16-01-Noelia
Noelia Gómez González.
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Tras su última actuación como concertista de viola, Noelia Gómez, coordinadora de la Fundación Don Juan de Borbón, llega a nuestra cita y me fijo en una marca en el lado izquierdo del cuello y le pregunto: “¿Qué te ha pasado? La respuesta fue simple: “Nada, es la marca del instrumento, la viola. Como la apoyo ahí…”.
En marzo comenzó su andadura al frente de un referente cultural segoviano como es la Fundación Don Juan de Borbón, tras la jubilación de Teresa Tardío, quien había sido la responsable de su gestión durante una larga temporada.
Reconoce que su labor es de una gran responsabilidad pero dice estar “ocupada y no preocupada por ello” y, aunque considera que se encuentra en un periodo de transición, de “acoplamiento”, ya tiene claro como aplicará su proyecto, el que la facilitó llegar al puesto que hoy ocupa, dando siempre pasos hacia adelante.
Hoy, cuando se pone el broche de oro a su primera prueba de fuego, el MUSEG, es palpable su ilusión por seguir luchando para “mejorar lo que ya era bueno”, la Fundación y sus actividades. De su historia y de cómo ha llegado al puesto que ocupa hoy, ella misma nos lo cuenta.

— Noelia Gómez, cuando fue nombrada coordinadora de la FDJB, no era una persona muy conocida en la ciudad. ¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional, en el mundo de la cultura y en el de la música, hasta llegar a la Fundación?
—Mi trayectoria principalmente es como música. Yo estoy formada como música, he estudiado viola, soy concertista de Viola, también soy profesora de este instrumento y de violín, he ejercido como profesora de viola y de violín y, también he ejercido como directora de orquesta.
He hecho labores de gestión porque, trabajaba como profesora en una Universidad de México y allí también las realizaba. A raíz de aquella gestión que hice, que me encantó, me dio la oportunidad de hacer gestión cultural también aquí, en la Fundación.

— Cuando recibes la noticia de que accedías al puesto que quedaba vacante tras la jubilación de Teresa Tardío, ¿qué fue lo primero que te vino a la cabeza?
—Lo primero que hice fue llorar, de alegría pero, llorar. Soñaba mucho con ello y, realmente, trabajé muchísimo para conseguirlo. El proyecto que se pedía, toda la fase de concurso para conseguirlo, la trabajé… es una de las cosas que he hecho en mi vida con más afán, porque estaba empeñada en conseguirlo, me decía: “¡lo tengo que conseguir!” y, cuando vi que se me dio, pensé que era un regalo…
Me vino toda la emoción y, a la vez, el peso de la responsabilidad, porque tenía una joya en mis manos para hacer… lo mejor que pudiera con ello.

— Lo imagino porque, la trayectoria de la Fundación, todas las actividades que a lo largo del año se realizan en ella… Son un peso importante…
—Sí, es un peso importante pero tengo mucha tranquilidad porque tengo mucha convicción de lo que quiero hacer y me siento bastante apoyada por las Instituciones que respaldan a la Fundación en el proyecto que presenté.
Lo bueno de haber llegado así a este puesto de trabajo es que, como lo hice a través de un proyecto, tuve que reflexionar mucho sobre ello cuando lo estaba escribiendo y, ahora el proyecto me guía con todos los cambios que debo realizarle en bien de la propia Fundación a causa de que no tenía el conocimiento de ella, hace cinco o seis meses, que tengo hoy. En definitiva, no es una responsabilidad “preocupada”, sino “ocupada”.

—De todas las actividades de la Fundación, la principal, la “estrella”, es el MUSEG. En esta edición que hoy termina ¿qué problemas te has encontrado?, ¿ha sido más complicado de lo que imaginabas?
—He ido encontrando los problemas típicos que… bueno, más que problemas, los llamaría imprevistos que van surgiendo y tienes que ir lidiando con ellos pero, más que los problemas, voy a destacar la parte buena porque, hay mucho bueno que destacar del Festival de este año.
Es un Festival que ha sido muy extenso, ha tenido una respuesta del público bastante buena y, sobre todo, hemos traído muchas cosas, muy variadas, planteando esta visión transformadora del arte, planteando una igualdad de género con algunos gestos que han calado en el Festival porque van a seguir formando parte de la Fundación, no han quedado solo en anécdota.
He recibido hasta la fecha, muchísimos mensajes de agradecimiento del público. Gente muy contenta y emocionada con los conciertos y, eso es lo importante, “mover emociones”.

