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Cuenta la historia que a mediados del siglo XV, el rey Enrique IV, un enamorado de Segovia, mandó construir en su finca ‘El Campillo’ próxima al recinto amurallado de la ciudad una casa de recreo en la que poder solazarse tras las jornadas de caza que acostumbraba a realizar en la provincia. Así, en 1454 se erigía el palacio dedicado al rey, pero un año después decidió donarlo a los franciscanos, convirtiéndolo en convento bajo la advocación de San Antonio. Años más tarde, los Reyes Católicos decidieron cederlo a la comunidad de Hermanas Clarisas Franciscanas, que desde 1488 residen bajo estos señeros muros.

En la actualidad, el edificio, declarado de interés histórico en 1931 y transformado en museo monacal en la década de los 60 del pasado siglo, es uno de los edificios históricos menos conocidos del importante patrimonio arquitectónico y artístico que tiene Segovia, a la sombra del tirón mediático de la ‘trilogía’ formada por Acueducto, Alcázar y Catedral.

Conscientes de su importancia, y con el doble objetivo de poner en valor el edificio y obtener recursos económicos para su mantenimiento, las Clarisas han realizado un nuevo esfuerzo para conseguir hacer visible el museo e incorporarlo al circuito turístico de la capital. Para ello, han puesto en manos de la historiadora del arte Pilar Fernández Vinuesa el desarrollo de un proyecto que haga que el monasterio ocupe el lugar que merece dentro de la ingente oferta patrimonial de la que Segovia disfruta.

Con un amplio bagaje científico y divulgativo a sus espaldas, Fernández Vinuesa asegura que el monasterio “lo tiene todo” para ser un lugar de referencia no sólo para los turistas, sino para los segovianos que desconocen lo que guarda tras sus muros. Así, señaló que “cuando recibí la llamada de la abadesa para pedirme que me embarcara en el proyecto pensé que podía haber más dificultades, pero cuando entré y lo ví me pregunté cuál era el problema, y no es otro que el desconocimiento”.

En apenas un mes, el trabajo de la actual responsable del museo ha comenzado a dar sus frutos. Así, el pasado mes de septiembre se registraron un total de 638 visitas, cifra que puede parecer corta comparada con otros grandes monumentos, pero que cuadruplica las registradas en meses anteriores. Los contactos con Turismo de Segovia –cuya colaboración es valorada y agradecida por la dirección del museo- han hecho que decenas de visitantes hayan pasado por el monasterio, sorprendiéndose de la belleza de los alfarjes y taujeles mudéjares del claustro, la sacristía y el refectorio, así como de la gran colección de frescos, retablos y ornamentos religiosos que pueden verse en sus salas.

Además, se han iniciado contactos con colectivos, asociaciones y centros educativos con el fin de ofrecer el museo monacal para visitas guiadas, así como la posibilidad de llevar a cabo actividades didácticas destinadas a los escolares.

En cuanto a la logística interna, la directora se afana estos días en ultimar la catalogación de todos los fondos visibles en las salas para realizar las cartelas que permitan al visitante conocer las principales características de las obras que pueden verse. Además, se han incluido algunos elementos básicos de señalización como las entradas y salidas y un plano de situación que hace posible situarse en el recinto; y ha sido editado un pequeño folleto explicativo de la visita.

En cuanto al estado de conservación del monasterio, Pilar Fernández aseguró que tanto el edificio como los tesoros artísticos que conservan se encuentran “magníficamente conservados”, y señaló que el trabajo de siglos de las Clarisas en este ámbito ha hecho posible que el inmueble haya atravesado seis siglos con un notable estado. Pese a ello, reconoció que hay que realizar actuaciones de mantenimiento y restauración en algunos frescos, lienzos y tallas, así como una significativa inversión en mejorar la instalación eléctrica.

Otra de las iniciativas que desarrollará la dirección será la recuperación del ‘Libro Becerro’ del monasterio, un volumen que se conserva en el Archivo Histórico Nacional. Así, solicitarán el préstamo de este libro en el que, al igual que en el resto de monasterios, eran copiados los privilegios de las iglesias y monasterios para ser usados de forma corriente.

Pero la directora del museo señala que esta tarea “es una carrera de fondo, e iremos trabajando sin prisa pero sin pausa, porque estamos teniendo una respuesta muy positiva de los segovianos a la que queremos corresponder”.

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