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Mujeres de todas las edades y condiciones participaron en la concentración convocada al mediodía por la Asamblea de la Huelga Feminista de Segovia. / NEREA LLORENTE
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El movimiento en favor de la igualdad es ya imparable y en Segovia también ha quedado claro. Hoy las mujeres han parado y, con ellas, también se ha parado un poco el mundo. Porque de eso se trataba, de demostrar que en una sociedad no solo es importante el 50 por ciento masculino, sino que el otro 50 por ciento, el femenino, también cuenta y mucho.

Más de un millar de mujeres tiñó de morado la plaza de San Martín hacia el mediodía, acudiendo a la convocatoria de la Asamblea de la Huelga Feminista del 8 de Marzo de Segovia. Un éxito rotundo, según una de las portavoces, Neis Ramiro, quien ha reconocido además la importancia de haber conseguido que se hable de este tema en todas partes. “Lo importante de esta huelga es visibilizar los problemas, la situación de la mujer, que sí que es verdad que está mejor que hace unos años pero hay que seguir empujando porque si no, no se mejora nada. Esta no es una huelga al uso, no se va a contabilizar cuántas personas han faltado al puesto de trabajo, ni cuántas empresas se han cerrado, ni cuánta producción se ha parado, sino que lo importante es visibilizar el problema de las mujeres y que la gente hable del tema”, ha asegurado.

Y es que la de hoy es “una huelga de tomar la calle y de tomar la casa y los grupos de amigos y las familias… y de hablar del tema en casa, porque es una huelga de cuidados, de consumo, es una huelga que pretende hacer llegar a lo más íntimo de la vida de las personas y a todos los ámbitos de la vida de las mujeres aquellas reivindicaciones que son entendidas en la calle como algo perfectamente normal, pero luego llegas a casa después de trabajar y tienes que trabajar otras cinco horas… Eso no nos vale. No nos vale que todo el mundo se ponga el pin de la igualdad pero que después no sea real”, ha insistido Ramiro.

Importante también ha sido comprobar que el mensaje está calando entre mujeres de todas las edades y condiciones. En la plaza de San Martín había niñas, estudiantes, universitarias, mujeres trabajadoras y amas de casa, jubiladas… nadie ha querido faltar a una cita que se califica ya como histórica.

“Hay mucha variedad, la franja de edad es enorme, y no solo de edad, sino también que hay gente de zonas rurales, gente que viene de colectivos que son tradicionalmente invisibilizados, como las mujeres musulmanas o las mujeres mayores, hay mujeres que han venido con sus hijas, hay chicas muy jóvenes, hay gente que no se identifica con ningún género, hay gente que es leída como mujer y eso es una presión para ella porque no está cómoda con la presión que se le hace como mujer cuando ni siquiera se identifica con ese género… Así que estamos muy contentas con la riqueza, la variedad y el gran abanico que estamos viendo hoy aquí”, ha apuntado.

Pero además, porque este 8 de marzo supone el principio de un movimiento social que va más allá de una fecha marcada en el calendario. “Este es el primer día de muchísimos —ha continuado Ramiro—, y no porque vayamos a estar haciendo manifestaciones de esta magnitud, sino porque creemos que una vez visibilizado el problema la gente será capaz de aplicar a sí misma, en su propia vida y en sus propios ámbitos, aquellas reivindicaciones que estamos aquí haciendo hoy”.

Y no solo aquí, en Segovia, ni en Castilla y León, ni en España. La convocatoria de huelga feminista tenía carácter internacional y a ella se han sumado más de 70 países para reclamar “nuestra soberanía y nuestro derecho al control de nuestras vidas, denunciando la precariedad patriarcal que nos atraviesa violenta cada día”. Por ello, la huelga feminista se abordó en base a cuatro ejes: estudiantil, laboral, cuidados y consumo y fue seguida con un rotundo éxito en todos ellos. Ahora que ha empezado, hay que conseguir que este movimiento siga adelante y la igualdad sea una realidad.

¿Que las chicas no podemos hacer qué?

Al grito de ‘Que viva la lucha de las mujeres’ se unieron mil voces esta mañana en la plaza de San Martín, tras la lectura del manifiesto. Pero no fue ni la única ni la más original de las reivindicaciones.

Pancartas de todos los tipos y tamaños, casi todas de color morado —el elegido para identificar el Día Internacional de las Mujeres— ponían de manifiesto las peticiones feministas, con eslóganes como ‘Por un futuro para nuestras hijas en igualdad y sin estereotipos de género’, ‘Usad las manos para luchar por y para la igualdad’ o ‘Á(r)mate mujer, inicia la revolución’.

Pero también había carteles en los que se dejaba patente el hartazgo de las mujeres hacia determinadas actitudes machistas, como que hay trabajos que no pueden hacer o la presión por tener siempre un físico perfecto. En algunas pancartas se podía leer: ‘¿Que las chicas no podemos hacer qué?’ o ‘Los tacones son el burka de occidente’.

Manifiesto en defensa de unas mujeres libres, combativas y sonoras

(Texto literal del manifiesto leído por la mañana durante la concentración convocada por la Asamblea de la Huelga Feminista del 8 de Marzo en Segovia).

“Quiero comenzar pidiéndoos algo, quiero que el feminismo os cambie la vida. Es necesario. Hay que ser conscientes de que no vivimos en un mundo ni igualitario ni equitativo. Históricamente las personas leídas como mujeres han vivido en un puesto de sumisión y ocultamiento, han estado sujetas a los hombres en concepto de propiedad y se les ha leído como elementos infrahumanos.

»Hoy en día sigue existiendo esa peste mundial llamada misoginia. No más violencia machista, agresiones, humillaciones, opresiones por nuestras orientaciones e identidades sexuales, exclusiones. Utilicemos la sonoridad como nuestra arma más valiosa. Oíd otras voces y aprended desde la complejidad, la diversidad y la pluralidad.

»Tracemos líneas de huida que pasen por la utopía, porque sé que existirá en el mundo entero un lugar para las personas leídas como mujeres, para sus palabras, sus voces, sus reivindicaciones, sus afirmaciones en cuanto seres equivalentes políticamente a los hombres y diferentes existencialmente.

»Un día no muy lejano dejaremos de ser santas, brujas, putas, vírgenes, sumisas, histéricas… y simplemente seremos mujeres: libres, valientes y diversas. Y es que hemos de romper con los viejos modelos esperados para nosotras. Dejemos de reconocernos como lo ya pensado, extraviémonos de las líneas ya marcadas. Seamos libres, combativas y sonoras. Seamos feministas”.