—Ahora que has comenzado el rodaje en la Fundación ¿crees que hay algo que modificar?
—Hay mucho. Pero en el sentido de dar pasos hacia adelante. Yo creo que lo de modificar… imagino que Teresa Tardío lo pensaba año con año. Cuando estás en un puesto de liderazgo, siempre estas pensando en modificar para mejorar lo que ya es bueno. No es porque lo que hay sea malo y hay que modificarlo, sino porque hay que progresar. La cultura se mueve muy deprisa y si no modificas rápido… te quedas atrás.

—¿Veremos pronto muchas novedades en la Fundación?
—Novedades en el sentido de que quiero que la Fundación esté más presente a lo largo de todo el año, realizando actividades de modo permanente, es algo en lo que vamos a trabajar. No solamente a través de conciertos, también con talleres, congresos… otra serie de actividades. Esa puede ser una de las novedades.

—La Fundación ahora abarca la música y se pretende que su actividad se extienda…
—La Fundación abarca la música en cuanto a dos cosas, en términos de difusión, sobre todo a través de conciertos y, en términos de que ahora tiene dos momentos clave a lo largo del año, “La Semana de Música Sacra” y el MUSEG, aunque también está la Escolanía (formación), investigación, música en los Barrios… que son como actividades menores, que van a seguir y, por ejemplo, Música en los barrios, queremos extenderla, hacer conciertos a lo largo de todo el año, tener más presencia en Barrios a lo largo de todo el año.
Falta una labor educativa, creo que hace falta que la Fundación contribuya a esta labor que se está haciendo desde otras instancias, obviamente desde los centros de formación musical pero, necesitamos ayudar porque la música, y sobre todo, la música clásica, necesita ese apoyo para que la gente tenga más comprensión de lo que puede escuchar y tengamos más afluencia de público. Creo que es necesario.
Por eso está planteado hacer otras actividades, muy relacionadas con la música pero otras, no solo conciertos: talleres, conciertos educativos y pedagógicos, congresos en los que se pueda hablar de todo esto que ahora estamos abordando… para ir hacia adelante y proyectar los conciertos también de otra manera, para conseguir más gente en los conciertos de música clásica que es los que principalmente hace ahora la Fundación.

—¿Ya estáis trabando el ello?
—Sí, se está trabajando. El plan ya está. Hay que darle forma pero, el plan ya está.

—¿Para cuando crees que los planes pueden ponerse en marcha?
—Bueno… este es un año de transición. Es difícil decir “va a estar esto y aquello…”. Todo, al final depende del presupuesto que, por cierto, sigue siendo el mismo, aunque vamos a empezar a buscar otras formas de financiación. Estoy segura de que también se ha buscado antes y, esto es algo que siempre es difícil.

—Entraste en la Fundación en febrero-marzo…
—Si, en marzo, es muy reciente. Básicamente, en este tiempo, lo que he hecho es organizar el Festival y conocer la Fundación desde dentro.

—¿Te has encontrado con algo que no te esperabas? ¿Ha habido sorpresas o sabías por donde “iban los tiros”?
—Sabia por donde iban los tiros. Al hacer el proyecto se me consintió saber mucho del funcionamiento de la Fundación. Creo que fue muy acertada la manera en que se buscaron los candidatos a este puesto de trabajo. Cuando te piden hacer un proyecto de esta envergadura, te obligan a investigar sobre la institución, que es lo que hice.

