“Ser segoviano es un título”

Hermanos García Arribas, Clínica Dental García Arribas.

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Naturales y oriundos de Torre Val de San Pedro, los hermanos García Arribas pertenecen a una saga de dentistas que representan a tres generaciones. Su pasión por su tierra natal les mantiene ligados a ella y ejercen de segovianos en Madrid desde que naciera su clínica hace 70 años

Llevan la atención odontológica en la sangre. Lo demuestra el que cuatro de los ocho hermanos García Arribas trabajen en la misma clínica. Pero además su padre, Florentino García Alonso, también ejerció la misma profesión.

Fue el progenitor quien puso en marcha la actividad sanitaria dental en Madrid en 1952. Desde entonces, han sido miles de pacientes los que han pasado por sus consultas

Florentino García había nacido en Torre Val de San Pedro, pero tuvo que buscarse su futuro en Madrid, donde comenzó la carrera de Medicina en 1939. En 1945 se licenció y tras casarse con Carmen Arribas Martín, continuó estudiando para hacerse dentista en 1950. Ambos tuvieron ocho hijos, tres varones y cinco mujeres.

Tres de ellos optaron por seguir los pasos de su padre y Florentino Jesús, Víctor Manuel y María del Carmen, a los que les separa un año de diferencia, estudiaron Medicina. Nació así la saga familiar con más miembros aspirando a la misma licenciatura. Una vez acabados los estudios, la pequeña, Mari Carmen, optó por otra línea académica, mientras los Florentino y Víctor se decidieron por la estomatología (dentistas). En el año 1983 ambos lograron el título y se incorporaron a la clínica de su padre, que estaba situada en el número 7 de la calle Marqués de Zafra, en el barrio de Ventas. Poco después abrieron una nueva clínica en la misma calle, pero en el número 64. El padre de la familia falleció al poco tiempo, pero con la satisfacción de haber dejado su impronta profesional y personal a sus vástagos.

Han pasado casi 70 años desde que esta familia segoviana comenzara su actividad en la zona. Y allí siguen. Los García Arribas conservan la atención sanitaria y la unidad familiar que envidian muchos hogares. Todos ellos se reúnen cada 28 de agosto, día de San Agustín, con motivo del cumpleaños de su madre. También lo hacen en Navidad. Siempre tienen como escenario de estos encuentros Torre Val de San Pedro, el pueblo al que han acudido siempre.

Nunca han dejado de sentirse segovianos a pesar de los años transcurridos.

La tercera generación también continúa la saga. Valeria García, hija de Víctor, se ha sumado a la empresa. Se ha formado en implantología en Estados Unidos, como su padre Víctor. Con Florentino, han hecho que la clínica se haya especializado en implantes y prótesis sobre implantes, de modo que atienden a muchos pacientes remitidos desde Segovia para realizar tratamientos complicados.

De hecho, no son pocos los segovianos que acuden por su iniciativa a la clínica, donde reciben un trato especial. Según Florentino García, los segovianos “tienen un carácter propio, serios, honestos… que no sé si se da entre otros paisanos. Y más capacidad para soportar el dolor”, añade desde la óptica sanitaria. “Ser segoviano es un título”, resume convencido.

Como el resto de sectores, sufren la crisis económica. Pero la profesionalidad, la atención y la calidad humana hace que conserven una cartera de clientes fieles, algunos desde que abrieran por primera vez.