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La responsable de la asociación de vecinos del barrio considera que el caos circulatorio va a más en la avenida de la Constitución. / Kamarero
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El barrio de Santa Eulalia reitera su petición al Ayuntamiento para que implante zona azul, a través de la aplicación de la Ordenanza de la ORA (servicio de ordenación y regulación del aparcamiento de vehículos en la vía pública) en la avenida de la Constitución. La presidenta de la Asociación de Vecinos, Esther Santos, recuerda que es una reivindicación que los residentes llevan haciendo al menos desde hace dos años a los responsables municipales y reclama soluciones, al tiempo que señala que el concejal de Tráfico y Movilidad, Ramón Muñoz-Torrero, no responde a sus constantes requerimientos.

Santos explica que la primera reunión en este sentido que mantuvo la asociación con Muñoz-Torrero fue en febrero de 2016 y en ese momento el edil comunicó que no se podían ampliar las zonas ORA hasta que no se hiciera un nuevo pliego para adjudicar el contrato de gestión de la regulación del estacionamiento vigilado en la ciudad.

“Posteriormente, ya en 2017, se prorrogó el contrato hasta este año pero en septiembre tenía que haberse aprobado el nuevo contrato y no ha sido así. Hace un par de meses la asociación y una representación de vecinos trasladamos al concejal que se le había dado un margen suficiente de tiempo y el caos es cada día mayor en esta avenida y en las calles aledañas”, comenta la presidenta del colectivo vecinal.

El problema, a juicio de la asociación, es que esta avenida ha quedado asilada entre la calle de José Zorrilla, donde una parte es zona azul, así como la plaza de la Universidad y el entorno de San Antonio el Real y Santa Isabel, donde también rige el sistema de estacionamiento vigilado. “Los conductores que vienen a Segovia desde el alfoz dejan el coche en este tramo y los residentes no pueden aparcar; evidentemente no pedimos que puedan hacerlo a la puerta de su domicilio pero sí al menos en las inmediaciones, que no tengan que estar dando vueltas una hora”, añade.

Esta responsable del movimiento vecinal del barrio dice que el concejal “nos pidió tiempo para reunirse con los grupos políticos y estudiar el nuevo pliego y se lo hemos dado pero desde el lunes 26 de noviembre estoy intentando ponerme en contacto con él a través de su teléfono móvil y lo único que obtenemos es la callada por respuesta, no tenemos ninguna información de cómo está este asunto”.

En José Zorrilla

Santos también advierte de la contrariedad de los vecinos de Santa Eulalia por la encuesta realizada por una asociación de comerciantes de la zona alta de José Zorrilla que indica que el 72% de los responsables de estos negocios no quiere ampliar la zona azul en esta vía comercial. “Me llama la atención porque la mayoría de comerciantes no reside en el barrio y no entienden la problemática de los residentes de esta zona a la hora de aparcar pero es que, además, la ORA implica una rotación de vehículos, más movimiento, algo ventajoso para todos porque habrá mayor disponibilidad de plazas de aparcamiento que ahora”, recalca.

En este sentido, afirma que cuando hace dos años la asociación de vecinos recogió más de 2.300 firmas para solicitar que José Zorrilla recuperase el sentido de circulación anterior a la remodelación de la calle “se preguntó también a los vecinos si querían zona azul y el 99% respondió afirmativamente”.

Desde este colectivo vecinal ven con preocupación el deterioro de la actividad comercial en José Zorrilla. “Cada día vemos con pena como cierran establecimientos, se desalojan sus negocios y lo que era una gran calle comercial ahora a determinadas horas parece una ciudad fantasma”.

Otros problemas

Por otro lado, Santos habla del “miedo, pánico, de algunos vecinos por la situación de peligro de la Casa de los Buitrago”, en la plaza de Santa Eulalia, esquina con la calle de San Antón. Ahora que viene el mal tiempo temen que puedan caer elementos a la vía pública. “Es una casa vencida hacia atrás y, aunque sabemos que el Ayuntamiento no lo ha dejado de la mano y hace unos días la Junta de Gobierno Local aprobó una partida de casi 13.000 euros para consolidar su estructura, actuando de forma subsidiaria, desde la asociación hemos pedido una reunión con el director general de Patrimonio Cultural de la Junta para que nos informe sobre qué medidas se pueden tomar, sabiendo además que la plaza es BIC (Bien de Interés Cultural) desde febrero de 2017 y, aunque es un asunto judicializado, queremos recibir todas las explicaciones de las partes implicadas”.

Santos insiste en que este inmueble, “desgraciadamente lo poco que queda de él”, apostilla, es una seña de identidad del patrimonio del barrio y cree que no pueden permitirse acciones como la denunciada esta semana por algunos vecinos en la asociación, por un cable que se ha conectado a su fachada desde un edificio cercano pero quedando en situación inestable sobrepuesto en la rama de uno de los árboles de la plaza. “En cualquier momento un golpe de aire puede hacer que el cable caiga a la calle”, dice.

Otro aspecto que los vecinos quieren que el Ayuntamiento tome en cuenta, precisamente cuando se acaba de aprobar el pliego que regirá la contratación del nuevo servicio de recogida de residuos, es la retirada de contenedores de esta plaza de Santa Eulalia.

Escultura abandonada

La Asociación de Vecinos de Santa Eulalia ha recibido otra denuncia en este caso por la situación de abandono de la escultura del Papa Pío XII, obra de José María García Moro, en la urbanización Pío XII, entre las calles Larga y Caño Grande.

“Lo que nos trasmiten los vecinos es que en la zona se han hecho con cajas de cartón casas para los gatos, incluso con el nombre de los animales, pero el Ayuntamiento no puede intervenir porque es propiedad privada”, explica Santos, quien añade que la entidad quiere localizar a los propietarios porque entiende que hay legislación que obliga a mantener en buen estado este espacio común o, al menos, si no lo hacen que autoricen a realizar una limpieza “porque el estado es lamentable”.

“A mí, el que no se tenga cierta consideración al trabajo de un artista como García Moro me da mucha pena porque es una figura con relevancia en la escultura moderna”, sostiene. En José Zorrilla