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El eje turístico de la ciudad, que une el Acueducto con la Plaza Mayor y el Alcázar, es un continuo ir y venir de gente durante los días de Semana Santa. / NEREA LLORENTE
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El Domingo de Resurrección pone fin mañana a la Semana Santa, unos días en los que Segovia ha estado a rebosar de turistas que, unidos a los propios segovianos, han llenado cada espacio de la ciudad. No solo en las procesiones, sino que todas las alternativas propuestas por Turismo de Segovia han atraído cada día a cientos de personas, por lo que el sector se muestra satisfecho con los resultados, tras el duro trabajo realizado para que los visitantes se vayan con un buen sabor de boca.

Ni siquiera el mal tiempo ha impedido una ocupación por encima del 90 por ciento durante los días centrales de la Pasión, aunque sí que se ha notado, por lo que “esta Semana Santa ha estado muy bien, pero no ha sido extraordinaria como la del año pasado”, explica Cándido López, presidente de la Agrupación Industrial de Hosteleros Segovianos (AIHS).

Según los datos facilitados por el propio López, la ocupación estuvo en torno al 60 por ciento de lunes a miércoles, subiendo por encima del 90 por ciento de jueves a sábado. Más concretamente, Claudia de Santos, concejala de Turismo, añade que Jueves y Viernes Santo los hoteles estuvieron al 97 por ciento; hoy sábado, al 87,51 por ciento; y mañana domingo, al 61 por ciento de su capacidad.

Por ello, insiste el presidente de la AIHS, “en líneas generales ha sido una Semana Santa muy buena, ha habido mucho público, pero sin llegar a lo del año pasado que fue extraordinaria”. Algo que ha ocurrido, sobre todo, por la climatología, ya que las previsiones de nieve y el mal tiempo generalizado, con frío y lluvia durante los días centrales, “han retraído a la gente”, afirma López.

Esta situación se ha repetido en toda la Comunidad, “ha sido algo general a toda Castilla y León, según los contactos que hemos tenido con otras provincias”, añade, y “la climatología inversa se ha notado mucho por las noches”, dice, por lo que no animaba a los visitantes a salir a la calle.

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Las procesiones congregaron mucho público, a pesar de la lluvia y el frío. / NEREA LLORENTE

ESPACIOS TURÍSTICOS Las mismas sensaciones tiene la concejala de Turismo, quien puntualiza que se nota el duro invierno que ha vivido la ciudad, porque la gente no se decide a hacer reservas por adelantado cuando hace tanto frío como ha hecho este año y cuando las inclemencias meteorológicas son tan adversas, “porque es más fácil hacer reservas cuando hace bueno, la gente está más animada”.

Aun así, tanto la alta ocupación como las entradas registradas en los distintos espacios turísticos de la ciudad ponen de relieve la alta concurrencia. Como ejemplo, destaca De Santos que las visitas guiadas que se han ofrecido hoy estaban completas: se han hecho siete visitas de la ruta Patrimonio de la Humanidad, lo que supone más de 200 personas; y también el Paseo Nocturno, con 17 inscritos. Además, “prácticamente todos los días se ha quedado gente sin hacer las visitas”, porque ya no había plazas, apunta.

En cuanto a los centros gestionados por Turismo de Segovia, “la Casa-Museo de Antonio Machado ha estado desbordada, espectacular; al igual que el Museo del Títere de Peralta, que hoy ha recibido a 143 personas, cuando el mismo día del año pasado apenas fueron 30”.

Es decir, “todos los centros han registrado subidas y eso quiere decir que la gente empieza a salir del eje Acueducto-Catedral-Alcázar y poco a poco va viendo otras alternativas”. Por todo ello, asegura De Santos, “estamos muy contentos, porque por la Calle Real no se podía pasar, pero el paseo sur de la Muralla también estaba animadísimo, y en el Centro de Recepción de Visitantes han trabajado muchísimo”.

PRIMER TRIMESTRE DEL AÑO Con la Semana Santa se pone fin al primer trimestre del año, que cierra con unos datos pobres para el sector turístico, según reconoce el presidente de la Agrupación de Hosteleros: “Hemos tenido un primer trimestre de año que ha sido duro, precisamente por la meteorología; que no es una queja, porque ha llovido y nevado mucho, que nos hacía mucha falta, pero para el turismo no es bueno, porque la gente se retrae cuando nieva y cuando hace malo”.

Esas inclemencias, unidas a que tradicionalmente enero y febrero son los meses más flojos del año, hacen que la vista esté puesta ya en la primavera. “Esperamos que a partir de abril empiece a hacer mejor y la temporada turística, que empieza en Semana Santa, sea más positiva”, concluye López.