día de un empresario hace unos años y el día a día que vive su hijo hoy?

— Han cambiado las cosas mucho, entonces se estaba muy volcado en lo que era el día a día de la empresa y ahora, estás muy volcado en el entorno que te rodea porque todo influye en tu actividad.

Ahora, la propia actividad administrativa de la empresa, no tiene nada que ver con lo que era hace años. Las exigencias de la administración, te requiere un esfuerzo importante, en recursos humanos y económicos… Antes había muchas menos regulaciones en cualquier actividad, ahora hay un porcentaje de los recursos que están para satisfacer las necesidades de las distintas regulaciones y administraciones que te solicitan permanentemente.

— Acribillados…
— Exactamente.

— ¿Qué sintió Miguel Ángel Antona cuando le llamaron para comunicarle que le habían concedido el premio?
— (Riendo) No soy muy dado a estas cosas. Cuando me llamó el presidente de la Federación Empresarial Segoviana (FES), Andrés Ortega, me sorprendió.

Es una satisfacción personal y, sobre todo, es una satisfacción que me lo dé la Federación Empresarial Segoviana por mí vinculación con ella. Tengo que reconocer que ha sido una satisfacción, sobre todo, porque a mis hijos les ha hecho mucha ilusión.

— ¿Cuantas veces a Miguel Ángel Antona le han preguntado por su vínculo familiar con el desaparecido José María Antona, quien también fue Presidente de FES y da nombre al Premio “Empresario del Año”?
— Bastantes veces. Incluso, cuando tuvo el accidente, me llamaban porque no sabían… Lo recuerdo perfectamente.