Centenares de personas asisten a la función de Zanguango Teatro en la Plaza Mayor. / Kamarero
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Hasta más allá de las dos de la mañana, miles de personas recorrieron las calles del casco histórico segoviano asistiendo o participando en alguna o varias de las 49 actividades culturales programadas dentro de la XIII edición de la Noche de Luna Llena.

Bajo el lema ‘Otras lunas’, la velada cultural de 2019 estuvo dedicada a la diversidad. Durante seis horas, desde las 20.00 hasta las 2.00 horas, el centro de la ciudad se convirtió en una gran muestra de la que formaron parte todas las formas de expresión artística y cultural posibles: actuaciones musicales, representaciones teatrales, exposiciones de pintura y de fotografía, talleres de escritura, juegos y opciones deportivas, pasacalles, espectáculos de percusión, visitas guiadas a lugares de referencia de la ciudad, cuentacuentos, recitales de poesía, degustaciones gastronómicas o, incluso, la magia estuvieron presentes en la programación.

Con la amenaza constante de que las tormentas veraniegas y la lluvia empañasen una de las jornadas más destacadas de la agenda cultural del verano segoviano, las actuaciones musicales de formaciones como la Asociación Cultural Escuela de Dulzaina de Segovia, la Banda de la Unión Musical Segoviana y de la Banda Sinfónica Tierra de Segovia BTS o la brass band El Puntillo Canalla marcaron el inicio de la Noche de la Luna Llena desde distintos puntos de la ciudad.

Pistoletazo de salida para un evento pensado para que cada persona, grupo o familia, tuviese plena libertad para planificar su propia ‘ruta cultural’ a lo largo de los distintos circuitos y espacios dispuestos para la ocasión y para que, como si de una yincana se tratase, fuesen pasando de una actividad a otra.

La oferta, mezcla de novedades y de las alternativas más aclamadas de ediciones anteriores, se pudo disfrutar a través de los cinco circuitos creados por la organización.

En Del Azoguejo a La Alhóndiga la diversidad se manifestó sobre el escenario del XXXII Festival Folclórico Internacional La Esteva en el Azoguejo, donde grupos de Chipe y Tarastán dieron a conocer las danzas tradicionales de sus territorios.

El Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente abrió sus puertas hasta medianoche con entrada libre, para que el público aprovechase para ver las fotografías de Jorge Represa incluidas en ‘Mi lugar en cualquier lugar’, un diario visual del artista.

También el Torreón de Lozoya mantuvo abiertas sus salas de exposiciones para que los segovianos asistiesen a las exposiciones ‘Salvador Dalí. La Divina Comedia’, con más de un centenar de piezas realizadas por el gran genio del movimiento surrealista basadas en la obra de Dante Alighieri; y ‘Luis Moro. Tríaca. Dioscórides-Laguna-Gamoneda’, en la que el artista revisa el mundo botánico vertido el Dioscórides. El propio Luis Moguió dos de las visitas y ofreció un espectáculo de música y arte interactivo junto con la formación segoviana Four Hands Project, con la colaboración tecnológica de Axertia International.

En la Plaza de San Martín se concentraron las expresiones creativas de varios países. Por un lado, de Alemania, con el malabarista Djuggledy y su espectáculo El Diábolo; seis bailarines y percusionistas de Guinea Conakri, Costa de Marfil, Senegal y España ofrecieron un espectáculo de danza africana y percusión; el tango argentino estuvo presente en el escenario dinamizado por la Asociación de Tango Tanteas de Segovia.

La Casa de la Lectura-Biblioteca Municipal de Segovia fue el espacio dedicado al arte plástico y escénico. Entre las actividades programadas destacaron el taller abierto que condujo la educadora e historiadora de arte Gael Zamora para crear lunas de collage, y de bolsillo, a partir de formas circulares y papel pintado; así como la representación que la compañía de teatro de integración, Paladio Arte, realizó de su obra ‘Nadie’.

En La Alhóndiga, mayores y pequeños se divirtieron con las deformaciones de los ‘Espejos de la risa’; y el Taller Municipal de Animación a la Lectura expuso el resultado del trabajo que ha llevado a cabo con personas con diferentes realidades, como los niños de la Asociación Síndrome de Down de Segovia, Fundación Personas/Apadefim y Colegio Nuestra Señora de la Esperanza.

El segundo de los circuitos, el del Paseo del Salón de Isabel II, acogió dos propuestas escénicas muy singulares. Por un lado, los teatros en miniatura de Tutilimundi de Guignol orthopedic, una propuesta para toda la familia que permitió a los espectadores descubrir las escenas que hay al otro lado del telón. Y por otro, Boris el robot león de Circatronic, un espectáculo cómico en el que el robot león y su compañero androide interactuaron con el público.

Además, la Academia Espacio Arte seleccionó este año las catrinas mexicanas para realizar su instalación participativa a base de barro; y tampoco faltaron los cochinillos de La Piara Fantasma, ni la batucada infantil de Ronny Vasques. Unas actividades que se mezclaron con la degustación de quesos que se pudo disfrutar en el Paseo del Salón.

No fue la única degustación; la Plaza Mayor hizo las delicias de los más golosos con una muestra de dulces. El espacio sirvió de escenario para los actores de Zanguango Teatro y su puesta en escena de las historias ciudadanas que se dan por la noche con los viandantes. Además, en el año del centenario de la llegada de Antonio Machado a Segovia, el artista José Luis López Saura pintó un panel en el que se representaba la habitación en la que vivió el poeta en su etapa en Segovia y que solo podía ser visto desde la perspectiva correcta.

La Plaza Mayor fue también testigo de las carreras y la diversión de los niños y niñas que participaron en las actividades deportivas organizadas por el Instituto Municipal de Deportes (IMD).

Uno de los circuitos más concurridos fue el de Desde el Jardín del Corral del Mudo hasta el Jardín de los Poetas, dedicado a las narraciones en diversos estilos. Por ejemplo, la oriental, con China presente a través de un espectáculo que unió la interpretación musical con instrumentos tradicionales chinos con la danza y un lienzo creado por el artista internacional KOCTEL.

La Casa-Museo de Antonio Machado abrió sus puertas con horario especial y, además de ofrecer visitas guiadas gratuitas, acogió el recital del poeta, fotógrafo y traductor Luis Marigómez dentro del espacio ‘La poesía también cuenta’ del XX Festival de Narradores Orales. Dentro del mismo certamen, el narrador Quico Cadaval deleito a la audiencia en el patio de la Casa de Andrés Laguna.

En este mismo circuito tuvieron lugar otras dos de las actividades propuestas por Turismo de Segovia: el cuentacuentos ‘Cuentos a la luz de la luna’ del Jardín de los Poetas; y la observación astronómica ‘Las lunas de Júpiter’ en el adarve de la muralla a la altura de la Puerta de San Andrés.

La programación de la noche se completó en otros espacios, como la Iglesia de San Nicolás, donde una de las mejores representantes de la magia femenina en Latinoamérica y Europa, la venezolana Dania Díaz, encandiló al público con su magia de cerca. Otros trasnochadores culturales pudieron saborear la Luna Llena en los más de quince bares y restaurantes de la ciudad que se sumaron a la iniciativa ‘Tapas de otras Lunas’.