Rosario de pasión

Centenares de personas acompañaron la Procesión de los Cinco Misterios.

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Engalanada por la diversidad de luces que ofrece el paso de las últimas horas de la tarde a las primeras de la noche en la primavera segoviana, desfiló ayer la “Procesión de los Cinco Misterios” que celebra la Hermandad de Nuestra Señora la Soledad Dolorosa del barrio de Santa Eulalia.

Centenares de personas acompañaron desde la plaza de Santa Eulalia hasta la Catedral el traslado en carroza del Santo Cristo de la Esperanza, una talla del XVII, y a hombros del Cristo de la Juventud, una imagen utilizada en los entierros en la parroquia.

Las obras interpretadas por la banda de cornetas y tambores de la cofradía fue quebrando el bullicio de la ciudad y abriendo paso al recogimiento de los fieles que participaron en el rezo de los cinco misterios dolorosos del Rosario, oración que da nombre y sentido a este acto. En algunos puntos de la procesión, los menos céntricos, el silencio respetuoso de los presentes dejaba escuchar el crujido que provocaba el movimiento de la cruz de madera con el “Cristo” que lleva pelo natural (Cristo de la Esperanza). Tras el paso, pudieron verse los primeros penitentes de la Semana Santa segoviana, cargando con pesadas cruces de madera y en su mayoría descalzos.

Dirigidos por el párroco de Santa Eulalia, Inocencio Martín, los misterios — La oración de Jesús en el Huerto de los olivos, La flagelación del Señor, La coronación de espinas,Jesús con la Cruz a cuestas camino al calvario y La Crucifixión y Muerte de Jesús— fueron predicados en cinco estaciones del recorrido.

Procesión de los enfermos

Las calles del barrio de San José volvieron a ser escenario ayer de los actos de la Semana Santa segoviana con la Procesión de los Enfermos que organiza la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad con el fin de posibilitar la participación de los vecinos más mayores o con dificultades de movimiento en las ceremonias de la conmemoración anual cristiana de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Los cofrades portaron cuatro imágenes de diferentes tamaños, tres que representan a Jesucristo y una a María (“Dolorosa” cedida por el convento de Santa Isabel). El desfile incluyó cuatro estaciones de penitencia.