—Siempre pregunto por la visión que se tiene de Segovia. Más a ti que has pasado una gran parte de tu tiempo de acá para allá, incluido México. Cuando ya estás de nuevo aquí, ¿Segovia, que tiene de bueno y de malo?
—Creo que “de bueno” tiene casi todo porque Segovia… De hecho está claro, hay una vida cultural en Segovia que a nivel nacional cada vez está más reconocida. Fuera de Segovia se sabe que esta es una ciudad cultural. Lo digo con conciencia porque en estos días, mientras se ha celebrado el MUSEG, he hecho otras entrevistas para medios de comunicación nacionales y, sin yo decir nada, ellos lo destacaban y decían eso, que Segovia es una ciudad muy cultural. Fuera, esto se sabe y, en ese sentido, Segovia ha avanzado mucho en los últimos años y, tiene mucho de lo que presumir.
Si nos centramos en lo que podemos seguir avanzando en cuanto a la cultura, creo que todavía hay muchos segovianos que saben que existe mucha cultura en su ciudad pero no la disfrutan. Todavía, una parte importante de los ciudadanos de Segovia, solo vive desde fuera la cultura.

—¿Tiene arreglo?
—Creo que la formación es muy importante y, por eso hablaba de los talleres. Hay que acercarse, cuando la gente no viene hay que ir a ellos. Quizás hay que hacer más cosas en los barrios, más cosas para otros públicos, para niños, para familias… En el caso de la música clásica, por ejemplo, hay que saber cuáles son los colectivos a los que esta música no les interesa o no llega e incluso, hablar con ellos, ver de qué manera lo podemos hacer para hacerles apetecible esta parte de la cultura.

—Y abrir Segovia a la celebración de grandes cursos, grandes congresos…
—Se está planteando. Estamos en ello. Yo espero al año que viene dar buenas noticias con eso.

—Grandes cursos en los que grandes maestros vengan, tanto para aprender, como para dar las clases…
—Eso sería, más que para los segovianos… Llamaría a los especialistas en música que… Está perfecto para Segovia porque llenar esta ciudad en verano de estudiantes de música de conservatorios de toda España, sería maravilloso ¿no?
Una ciudad para crear, una ciudad para disfrutar de la cultura, en la que también se crea cultura.

—¿Tu horario de trabajo… cuantas horas al día…?

—Mi horario es interminable. Mi trabajo es muy creativo, siempre estás pensando. No solo es lo que haces como gestor sino, todo lo que piensas cuando te quedas solo.

—Y ahora. Vienes de Barcelona, de un concierto, sigues todavía interpretando música por estos mundos de Dios…
—Sí, y espero no dejarlo. Está siendo un reto personal muy fuerte que también tiene que ver con el hecho de que soy nueva en la Fundación y, cuando llegas a un sitio tienes mucho que aprender y mucho que dar. Creo que poco a poco voy a poderlo conjugar más y, de momento, lo estoy haciendo porque me lo está permitiendo el trabajo y la vida.

—De todo lo que haces en la Fundación, ¿que es lo que más y lo que menos te gusta?
—Lo que más me gusta hacer… Pensar en organizar, programar. Poder encontrar maneras de ejecutar las ideas que tengo para Segovia. Imaginar todo esto, como organizar las cosas, como armar el puzle para, todas las ideas que tengo, poderlas llevar a cabo, en un corto, mediano y largo plazo. La parte más creativa.
Lo que menos…

—¿Los papeles?
—No, hay que hacer papeles pero tampoco me disgusta tanto. Creo que todavía no he encontrado el menos… Llevo poco tiempo.

—¿Te has llevado algún chasco?
—No, todavía no. Tenía bastante conocimiento de lo que es la Fundación.

—Y, a tu alrededor, la gente te ayuda…
—Sí, tengo un equipo genial. En la Fundación somos muy poquitos. Durante todo el año solo somos Eva y yo y, Eva es una excelente compañera de trabajo pero, todo el equipo que nos rodea ahora, durante el Festival… Son geniales y, la relación con los medios de comunicación, no sé qué pensareis vosotros pero, está siendo muy cordial y muy amable.

Ella, que llegó a la entrevista con su hijo en brazos, se quedó resolviendo “imprevistos” con un grupo de músicos antes de un concierto… ¿Supermujer? ¿Quién dijo Supermujer?…

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