Evolución del número de autónomos en el último año. / FUENTE: ATA
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El ejercicio de 2018 fue bastante negativo para el sector de los autónomos en Castilla y León, ya que el número de afiliados al RETA descendió en 1.881 en comparación con los datos de 2017, lo que supone un descenso del 1 por ciento, frente al incremento nacional del 1,6 por ciento. Así, Castilla y León perdió una media de cinco autónomos al día —solo en diciembre el número se redujo en 541—, cerrando el ejercicio con 195.480.

Todas las provincias de la región perdieron autónomos en 2018. En Segovia, el descenso porcentual fue del -0,7 por ciento, con 96 trabajadores por cuenta propia menos de los que había el año anterior. De hecho, solo en el mes de diciembre había 73 autónomos menos de los que se contabilizaban en noviembre (14.552). La provincia cerró el ejercicio con un total de 14.479 afiliados al RETA.

“El envejecimiento y la falta de población han dejado de ser una preocupación social para ser un lastre económico”, asegura Soraya Mayo, presidenta de ATA Castilla y León, para quien “las medidas aisladas para fomentar el emprendimiento no funcionan porque tenemos un problema estructural mucho más grave. Necesitamos atraer y retener gente en Castilla y León. No es casualidad que Galicia, Asturias y Aragón también pierdan autónomos; son regiones en las que el envejecimiento y la pérdida de habitantes está afectando a su economía, al igual que en Castilla y León”.

Y es que, en el conjunto del territorio español, los autónomos crecieron en 2018 cinco veces más que en 2017 y casi el doble que en 2016, mientras que en Castilla y León el descenso se produjo en todas las provincias.

Mayor cotización, más seguridad

La base mínima de los autónomos ha subido un 1,25% este mes de enero, hasta los 944,40 euros mensuales. Además, el tipo de cotización pasa a ser del 30%, con lo que los trabajadores por cuenta propia deberán pagar 5,36 euros más al mes de lo que pagan actualmente (64 euros más al año), aunque a cambio recibirán una mayor protección. En total, en 2019 los autónomos personas físicas pagarán al mes 283,3 euros mensuales de cuota si cotizan por la base mínima. En el caso de los autónomos societarios, la base mínima subirá hasta los 1.214,08 euros mensuales. Pagarán 364,22 euros al mes, lo que supone 6,89 euros mensuales más —casi 83 euros más al año— que en 2018.

Para acomodar la subida de tipos y bases, se ha pactado incrementar el tipo de cotización de manera escalonada. En 2019 será del 30%, en 2020 se elevará el 30,3% y en 2021 escalará al 30,6%. En 2022 el tipo será el fijado de forma definitiva. No obstante, este régimen de cotización tiene un carácter provisional y está previsto sustituirlo en 2019 por un sistema de cotización basado en los ingresos reales.

Desde inicios de año también hay cambios en la tarifa plana, aunque “con el fin de mejorar su efectividad”. Durante los primeros 12 meses, si se cotiza por la base mínima, 60 euros (51,5 contingencias comunes y 8,60 contingencias profesionales) y si se cotiza por encima de la base mínima se reduce la cuota por contingencia común un 80 por ciento.

La subida de cotización conlleva mejoras en la protección de los autónomos, ya que se mejora el acceso a la prestación por cese de actividad (paro), flexibilizando los requisitos actuales y ampliando la duración de la prestación. Asimismo, en virtud del acuerdo alcanzado, los autónomos tendrán derecho a cobrar la prestación por accidente laboral o enfermedad profesional desde el primer día de baja. Además, todos los trabajadores por cuenta propia podrán acceder a la formación continua y al reciclaje profesional.